Nacionalización del Petróleo (Ley)

Nacionalización del petróleo

En Venezuela las actividades petroleras comenzaron en la época pre-hispánica, época en la cual solo se utilizaba el petróleo para calafetear e impermeabilizar las embarcaciones, pero su explotación se comenzó a realizar formalmente en la época colonial. Fue desde entonces que la industria petrolera en Venezuela fue creciendo y se fortaleció hasta llegar al punto en que se nacionalizaron todos los activos de las empresas petroleras en 1976.

A partir de 1958, después del derrocamiento del régimen represivo de Marcos Pérez Jiménez, al restablecerse el rumbo democrático, los gobiernos que surgieron: Rómulo Betancourt (1958), Raúl Leoni (1963), Rafael Caldera (1968), Carlos Andrés Pérez (1973), en cumplimiento a postulados nacionalistas de propiedad, soberanía y desarrollo, procuraron buscar una mayor participación fiscal en el negocio petrolero.

En el momento en que asciende al poder Carlos Andrés Pérez (1973) existía todo un conjunto de condiciones favorables para tomar las medidas de nacionalización de la industria petrolera. Pero no es sino hasta el año 1975, cuando el ejecutivo presentó al Congreso Nacional el proyecto de ley de nacionalización para el retorno integral del negocio petrolero a las manos del sector público.

Entre esas condiciones favorables se destacaron:

1.- El apoyo amplio y mayoritario de la opinión pública. La consigna de nacionalización aparece por primera vez en la plataforma del Partido Comunista de Venezuela, lo que contribuyó desde un comienzo a darle carácter subversivo y a que fuera vista con recelo por parte de los partidos defensores del status capitalista. De allí que sucedieran enfrentamientos alrededor de la consigna entre los marxistas y los representantes de las compañías petroleras, la Seguridad Nacional y las distintas policías políticas que le sucedieron. A partir de la caída de Pérez Jiménez, dentro de un clima de mayores libertades democráticas la consigna de nacionalización de las industrias extranjeras explotadoras de petróleo y de mineral de hierro fue penetrando cada vez más profundamente en la opinión pública hasta ganar el apoyo de la gran mayoría de la población venezolana.

2.- El Fortalecimiento de la OPEP. El fortalecimiento de de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y su enorme poder y prestigio internacional constituía un soporte importante para las políticas nacionalistas de sus miembros en relación de la industria de hidrocarburos.

3.- La llamada crisis energética y la necesidad de desarrollar nuevas formas de energía en los países capitalistas desarrollados. Señalando que a partir de la década de los años veinte el petróleo comienza a avanzar, hasta constituirse en la fuente energética fundamental de la economía contemporánea. En efecto,  el consumo mundial de petróleo creció aceleradamente hasta que, a comienzos de la década de los setenta se puso en evidencia que de continuar tal desarrollo las fuentes mundiales conocidas tendrían a agotarse para dentro de 30 a 40 años. Tal constatación ha tenido múltiples consecuencias:

a.- Las compañías petroleras, comienzan a transformarse en compañías productoras de otras formas de energías: atómicas, solar, geotérmicas, vuelta al carbón, etc. Pero el desarrollo de esas nuevas formas de producir energía exigían grandes inversiones y, además requerían que subieran los precios del petróleo, pues mientras éstos se mantuvieran bajos no les era posible competir con los demás productores energéticos.

b.- La OPEP, vio en tal coyuntura la posibilidad de aumentar los precios del petróleo que suben de 1,92 dólares por barril en 1970 a 4,42 en 1973 y 14,35 en 1974. El alza de los precios del petróleo, sirvió tanto para las compañías petroleras como a los países productores.

c.- El alza de los precios del petróleo golpeó seriamente la economía de los países capitalista desarrollados, creando un clima político desfavorable para las compañías petroleras, en especial de los Estados Unidos.

4.- La nacionalización del petróleo en diversos países árabes. Toda esta favorable situación internacional creó un clima propicio a la nacionalización de la industria petrolera, en todo el mundo árabe donde se ubican las principales reservas  mundiales de hidrocarburos. En 1970 Argelia nacionaliza a todas las compañías no francesas. En 1971 y 1973 Libia sigue el mismo camino y, al igual que Siria e Irak en 1972, creando así un clima de presión nacionalista que pasa al Medio Oriente, donde la presencia soviética impedía que las compañías petroleras hicieran una efectiva política de enfrentamiento a los gobiernos que cada vez más presionados por la opinión pública en el sentido de la nacionalización. En tales condiciones, las empresas extranjeras se vieron obligadas a proponer diversas formas de asociación con los demás países petroleros árabes, lo que ponía en evidencia su debilidad frente al movimiento nacionalista.

Dentro de este cuadro inicia su gobierno Carlos Andrés Pérez y no es casual que su primer decreto presidencial fue nombrar una comisión de alto nivel para que estudiara y analizara las diversas alternativas para adelantar la Reversión de las concesiones petroleras antes de 1983, es decir, para que el Estado venezolano procediera a tomar para sí la operación directas de la industria petrolera.

En diciembre de 1974 dicha comisión presenta al Ejecutivo un proyecto de Ley de Nacionalización con el acuerdo de todos sus miembros a excepción del representante de Fedecámaras. Posteriormente el Ejecutivo Nacional introdujo al Congreso un nuevo proyecto donde según las palabras del Presidente de la República se hacía “solo una modificación de fondo” al proyecto de la comisión, la cual se refería al artículo 5º.

Dicha modificación autorizaba al Ejecutivo o a los entes de su propiedad encargados de todo lo relativo a la actividad petrolera a “celebrar convenios de asociación con entes privados con una participación que garantice el control por parte del Estado y con una duración determinada”.

Tal disposición fue atacada duramente por diversos sectores que consideraban que al facultar el Ejecutivo para asociarse con entes privados, nacionales o extranjeros, entre los cuales podían estar las antiguas compañías extranjeras concesionarias, se sancionaba una “nacionalización chucuta

“El Partido Movimiento al Socialismo fue el primero en rechazar la modificación del artículo 5º, pues en su nueva fórmula “abre la posibilidad de que, dentro de las nacionalización de la industria petrolera que va a tener lugar, los grandes capitales privados, extranjeros y nacionales tengan una participación importante en la propiedad de las empresas que se constituyen, en el poder de decisión sobre la economía del país y en las ganancias que se generen, las cuales como todo el mundo conoce, alcanzan grandes proporciones”.

El Partido Socialcristiano Copei, el 21 de abril de 1975, en declaración oficial rechazó la notificación del proyecto realizada por el Ejecutivo, alegando que “estos convenios de asociación con entes privados” constituyen lo que comúnmente se llaman “empresas Mixtas” que concurrirán a formarlos, habrían de ser necesariamente las propias empresas transnacionales y las empresas venezolanas, organizadas o en vías de organización, ávidas de participar en el jugoso negocio del petróleo.

Unión Republicana Democrática propuso una formula conciliatoria en el sentido de que la propia Ley especifique las áreas donde es permitido o deseable la creación de las empresas mixtas y que se excluyan  de las demás. El Partido Comunista y el MIR rechazaron también el cambio propuesto por el gobierno en el artículo 5º del proyecto original”.

