La historia a veces tiembla como la tierra

Este párrafo expropiado de un escrito de mis amigos Gustavo Borges Revilla y Diego Sequera que transcribo a continuación, me apareció de pronto entre una jungla de análisis, nomenclaturas y alegatos, estadísticas y sopas ambiguas de letras, tonalidades prehistóricas -como aquellas entramadas en los conciliábulos universitarios donde medraba la izquierda marxiana y “marxista” sobre la realidad nacional de entonces y sobre la cual se lucieron Ludovico y Núñez Tenorio, Alfredo Maneiro y Pedro Duno-; se me apareció en Misión Verdad, entre tantas lecturas sobre el 6D como una enseña viva para arribar al entrecruce de caminos y detenerme fríamente a decidir qué camino escoger (o desensillar el caballo y esperar que amanezca) y luego continuar y aguardar otra vez y respirar profundo para luego seguir buscando lo que aún no sé encontrar y se me perdió, pero que de algún modo me agita y apresura a pesar de que proclamo entre mis iguales cierto silencio para continuar, descansar, montar una especie de observatorio desde una colina opuesta al enemigo, seguir pensando, cabalgar, volver al origen, porque ninguna ruta es precisa ahora para lograr, sin indignación, sin sacrilegios, sin ni siquiera cuestionar a nadie ni a nada. Luego, sí, arribar a la taquilla donde estará el billete que me conducirá, viaje mediante, con la última mitad del siglo XX a cuesta, al lugar donde habré de recordar todas mis vacaciones, mi pasado como funcionario (de ese tipo kafkiano), como otro hombre transformado en un salvaje urbano, medicado, casi sonámbulo, underground, sediento, proclamando en silencio mi nueva identidad y procurando entre vecinos (o vecinas) y bajo el signo del murmuro el secreto, entre todos, por qué pasó lo que pasó y dónde está Chávez, nuestro Padre de la revolución que hoy le dieron en el plástico de la cédula. Es como llegar de noche a una tribu sin reglas y no saberlo. Dicen Borges Revilla y Sequera sobre lo ocurrido:

“Pero no por eso, toda derrota deja de entrañar su potencia creadora y que ahora pareciera estar secuestrada entre la neurosis y la cola. Se abre una grieta enorme donde las definiciones marcarán la pauta más importante. El aceleramiento de las situaciones por venir no necesariamente presentan lo oscuro, aunque oscuras vayan a ser”.

En esa grieta aludida por los muchachos es dónde está, escondida entre la maleza, la clave. Y seguramente allí estarán otras, concentradas y liberadoras, la fiesta ajena, los corotos del pesebre, lo policéntrico y la verdad local ajada, la experiencia mal entendida, muchas cosas.

Pero en la superficie y lo llano hay una extraña bruma que se clava como una espada en el coraje de mucha gente que habita este país bizarro, que respira este frío de diciembre sobre cuya huella caminamos o levitamos muchos, pensativos, teatrales, espías, que para mí nos llegó como otra forma más de manipulación política, ideológica, enajenante; una gran obra de arte invisible contemplada y confeccionada antes del 6D para espolearnos los sesos, cubierta de un silencio que deja mucho que desear y pensar y que ha intentado sembrar después de que la barbarie obtuvo la mayoría en el Poder Legislativo, la desesperanza, la culpabilidad colectiva, abarcante, siendo víctimas tanto quienes castigaron al gobierno de nuestro presidente Maduro por la guerra múltiple que desplegó el Imperio contra Venezuela y nos ha lesionado seriamente.

Yo, por eso, llamo a no caer en la tentación diabólica. Vamos a hablarnos en nuestra lengua original, la de Chávez, y a no ver escenarios milagrosos: vamos a reflexionar para luchar con fortaleza y sacar como sea a estos impostores, a estos falsificadores, a estos carañeros, a estos miserables. Por nuestros hijos, por nuestros loros y animales domésticos, por Hugo, por Maduro -que debe estar ya arrecho-, por el aire que respiramos tanto fuera como dentro de casa.

Vamos a hablarnos en nuestra lengua original, la de Chávez

El golpe del 11 de abril subió el telón y dejó al descubierto intencionalidades muy claras de losmodus operandis que guardaban los golpistas -algunos, claro, muchos de ellos son unos bobos- aprendidos de los relatos del fascismo como fenómeno político global desde Italia, España, Alemania, hasta llegar a la Argentina, Chile y otras latitudes del mundo y la América Latina.

Un fascismo que logró implantarse tras cruzar el océano mediante ideologías y clases políticas dominantes locales refugiadas en las entrañas de las cúpulas mediáticas de las oligarquías empresariales y eclesiásticas, sindicales, militares y políticas.

Carmona es un buen exponente de este ensayo afortunadamente breve, y claro, también los chicos de Primero Justicia y otra vez los medios de comunicación, que convirtieron a María Corina Machado en la Tintori que se merece Leopoldo López.

Este cuento ya está plasmado en la psicología del venezolano.

Hoy, sin embargo, en medio de la euforia del triunfo electoral que muestra la derecha venezolana, acompañada del Imperio y otros socios, no sólo tienen planteado acorralar desde la Asamblea Nacional al gobierno de Maduro: creo que el propósito ulterior es, en definitiva, dar un zarpazo al imaginario chavista que impera en Venezuela.

Tienen ante sí una imposibilidad psicológica, que es el imaginario mismo y su expresión práctica. El ensamblaje del concepto de PATRIA que dejó Chávez en cada rincón del país no es una película fácil de borrar ni un trapo mojado.

Nuestro gobierno habrá podido cometer muchos errores, pero ese imaginario está incólume en la sangre del pueblo y se siente extensamente en todas las arterias.

No lo olvidemos. No vamos a salir a flote de las ruinas.

La rebelión es nuestra, no de ellos, que son unos saqueadores.

A la carga, camaradas, que ¡Chávez vive y la Patria sigue!

Por: Federico Ruiz Tirado

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LAS 10 PROPUESTAS DE BRITTO GARCÍA PARA EL CHAVISMO TRAS RESULTADOS DEL 6D

No hubo derrota popular más dura que el 27 de febrero de 1989. Al rebelarse contra el Paquete Económico del Fondo Monetario Internacional, millares fueron asesinados en las calles, sin que izquierda ni oficialidad patriótica pudieran coordinar esfuerzos para defenderlos.

Casi tan grave como la precedente fue la derrota del 4 de febrero de 1992. Ni masas ni izquierda lograron organizar movilizaciones en su apoyo; decenas de militares patrióticos perdieron vidas o carreras; el triunfo de la derecha parecía definitivo.

Por ahora.

No nos engañemos. La disputa por el poder político en Venezuela es sólo un medio para el control de la quinta parte