 

 Después de un largo debate, los congresistas aprobaron el proyecto y el 29 de agosto de 1975 se convirtió en Ley Orgánica, cuando el Presidente Carlos Andrés Pérez puso el “ejecútese” a esta ley conocida como Ley de Nacionalización del Petróleo. Esta ley reserva al Estado Venezolano la exploración, explotación, manufactura, refinación, transporte y comercio del petróleo, asfalto y todo tipo de hidrocarburos. De esta manera el 31 de diciembre de 1.975 quedaron extinguidas las concesiones petroleras, anulado el derecho de realizar actividades de la industria petrolera a quienes se les había otorgado, las compañías trasnacionales.

El 1º de enero de 1976 en el pozo Zumaque nº 1 en el campo Mene Grande estado Zulia, donde comenzó la explotación petrolera, el Presidente Pérez proclamó ante el país la nacionalización de los hidrocarburos y entró en vigencia la ley. A partir de esta fecha, las propiedades, plantas y equipos entre otros aspectos de las compañías concesionarias extranjeras pasaron a ser pertenencias del Estado.

Fue la República de Venezuela la que desde ese momento y mediante un grupo de empresas de su propiedad, planifica, resuelve, financia, ejecuta y controla todas y cada una de las actividades de la industria petrolera. Dentro de las empresas que se crearon y quienes dirigen las operaciones del proceso petrolero están: Maraven, Corpoven, Lagoven, todas bajo la coordinación de PDVSA.

28 años más tarde, en enero del año 2003 inició la primera etapa de la que se llamó la “verdadera nacionalización petrolera” durante el mandato de Hugo Chávez, quien anunció que poco a poco se irían corrigiendo desviaciones y desactivando “mecanismos de dominación que fueron instalados desde hace mucho tiempo y todavía están allí. Y que se  comenzaría a desactivar para recuperar la Plena Soberanía Petrolera”.

Durante esta nueva etapa se rescataría la Soberanía Petrolera, con el propósito de deshacer “los entuertos heredados de aquella vieja Pdvsa entreguista, apátrida y controlada por intereses transnacionales”.

El 10 de octubre de 2004, durante el programa Aló Presidente transmitido desde la Refinería de Puerto la Cruz, el presidente de la República, Hugo Chávez, anunció un nuevo impulso a la política petrolera nacional para entrar en una fase de “plena soberanía petrolera”.

Luego de esto, el 26 febrero de 2007, se firmó el decreto 5.200, mediante el cual el Gobierno autorizó a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) tomar el control total de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Con respecto al tema, diversos personajes de la política nacional han opinado, que “en la década de los años 70, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, no hubo ninguna nacionalización del petróleo, sino un acuerdo entre las élites nacionales e internacionales, para repartirse los dividendos de ese recurso”. Que eso fue un acuerdo entre las élites nacionales e internacionales, por eso Juan Pablo Pérez Alfonso la llamó la nacionalización chucuta, es decir una falsa nacionalización”.

Con estas dos visiones, cabe destacar  que  la nacionalización del petróleo fue uno de los hechos más importante en la historia venezolana, y sin importar quien la haya nacionalizado, lo importante es recordar que Venezuela es un país rico y bendecido con diversos recursos naturales, los cuales se deben explotar para así dejar de depender del llamado “oro negro”.

La Ley de Nacionalización del Petróleo

Al realizarse el debate en las Cámaras Legislativas el mencionado artículo 5º solo recibió los votos favorables de Acción Democrática y Cruzada Cívica Nacionalista, con los cuales fue aprobado. La Ley Orgánica que reserva al Estado la industria y el comercio de los hidrocarburos, posteriormente conocida como Ley de Nacionalización del Petróleo, fue finalmente aprobada el 29 de agosto de 1975.

Aún con su peligroso articulo 5º, la mencionada Ley representa un paso importantísimo en el proceso de rescate de nuestro petróleo para la Nación venezolana, pero a juicio de muchos sectores no constituye, de ninguna manera la culminación de ese proceso, pues todavía importantes aspectos del negocio petrolero continúan dominados por las compañías petroleras.

La nacionalización del petróleo no fue una decisión unilateral y totalmente soberana del Estado venezolano sino resultado de un proceso de negociación con las compañías petroleras en el cual se llegó a los siguientes  acuerdos:

1.- se pagó a las compañías extranjeras un total de 4.300 millones de bolívares por sus activos en el país, a pesar de que los mismos habían sido pagados varias veces con las utilidades que ellas habían adquirido.

2.- se firmaron contratos de comercialización con las compañías petroleras expropiadas que siguen siendo las que venden en el mercado mundial nuestra producción. Dado que en la comercialización se obtienen los más altos beneficios del negocio petrolero, la negociación no estará completa mientras no sea el propio Estado venezolano el que se encargue de la misma.

3.- Se firmaron “convenios de asistencia técnica” por medio de los cuales las antiguas compañías concesionarias extranjeras siguen “asesorando” a las empresas nacionalizadas mediante el pago de importantes cifras (700 millones de bolívares el primer año). Esa “asistencia técnica” permite a las empresas extranjeras influir de manera decisiva en la política de las compañías nacionalizadas, lo cual es inconveniente para el país, sobre todo porque los asesores son, al mismo tiempo, representante de las empresas extranjeras que compraban nuestro petróleo para comercializarlo en el mercado mundial.

4.- Entendemos la nacionalización de la industria petrolera como el control y dirección de la misma por parte de la Nación venezolana para poner la totalidad de sus beneficios al servicio de la satisfacción de las necesidades sociales de toda la población del país. Todavía no podemos decir que ello se haya logrado plenamente pues como se ha visto, ese control y dirección es compartido de hecho con empresas extranjeras y, por otra parte los beneficios de la industria petrolera están lejos de llegar hacia las grandes mayorías de la población venezolana. Por ello debemos seguir luchando hasta lograr alcanzar la meta de una autentica propiedad, control y usufructo de nuestro petróleo por parte de toda la Nación venezolana.

Creación de la OPEP

Creación de la OPEP

Fue un acto de reivindicación histórica ante el control que ejercía las compañías transnacionales en el negocio petrolero a expensas de los países productores.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) fue fundada en Bagdad (Irak) el 14 de septiembre de 1960 por cinco países productores de petróleo (Venezuela, Arabia Saudita, Iran, Irak y Kuwait),  a raíz de unos acuerdos previos establecidos en el I Congreso Petrolero Árabe realizado en El Cairo, (Egipto) a finales de enero de 1960  y por iniciativa del Gobierno de Venezuela presidido por Rómulo Betancourt, el entonces ministro de Minas e Hidrocarburos venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo y el ministro de Petróleo y Recursos Minerales de Arabia Saudita, Abdullah al-Tariki. Alfonzo señaló que era necesario un “instrumento de defensa de los precios para evitar el despilfarro económico del petróleo que se agota sin posibilidad de renovarse”. Posteriormente se integraron otros miembros.

La OPEP es una organización reconocida  y registrada desde el 6 de noviembre de 1962 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), gracias a la resolución número 6.363. La OPEP tuvo su sede en Ginebra (Suiza) entre 1960 y 1965, y después trasladó su sede a Viena (Austria), gracias a las facilidades que otorgó ese gobierno.

Los estatutos de la OPEP dicen que su objetivo es coordinar y unificar las políticas petroleras entre los países miembros, con el fin de garantizar unos precios justos y estables para los productores de petróleo, el abastecimiento eficiente, económico y regular de petróleo a los países consumidores y un rendimiento justo del capital de los inversores.

Los países miembros lograron un significativo aumento del precio del petróleo, sobre todo en los años 1973, 1974 y 1979, y una mayor participación y control sobre la explotación realizada en sus territorios.

Los países de la OPEP cuentan con una población de alrededor de 560 millones de habitantes.

A comienzos del año de 2007 el gobierno de Ecuador anunció la posibilidad de regresar a la organización, hecho que se materializó finalmente en noviembre de ese mismo año.

La OPEP vivió su primera ampliación en 30 años en enero de 2007 cuando Angola se convirtió de forma oficial en el duodécimo socio del grupo, tras pedir su ingreso en la reunión de la OPEP en Abuya (Nigeria) de diciembre de 2006 y haber sondeado al grupo en la reunión de Caracas (Venezuela) de ese mismo año.

Otros países productores de petróleo, aunque no son integrantes de la OPEP, como SudánMéxicoNoruegaRusia,KazajistánOmán y Egipto, participan regularmente como observadores en las reuniones ordinarias del grupo.

Países que actualmente integran la OPEP:

Angola , Arabia Saudita , Argelia , Ecuador , Emiratos Árabes Unidos , Indonesia ,Libia ,Nigeria ,Irán ,Iraq ,Kuwait ,Qatar  y Venezuela.

Últimas Concesiones 1956 – 1957

Ultimas concesiones 1956- 1957

El 26 de septiembre de 1945 se cierra el ciclo de otorgamiento de concesiones prometido junto con la promulgación de la Ley de Hidrocarburos de 1943. Para ese entonces se habían entregado 6,5 millones de hectáreas, representando una superficie mayor a la que tenían las compañías antes de la aprobación de la Ley en 1943.  Pero durante el régimen Pérez Jimenista, específicamente en los años 1956 y 1957, se otorgaron nuevas concesiones a las compañías petroleras internacionales, de acuerdo a la ley de Hidrocarburos de 1943.

Según este instrumento legal las empresas que recibían concesiones tenían derecho a explotar durante cuarenta años los recursos de hidrocarburos que se encontraron en el área asignada, pagándole al Estado unos impuestos  especiales, aparte del impuesto sobre la renta por los ingresos que obtuvieron la empresa concesionaria.

Una vez decidido el otorgamiento de nuevas concesiones, las empresas petroleras recibieron en el lapso 1956-1957 un total de 823.143 hectáreas para ser exploradas y explotadas, resultando las del Lago de Maracaibo las más productivas.

Por su parte, el gobierno de Pérez Jiménez percibió en esos mismos años por concepto de impuesto de exploración, e inicial de explotación un monto de Bs. 3.116 millones, pagados por las empresas Creole, Shell y Mene Grande, así como por diez compañías petroleras internacionales adicionales.

Ley de Hidrocarburos de 1943

Ley de Hidrocarburos de 1943 

La Ley de Hidrocarburos de 1943 fue un instrumento jurídico- político de gran valía para el contexto histórico, político y socio-económico, en que fue concebida; y que pudo trascender en el tiempo como uno de los elementos integradores de la evolución jurídica y política del aprovechamiento de los Hidrocarburos en Venezuela.

 En ese sentido, se puede mencionar algunos aspectos relevantes:

  • El fin último o espíritu de la Ley, era darle un marco de acción al Estado en el mejor aprovechamiento de las regalías petroleras,para así cumplir con los fines establecidos por el Estado en mayores ingresos y distribución de la misma, a la sociedad, en su desarrollo económico y político.

  • Fue un elemento complementario de la Ley del Impuesto Sobre la Renta en la Ley de Hidrocarburos de 1943 se establece el conocido fifty-fifty; era la repartición equitativa de los ingresos petroleros entre el Estado y las Concesionarias.

  • En términos políticos, con la promulgación de esta Ley, se pretendía darle más herramientas, instrumentos al Estado Venezolano en la consolidación de sus potestades, para así incidir eficazmente en la sociedad; con lo cual mayor y mejor manejo de los ingresos petroleros beneficiaría las funciones del Estado y a los ciudadanos.

  • Se establecieron marcos de terminación de las concesiones más cortas, en comparación con normativas legales anteriores, se planteaba para un futuro que el Estado Venezolano operara las actividades petroleras. Las concesiones tenían el término de 40 años. Instauración del proceso de Refinación en el país.

Con la Ley de Hidrocarburos de 1943 se logró por primera vez establecer en el país un régimen único y uniforme para todas las concesiones de hidrocarburos, tanto para las otorgadas con anterioridad, como las que se concederían posteriormente, mediante el mecanismo de la  conversión. Estableció la posibilidad legal de que los antiguos títulos o contratos fuesen convertidos en nuevos títulos, libres de todo defecto y quedando los anteriores sin vigencia.

Con esto los concesionarios se acogían a la nueva legislación, con sus mayores cargas impositivas, pero el gobierno renunciaba a cualquier reclamo originado por la situación anterior. La duración de todas las concesiones de explotación, las nuevas y las convertidas, se estableció en 40 años contados a partir de esa fecha, es decir, el vencimiento se pospuso para el año 1983, aun cuando algunas de las viejas concesiones estaban ya próximas a su fecha de vencimiento.

El Presidente Isaías Medina Angarita lidera entonces la reforma impositiva de 1943, lleva a cabo concentraciones populares en todo el país y visita campos petroleros y sedes sindicales y advierte que si no se llegar a producir un acuerdo con estas empresas, la nación decidirá de manera unilateral. Finalmente las compañías “cedieron” y como resultado de las negociaciones se alcanzaron los siguientes compromisos:

  • Las empresas aceptaron someterse a las condiciones establecidas por la Nueva Ley de Hidrocarburos.

  • Se reconoció la soberanía impositiva de la Nación frente a las transnacionales.

  • La regalía que antes se ubicaba en 9% ascendió a 16 2/3%.La tasa de Impuesto Sobre La Renta para la actividad petrolera aumentó a 12%, con lo que, aunado al porcentaje establecido para la regalía y a la aplicación de otros impuestos, el Estado garantizaba 60% de los beneficios obtenidos por la explotación del petróleo.

  • Se fijaron precios mínimos para el cálculo del pago de la regalía.

  • Se obligó a las compañías a construir refinerías en territorio nacional entre 1945 y 1950.

De la Convención de Valencia a la Guerra Federal

11.- De la Convención de Valencia a la Guerra Federal

Después de la caída de Monagas, el país entró en un período de inestabilidad y frecuentes cambios en la dirección de gobierno. La vuelta de los conservadores avivó las contradicciones con el sector del liberalismo que había colaborado en el golpe; y al mismo tiempo provocó  a las masas liberales que comenzaron alzarse en diversas regiones. A menos de un año de la revolución de marzo, el país entró en la más cruenta y larga de nuestras contiendas civiles: La Guerra Federal.

El gobierno que sucedió a Monagas convocó a elecciones para la Convención Nacional que se instaló en Valencia el 5 de julio de 1858. La Convención estuvo dominada por los Conservadores quienes aprovecharon su predominio para deshacerse de los liberares y del propio Presidente Castro, a quien querían remplazar con Páez para restablecer en esa forma el cuadro gubernamental oligarca anterior a la llegada de José Tadeo Monagas. Esa actitud de los conservadores hizo que Castro se inclinara hacia los liberales en busca de apoyo para mantenerse en el pode. Sin embargo, el Presidente Julián Castro no se decidió a romper abiertamente con los conservadores, como lo hiciera Monagas en 1846, y vino a quedar en una actitud difícil que favoreció los planes de los oligarcas de sacarlo del gobierno.

a).- Caída de Julián Castro (Gobierno de Pedro María Gual)

El gobierno encabezado por el general Julián castro, desde el 18 de marzo de 1858, fue un gobierno de facto, es decir, un régimen instituido a la fuerza y fuera de las normas constitucionales. Surge como consecuencia de un golpe contra las instituciones y que, naturalmente origina el derrumbe de una administración legitima o régimen de jure.

El derrumbe del gobierno lo precipitó el decreto presidencial publicado el 7 de junio de 1858; por el que se expulsaba de Venezuela un grupo valioso de personalidades de todo los órdenes de la vida nacional; entre ellos: Ezequiel Zamora, Juan Crisóstomo Falcón, Leocadio Guzmán, Napoleón Arteaga, Rafael Urdaneta (hijo), Félix Alonso, Antonio Guzmán Blanco y Juan Hurtado.

Todos estos connotados venezolanos se unieron a otros desterrados políticos; concordaron en establecer un gobierno en el exilio. Todos sumaron sus fuerzas para derrocar a Castro, lo cual hizo más grave la situación del Gobierno. Los hechos se precipitaron con la entrada de un grupo de liberales-federalistas a tierra venezolana, por La Vela de Coro, en febrero de 1859.

En coro, el 20 de febrero de 1859, el coronel Tirso Salaverría, dio el Grito de Coro por el cual se iniciaba la revolución federal.

Se formó una Junta Revolucionaria compuesta por José Toledo, Julián Navarrete, Pedro Torres y Nicolás Saldarriaga.  Estos jefes se apoderaron de Coro y, habiendo arrestado a los miembros del gobierno provisional y a los militares, proclamaron el gobierno general de la Federación tomando como jefe máximo a Ezequiel Zamora.

El gobierno Castrista se vio en peligro, el presidente Castro fracasa en el intento de contactar con los liberales, se hace el enfermo y luego renuncia el 7 de junio de 1859.

Entonces se formó un nuevo gobierno interino que estuvo presidido por el Vicepresidente de la República Manuel Felipe Tovar; nombró el Gabinete Ministerial compuesto por: Juan José Mendoza, en Relaciones Exteriores; Pedro José Rojas, en Relaciones Interiores; Carlos Delgado, en Hacienda y Domingo Hernández en Guerra y Marina.

Este gobierno, de muy corta duración, por lo que se llamó Gobierno de las 30 horas, en realidad duró cuatro días, sin embargo pudo realizar las siguientes diligencias:

1.- ratificación de las elecciones previstas para finales de 1859.

2.- Creación de una Junta Nacional de Guerra

3.- Integró ese organismo con José Antonio Páez, Carlos Soublette, José Felix Blanco, Carlos Luis Castelli  y José Austria.

Pero el retorno de inesperado de Castro al Gobierno, dejó sin efecto esas medidas. Sin seriedad, ni criterio político inteligente, de manera inusual, el presidente renunciante reasumió el Poder nuevamente e impuso otro gabinete ministerial, el día 12 de junio.

En esta nueva etapa de mando arbitrario, Julián Castro decreto la liberación de todos los presos políticos y el envío de emisarios a las provincias sublevadas para ofrecerles amnistía.

Estos acontecimientos hicieron que Páez, altamente molesto por la poca seriedad del gobierno, rompiese con los conservadores y marchase para Nueva York.

Entre tanto Falcón entró a territorio venezolano para unirse a las filas federales en su lucha contra el gobierno y, desde Palmasota, el 24 de junio del año 1859, dirigió a los venezolanos una proclama.

Aprovecho esta circunstancia el presidente Castro para dirigirse a los venezolanos el dia 30 del mismo mes, en la forma siguiente:

“El Gobierno se ocupa en los actuales momentos del examen de los últimos acontecimientos con fe y lealtad. Si apareciese que la federación que se proclama es el voto  verdadero de la mayoría se la Nación, el Gobierno le prestará su apoyo. Nadie sino la mayoría es soberana…”.

Esta posición del Jefe de Estado, contraria a la Constitución promulgada el año 1858 que era de corte centro-federal, de los militares y, con ello, acelero su derrocamiento o caída.

Los conservadores, que con ayuda de los jefes de la guarnición de Caracas, prepararon el golpe de mano contra Castro, que se llevó a cabo el 1° de agosto de 1859. El Presidente Castro fue detenido por su propia guardia y al día siguiente, bajo la presión de los conspiradores, presentó su renuncia al Congreso.

b).- Renuncia de Julián Castro

“”…considerando hoy que mi continuación en el pueblo de Presidente puede ser un obstáculo a la realización de mis más ardientes deseos por la felicidad de Venezuela, o bien porque impida la unión de las secciones que se hayan separado, o bien porque perjudique la reconciliación de los partidos, y por tanto a la pacificación de Venezuela, me he decidido a renunciar desde hoy a la Presidencia interina de la República, para que el Congreso la considere en su próxima reunión, protestando no volver a ejercer el Poder  Ejecutivo, encargando de él a los magistrados designados por la constitución  para suplir las faltas absolutas del Presidente”.

Pedro Gual, Primer Designado, pasó a ocupar la Presidencia hasta el 29 de septiembre que regresó el Presidente Manuel Felipe Tovar, quien se había ausentado de Caracas al tener noticias de la conspiración que preparaban los hombres de su partido contra Castro. De esa forma se pretendió salvar la constitucionalidad del nuevo gobierno. Los oligarcas de nuevo en el poder iniciaron una dura persecución contra los liberales, a los cuales se perseguía y encarcelaba, hasta llenar las cárceles de Caracas, La Guaira y Maracaibo con centenares de presos políticos, como nunca antes se había visto desde 1830.

El Gobierno de José Tadeo Monagas 1847 a 1851) y el Fin de los Conservadores.

10- El Gobierno de José Tadeo Monagas 1847 a 1851) y el Fin de los Conservadores.

Monagas era un prestigioso hombre de la independencia, con gran ascendiente en todo el oriente  venezolano.

Páez al proponer a Monagas quería oponer un candidato fuerte al auge de los liberales, y que fuera al mismo tiempo del agrado de los caudillos militares. Pero también esperaba Páez que Monagas se sometiera a su voluntad y aceptara su hegemonía; este apoyo de Páez, se tomó como estrategia para sostener la unidad del partido conservador. Estos cálculos le resultaron fallidos y el error les costó a Páez y a los conservadores el poder.

José Tadeo Monagas resultó vencedor contra  Bartolomé Salom, Manuel Felipe Tovar, Santos Michelena, Mariño y el mismo General Páez, propuesto por un grupo de amigos.

José Tadeo Monagas toma posesión de la presidencia el 1° de marzo de 1847. Para ese entonces juramentó un gabinete totalmente conservador, en pago por el apoyo que se le prestó en las elecciones. Los Ministros fueron: Ángel Quintero, Secretario del Interior y Justicia; José María Carreño, Secretario de Guerra y Marina y Miguel Herrera, Secretario de Relaciones Exteriores y Hacienda.

Durante el gobierno del General José Tadeo Monagas terminó el predominio de los conservadores y llegaron al poder los liberales.

“…se reunían en Monagas varias de las condiciones del caudillo que ya encontramos en Páez. Se diferenciaban, sin embargo, de éste en la severidad de su vida doméstica y en su carácter poco dado a expansiones. Por el contrario, era taciturno, inescrutable, hasta sombrío. Como Páez, había cultivado su inteligencia natural y era muy astuto. Como Páez había adquirido extensas posesiones rurales cuando el reparto de haberes militares, y en ellas vivía habitualmente. Con Páez y con Monagas se define el carácter de latifundistas, más pecuario que agrícola, que a partir de entonces se repite en la gran mayoría de los caudillos venezolanos. Tener un hato era el primer elemento de poderío local que podía transformase en nacional.”

Antonio Arraíz: “José Tadeo Monagas”, El Nacional

 Monagas en la presidencia inició un gobierno que no se diferenció al principio del gobierno conservador de Soublette, a quien había sucedido. En efecto, formó un gabinete con destacados conservadores, continuó las medidas de persecución contra los liberales y aplastó las guerrillas alzadas desde el año anterior. Sin embargo, bien pronto comenzó a producirse un cambio de actitud de Monagas frente a la oligarquía conservadora. Monagas no era del círculo de la oligarquía y en más de una oportunidad había dado demostraciones de independencia frente a Páez y al grupo oligarca. En 1830, 1831 y 1835 se había alzado contra Páez y los conservadores. Y en el mismo año electoral,  1846, en carta al presidente Soublette, había expresado:

“Yo nunca permitiría una presidencia en que me viera obligado a proceder al beneplácito de un corto número, desatendiendo los intereses de todos, que es el deber primordial de un magistrado.”

 Para finales de año Monagas, que siempre mostró una conducta personalista, dejo la influencia de Páez y los paecistas sobre su gobierno, decidido a romper con los conservadores, enrumbó su política en una dirección contraria a sus antiguos aliados. Hábilmente consiguió que Páez se separara del ejército y llevó a cabo importantes cambios en los mandos, incluyendo a los gobernadores de las provincias, poniendo en ellos agente de su confianza. Luego indultó a varios liberales y por último, conmutó por el destierro la pena de muerte a que había sido condenado Antonio Leocadio Guzmán. Estas medidas provocaron la renuncia de los ministros conservadores, a los cuales Monagas sustituyó con liberales o con gentes enemigas de los conservadores. Se trató de conciliar ambos bandos, mediante conversaciones entre el Presidente Monagas y Páez, pero nada se logró.  A finales de 1847 hizo el cambio del tren ministerial integrado con los liberales: José Feliz Blanco, en Relaciones Exteriores y Hacienda, Martín Sanabria, en Relaciones Interiores y Justicia y Francisco Mejía en Guerra y Marina. Con el ejercicio del Poder Ejecutivo por Parte del General Monagas, se abrió la época de la llamada Oligarquía Liberal. La oligarquía Conservadora cesó en el gobierno, con la terminación del mandato del Presidente Carlos Soublette.  Los conservadores se preparaban para enfrentar al Presidente Monagas, los cuales declararon abierta oposición, mediante el uso de un periódico valenciano “El Espectador”, de Ángel Quintero, que fue el vocero de los ataques del gobierno. Por su parte los liberales se movilizaron en apoyo del Presidente. Alineados así ambos bandos, se enfrentaron cada vez con mayor violencia, hasta culminar en los sucesos del 24 de enero de 1848.

a).- 24 d3 Enero de 1848

La orientación proliberal del Presidente Monagas condujo al rompimiento definitivo con Páez y los conservadores. Estos dominaban al Congreso gracias a la mayoría que habían ganado en las elecciones de 1846, y querían utilizarla para enjuiciar al Presidente. Lo acusaban de haber ejercido facultades extraordinarias ilegalmente; de emplear la fuerza armada sin consentimiento del Consejo de Gobierno y de haber ejercido la administración fuera de la capital, todo lo cual era contrario a lo dispuesto por la Constitución. Tras el juicio contra el Presidente Monagas  se ocultaba la intención de destituirlo.

Liberales y conservadores se preparaban para el enfrentamiento que parecía inminente. Los liberales movilizaban sus partidarios en importantes reuniones públicas y el gobierno ordenó formar dos batallones, cuyas plazas fueron cubiertas rápidamente por milicianos liberales. Por su parte, los conservadores organizaron una guardia armada del Congreso, “de la cual se nombró jefe a Guillermo Smith, exdirector del célebre Banco Nacional, conservador y paecista probado”.

El plan de los conservadores contemplaba el traslado del Congreso a Puerto Cabello, lejos de la presión del pueblo liberal de Caracas, para probar la destitución del Presidente.

El 24 de enero de 1848 se reunieron las cámaras legislativas en medio de la mayor expectación. Ese día se produjo el choque definitivo entre liberales y conservadores, cuyo resultado fue la caída de la oligarquía gobernante desde 1830.

LOS SUCESOS DEL 24 DE ENERO DE 1848

I.- “El 24 de Enero de 1848 es un episodio culminante de la gran lucha histórica de liberales y conservadores, que se transforma luego en la lucha de los federales y godos, y que llena casi todo el siglo XIX de nuestra historia a partir de 1850”.

“Las Cámaras se reúnen el 24 de enero, en medio de una gran expectación, esperando todo el mundo la chispa que produciría el choque. El Ministro liberal Sanabria ha entrado a las Cámaras a presentar un mensaje y circula la noticia de que ha sido muerto o detenido, lo cual provoca un impulso de la multitud por penetrar en el Congreso. La guardia de Smith dispara contra el pueblo y cae la primera víctima, un hombre del Valle: Rivero, en seguida el segundo muerto, también del pueblo, Maldonado. Alguien arrebata la bayoneta a un guardia y la clava a Smith en un costado, mientras de afuera han empezado también a disparar y se generaliza la pelea. Se disuelve la reunión de la Cámara y al salir varios representantes son atacados a puñal y muertos tres de ellos. Todo termina cuando Monagas llega a caballo a restablecer el orden.

Al día siguiente, el mismo Congreso conservador, pero ya sin arrestos bélicos y reclutados por el mismo Monagas, se reúne. Hay dos gestos que tratan de interpretar la actitud de la oligarquía conservadora, dos gestos de dos prohombres de esa oligarquía. La de Fermín Toro “Mi cuerpo pueden llevarlo, pero Fermín Toro n o se prostituye”.  Y la de Juan Vicente González, energúmeno vociferante, que el día siguiente va a servir de humilde Secretario del Congreso, olvidado de todas las acusaciones contra Monagas y de toda rebeldía. Al menos a la mayoría conservadora del Congreso la define mejor esta última actitud, ya que las Cámaras Legislativas continuaron funcionando sin haber oposición. Y digo que este gesto representa al menos a la mayoría conservadora en el Congreso, porque allá en los llanos hay otra actitud, la del General Páez, quien después de 17 años de ser gobierno, pasa ser insurrecto y se levanta en armas contra Monagas…”

 (Pedro Ortega Díaz: “El 23 de enero y otras notas de historia”. Caracas 1969)

 II.-  “El 24 de enero de 1848 ha sido llamado popularmente “el día del fusilamiento del Congreso”, aunque no hubo tal fusilamiento, ni la Cámara del Senado sufrió atropellos. Objetivamente lo que ocurrió fue una dispersión tumultuaria de la Cámara de Representantes, mediante la cual las turbas que habían amenazado a este cuerpo dieron muerte a los representantes: Jose Antonio Salas, Juan García  y Francisco Argote, y resultó herido el eminente Don Santos Michelena, que falleció a consecuencias de esas heridas, el 12 de marzo. También quedó herido el Jefe de la Guardia del Congreso, Coronel Guillermo Smith, Procer de la Independencia y respetado político; y fueron asesinados los ciudadanos: Julian Garcíay Dr. Manuel Maria Aleman, un capitán de milicias y dos milicianos.

El 24 de enero de 1848 es también una fecha nefasta en nuestra historia, porque abre un período de diez años de despotismo, durante el cual desaparece la discusión por la prensa y no vuelven a realizarse elecciones libres. El Congreso –atemorizado o corrompido- se allana a todas las exigencias del Ejecutivo. Se interrumpe  la tradición de moralidad administrativa que había sido mantenida por todo los gobiernos desde la revolución de 1810. Por primera vez se modifica la Constitución con fines desvergonzosamente personalista, y solo le quedará a la nación, para salir del indefinido predomino familiar de los Monagas, el azaroso recurso de la rebelión armada”.

 Augusto Mijares: “La revolución política (1810-1869)”. Caracas 1962.

b).- Consecuencias del 24 de Enero de 1848

Los historiadores de las más varadas tendencias consideran los hechos del 24 de enero, como acontecimientos de  la mayor importancia. En efecto, estos episodios dieron origen a una nueva correlación política entre los partidos antagónicos y entre los caudillos Páez y Monagas, que fueron los principales protagonistas en la crisis. Entre las consecuencias de estos hechos, debemos señalar las siguientes:

  1. Páez y la oligarquía conservadora fueron desplazados del poder, que pasó a manos de Monagas y los liberales.
  2. A partir del 24 de enero de 1848, Páez y los conservadores tomaron el camino de las armas, tratando de recuperar el poder. Páez se alzó contra Monagas pocos días después del 24 de enero; pero fue derrotado en los llanos y tuvo que refugiarse en Nueva Granada. A mediados de 1849 desembarcó al frente de una expedición por la Vela de Coro. Fue derrotado por las tropas del gobierno, al mando de José Laurencio Silva, quien le ofreció una capitulación. Pero Monagas se negó a reconocer los términos de la capitulación ofrecida por Silva y, en consecuencia Páez estuvo preso en Valencia, Caracas y Cumaná, de donde salió para el destierro hasta 1861.
  3. A raíz de los sucesos del 24 de enero el poder Legislativo y el Judicial pierden su independencia y se someten a la voluntad del Presidente de la República. El Congreso Nacional, que hasta el día anterior a los sucesos había pretendido enjuiciar al Presidente y destituirlo, el día siguiente se instaló dócilmente y desde entonces sirvió de instrumento complaciente al personalismo entronizado en el poder.

c).- Balance de los Gobiernos de los Monagas

José Tadeo Monagas y su hermano José Gregorio ocuparon la Presidencia alternativamente de 1847 a 1858. Cuando terminó su primer período (1847-1850) José Tadeo Monagas entregó la presidencia a su hermano José Gregorio Monagas, quien gobernó el período 1851-18555. Luego volvió a ser elegido presidente José Tadeo Monagas para el período 1855-1859; pero no pudo terminarlo. Porque una revolución, encabezada por el General Julián Castro, lo derrocó en marzo de 1858.

Durante el gobierno de los Monagas se llevaron a cabo importantes reformas legislativas, inspiradas en el programa que desde la oposición habían formulado los liberales.

El Congreso de 1848 reformó la Ley del 10 de abril de 1834, sobre libertad de contratos, eliminando disposiciones  injustas de dicha Ley; estableció nuevas normas, basada en la igualdad y la equidad en favor de los deudores, suprimió los privilegios que contenía en favor de los usureros. La reforma dispuso que los bienes de los deudores, no podían rematarse por menos de la mitad de su valor; que el valor de dichos bienes debía establecerse por peritos; y prohibía cobrar intereses sobre intereses. En este sentido la legislación liberal propugnaba la intervención del Estado para proteger a los sectores de menos recursos, en contraposición con la política económica de los conservadores que favorecía a los usureros.

De acuerdo con esta orientación en 1849 el Congreso reformó también la Ley de Espera y Quita, permitiendo la espera cono un beneficio  legal a favor de los deudores.

En 1849 El Congreso suprimió la pena de muerte en los delitos políticos. La pena máxima se sustituyó por el destierro perpetuo, la cual “de hecho resultó la más suave de las penas, por la práctica de indultar o amnistiar al cabo de meses o de pocos años”.

En 1854 el Congreso promulgó la Ley de abolición de la esclavitud en Venezuela.

“…los Monagas, aunque sin ser portadores por razones políticas del inquietante momento de una filosofía de limpia filiación liberal, que les tocó vivir, tuvieron que abrir las puertas a innovaciones liberales y tolerar que los rodearan quienes venían clamando por un nuevo orden. Prohíben el ingreso de jesuitas, cierran sus oratorios, adoptan una nueva división territorial, dan libertad a los esclavos, suprimen la pena capital para delitos políticos y otras leyes odiosas.”

Antonio Arellano Moreno:“Los Conservadores fueron Conservadores” El Nacional 6-1-75

d).- Caída del Gobierno de José Tadeo Monagas- Causas.

A mediados del segundo gobierno del General José Tadeo Monagas, en 1857, se llevó a cabo la reforma parcial  de la Constitución de 1830 la nueva Constitución dividió la República en veinte Provincias, estableció el sufragio universal. La Autonomía del Poder Municipal, abolió la pena de muerte por delitos políticos y ratificó la abolición de la esclavitud, decretada por el Congreso de 1854. Un aspecto importante de la Constitución de 1857, fue el hecho de autorizar al Congreso para dictar las medidas conducentes al restablecimiento de la Gran Colombia. La idea de crear la Confederación de Estados de Colombia había sido consigna del General Monagas en varias oportunidades desde 1830, pero en 1857 era un pretexto para disfrazar su intención de continuar al frente del gobierno. En efecto, la nueva Constitución elevo a seis años  el período presidencial y permitía la reelección del Presidente. Era pues, una maniobra del Presidente Monagas para continuar mandando. Ese tipo de artimañas son conocidas en nuestra historia como “continuismo”, y a ellas se ha apelado con frecuencia en nuestro proceso político.

Esta maniobra continuista tuvo lugar en momentos de crisis económica provocada por la baja en los precios del café, los cueros y otros productos de exportación, lo cual acentuaba el malestar y el descontento de importantes sectores de la población. Además el gobierno de Monagas había incurrido en errores y prácticas de gobierno que terminaron por restarle apoyo en el pueblo y animaron a sus enemigos políticos, los conservadores, a seguir contra él y derrocarlo.

En efecto, el Presidente Monagas había establecido había establecido un gobierno personalista e introducido el nepotismo como vicio gubernamental. Cuando terminó su período de gobierno, hizo elegir a su hermano José Gregorio Monagas; y al término de éste, de nuevo el propio José Tadeo. Otros miembros de su familia ocuparon durante su gobierno, cargos importantes en la administración. De manera que el exclusivismo que los liberales achacaron a los conservadores de mantener el gobierno entre un pequeño grupo de familias, en Monagas se redujo casi a su sola familia. La malversación de los fondos públicos, el peculado, la corrupción administrativa y moral, la adulación y el irrespeto a los principios, fueron también vicios que minaron la administración de los Monagas.

Todo esto provocó, después de diez años, la caída de su gobierno.

e).- La Revolución de Marzo (Julián Castro al Poder)

La alianza de algunos líderes del liberalismo y los conservadores, condujo a la preparación del golpe de militar contra José Tadeo Monagas, que se conoce con el nombre de “Revolución de marzo”. El pronunciamiento estalló en Valencia el 5 de marzo de 1858, bajo la jefatura del General Julián Casto; la sublevación no tenía otro objetivo más que poner fin a la hegemonía de los Monagas, quienes se habían perpetuado en el poder desde 1847.

Castro quien para aquel entonces era gobernador de la provincia de Carabobo se pronunció contra el gobierno de José Tadeo Monagas, debido a su desacuerdo por la promulgación de la Constitución de 1857, que contemplaba entre otras cosas, la reelección inmediata del Presidente de la República y la extensión del mandato presidencial a seis años, lo cual truncaba las aspiraciones políticas de conservadores y liberales. Asimismo, existía un descontento generalizado entre la población que veía cómo la crisis política, económica y social por la que atravesaba el país los asfixiaba, sin que se tomaran medidas pertinentes para resolverlas.

Todos estos factores contribuyeron a que los conservadores, liberales, bandoleros y campesinos descontentos se unieran al ejército de Castro, formando un contingente de 5000 hombres, quienes hicieron renunciar a José Tadeo Monagas el 15 de marzo de 1858. Y aunque la alianza entre conservadores y liberales duró poco, sembró el terrero para que los más desposeídos lucharan en la Guerra Federal, en defensa de su bienestar, sus derechos y su dignidad.

Diez días después de pronunciado el golpe militar, el Presidente Monagas presentó su renuncia al Congreso y se asiló en la delegación francesa. El Congreso aceptó la renuncia y designó un gobierno provisional hasta el 18 de marzo, fecha de la entrada a Caracas del nuevo Caudillo, reconocido como “Jefe Supremo del Ejército Libertador. Encargado de la reorganización de la República”.

La renuncia de Monagas

“Yo puedo aceptar el reto y combatir; estoy seguro de poner un ejército en los llanos y en el oriente; cuento con el occidente, tengo recursos y elementos en el centro y aquí en la capital, y es muy probable que venza, pero para esto sería necesario derramar mucha sangre hermana, y sufriría el país las consecuencias de una guerra larga y dura como tendría que ser ésta; me parece, pues, lo más prudente y patriótico, ya que hay tantos que n o me quieren, que me separe del poder, presentándole al Congreso mi renuncia inmediatamente.”

f).- Vuelven los Conservadores

El nuevo gobierno tomó la apariencia de una “fusión” de los dos partidos, bajo el lema de “olvido de lo pasado”. Sin embargo, la presencia en el gobierno de conservadores y liberales, enfrentados durante tanto tiempo, dio al traste con tales propósitos de conciliación. Pronto estallaron las contradicciones entre ambos, con el resultado que querían los conservadores de deshacerse de sus rivales y tomar el gobierno ellos solos para volver a su antigua hegemonía.

Los conservadores olvidaron la consigna de “olvido al pasado” y decretaron una comisión  para examinar y revisar las cuentas y la actuación de los funcionarios del antiguo régimen y establecer su responsabilidad civil, todo con el deliberado propósito de perseguir a los personeros del gobierno de Monagas. Este decreto tuvo un efecto negativo, pues “creo temor y desconfianza a muchos de los mismos funcionarios que se habían pronunciado por la revolución de marzo”.

El nuevo gobierno, bajo la inspiración de los conservadores, trató de enjuiciar al expresidente, asilado en la legislación francesa. Era la primera vez que en Venezuela un gobernante derrocado apelaba al derecho de asilo. El empeño del gobierno de enjuiciar a Monagas movió la solidaridad del Cuerpo Diplomático acreditado en Caracas, en respaldo al representante de Francia. El Ministro de Relaciones Exteriores, el liberal Wenceslao Urrutia, firmó con el Cuerpo Diplomático, un acuerdo de garantías, denominado Protocolo, según el cual Monagas se pondría “por escrito a disposición del gobierno” y éste, a su vez, garantizaba a Monagas su seguridad personal y se comprometía a expedirle un salvoconducto para salir al exterior.

El Protocolo Urrutia contiene entre otro, los siguientes compromisos:

“Hoy, día 26 de marzo de 1858, habiendo sido convocado el Cuerpo Diplomático por el señor Ministro de Relaciones Exteriores, plenamente autorizado por el Gabinete, a una conferencia en la casa de Gobierno, con el fin de convenir en el mejor modo de lograr los deseos, tanto del gobierno de la República como del Cuerpo Diplomático, relativamente a la pronta salida del país del Señor General José Tadeo Monagas y su familia, se reunieron los señores Carlos Eames, Ministro Residente de los Estados Unidos ; Ricardo Bingham, Encargado de Negocios de la Gran Bretaña; Leoncio Levraud, Encargado de Negocios del Imperio Francés; José Pereira Leal, Encargado de Negocios del Imperio de Brasil; José M. García de Quevedo, Encargado de Negocios de España y Parma; y Pedro Van Rees, Comisionario Especial de S.M., el Rey de los Países Bajos; y hallándose presente el señor doctor Wenceslao Urrutia, Ministro de Relaciones Exteriores, empezó la conferencia.

…sentó el señor Urrutia, como base imprescindible de la negociación, que el General Monagas se pusiese a la disposición del nuevo gobierno. Hicieron presentes algunos miembros del Cuerpo Diplomático de la delicadísima situación en que se hallaban colocadas las banderas de las Naciones amigas de Venezuela, bajo cuyo amparo se halla el General desde el día que hizo renuncia de la Presidencia de la República…

Después de una breve discusión se acordó lo siguiente:

El General Monagas se pondrá por escrito a disposición del Gobierno, protestando al propio tiempo no tomar parte en ningún plan que se oponga a las miras de la revolución; este criterio será trasmitido por el señor Encargado de Negocios de Francia al Gobierno de la República, cuyos miembros todos empeñan su palabra de que no será el General Monagas sometido a juicio, ni en materia alguna vejado, sino que antes bien se le tratará con todo el decoro y miramiento.

El Gobernador de la Provincia lo acompañará a su casa particular…Habrá una guardia en la puerta con el fin de evitar todo vejamen, y dentro de la casa dos personas respetables comisionadas por el Gobierno para cuidar de que el General Monagas sea bien tratado e impedir todo desmán o insulto contra su persona.

El Gobierno responde de la seguridad del General durante el tiempo que permanezca en esta habitación, el señor Urrutia no puede fijar cuantos días durará eta detención… pero empeña su palabra a nombre suyo y de todo el Gabinete, que será muy corta…

Expirando el plazo, no fijo, pero sí muy corto, se dará al General Monagas, pasaporte y un salvoconducto para trasladarse con su familia al punto del extranjero que elija… El Gobierno garantiza su seguridad hasta que salga del territorio nacional.

El Cuerpo Diplomático, individual y colectivamente, empeña su palabra de hacer todos los esfuerzos que quepan en la esfera de su acción moral sobre el General Monagas para que las promesas hechas por éste al Gobierno provisional de la República en su carta de sumisión sean efectivas”.

Este acuerdo fue atacado duramente  como una información  del Cuerpo Diplomático en los asuntos internos de Venezuela y los conservadores lo aprovecharon para sacar del Gabinete al mismo liberal firmante del documento. El Gobierno, en su empeño contra Monagas, se negó a cumplir el Protocolo, dando origen a un serio incidente diplomático que culminó con la intervención de buques de guerra de Francia y Gran Bretaña, que bloquearon nuestros puertos y apresaron embarcaciones venezolanas.

El asilo del General Monagas se prolongó por más de cinco meses.

Fermín Toro, que remplazó a Urrutia en la Cancillería y que al principio había protestado contra el pacto, tomó en sus manos la defensa del Protocolo y consiguió al fin la autorización para que Monagas saliera del país con la debida seguridad. Poco después la Convención Nacional que se había instalado en Valencia el 5 de julio, dictó un decreto por el cual declaró a Monagas traidor a la patria, lo privó de sus grados militares, le embargó sus bienes y ,lo expulsó a perpetuidad del país. Con esta medida los conservadores le cobraban a Monagas el haberlos desplazado del gobierno después de 1846. Pero en las condiciones políticas que vivía el país, aquellas medidas de la Convención de Valencia resultaron inútiles e impracticables. El “destierro perpetuo” del General Monagas duró menos de tres años. En 1861 desembarcó en oriente y participó activamente en la Guerra Federal.

Presidencia del General Carlos Soublette 1843 a 1847 (Segundo Mandato)

9.- Presidencia del General Carlos Soublette 1843 a 1847 (Segundo Mandato)

Finalizando la gestión del general José Antonio Páez, se hicieron los preparativos para nuevas elecciones, de acuerdo con lo establecido en la Carta Constitucional.

Los grupos políticos de la época postularon así: por los Liberales, a Santos Michelena y a Diego Bautista Urbaneja; por los partidarios del gobierno, a Carlos Soublette, militar de alto prestigio  y limpias ejecutorias en la época de la independencia.

Este último ciudadano salió elegido Presidente de la República. Esta era la mejor elección para apaciguar las exaltaciones políticas en Venezuela, caldeadas por la política intransigente y abusiva de Ángel Quintero, cuyo paso por la Secretaria del Interior había socavado la tranquilidad popular y establecido las bases firmes para el descontento de los liberales.

La capacidad del Presidente Soublette se dejó ver desde el momento de su juramentación, en febrero de 1843. Su capacidad para evitar choques, la habilidad para conciliar la oposición y su espíritu impasible, lograron un equilibrio político con la disminución  de los ataques de la oposición.

Su tren ejecutivo fue bastante aceptable y estuvo conformado por Juan Martínez, en la Secretaria del Interior y Justicia; Rafael Urdaneta, en Guerra y Marina y] Francisco Aranda, en Hacienda y Relaciones Exteriores.

El gobierno cumplido por el Presidente Carlos Soublette, en su segunda oportunidad. De administrar al país, sentó las bases para un sosegado desarrollo nacional. Se hizo lo imposible para normalizar el estado de la economía nacional que venía desajustada. Pero resalta de esta gestión presidencial la completa libertad de expresión y libertad de prensa. Durante su administración se fundaron numerosos periódicos en el país.

En el gobierno de Soublette, resaltan tres hechos de gran importancia en lo político, económico para Venezuela. Ellos son:

  1. La Creación del Banco Nacional, cuyo capital fue formado por dinero oficial y aporte privado.
  2. La Creación del Instituto de Crédito Territorial, la financiación del Instituto se haría con un crédito de 5.000.000 de pesos, afianzados en títulos emitidos por el mismo valor por el Organismo; éste tenía funciones hipotecarias y podía dar en préstamo hasta 20.000 con el aval de una propiedad raíz.
  3. El Reconocimiento Diplomático, que hizo España de la Independencia de Venezuela y la existencia de la República.

Esto es muy importante, pues hasta ese año, la Monarquía Española se había negado sistemáticamente a reconocer la existencia soberana de Venezuela y la existencia: de hecho, seguía considerando al país y a las otras naciones latino – americanas como colonias españolas.

Esta situación cambio con la firma del Tratado de Reconocimiento, suscrito por ambos gobiernos. Así, definitivamente, cambio nuestra situación político-internacional y se empezaron a estudiar los factores que habr5iande acelerar el mejoramiento de las relaciones entre Venezuela y España y a dinamizar el establecimiento de las misiones diplomáticas respectivas.

En el orden interno político, resalta el proceso llevado a cabo contra Leocadio Guzmán iniciado en 1844. Las razones para esta determinación se tuvieron en las publicaciones ofensivas contra el gobierno, aparecidas en un periódico llamado “El Venezolano”.

Como el juicio no prospero favorablemente para quienes acusaban, ellos iniciaron ataques contra el Presidente Soublette quien, en desquite, apoyo decididamente a los liberales.

Mientras tanto llego el tiempo para las elecciones de 1846. Este proceso de las elecciones de 1846 es importante porque comienza una nueva etapa en Venezuela: Cae un grupo conservador, pero en su lugar, llegará al poder una administración personalista y cerrada: la hegemonía de los Monagas que daría después, espacio para los liberales.

El Panorama partidista ofrecía la realidad repartida entre el Partido Liberal dividido en lo que hoy se pudiera llamar izquierda y derecha (con dos candidatos: José Félix Blanco y Bartolomé Salom; el primero, liberal moderado y segundo, exaltado guzmancista).

El grupo contrario presenta un candidato de peso específico: Rafael Urdaneta, quien estaba en viaje a Europa para gestionar la firma del Tratado de Reconocimiento de la República por parte de España, como ya estaba acordado entre los dos países.

Este candidato tenía el visto bueno y el apoyo del General Páez, por lo que se ventilaba como el seguro ganador; pero murió en Paris el 23 de agosto de 1845 y esto transformo el panorama político nacional, pues a última hora, Páez opto por la candidatura del General José Tadeo Monagas.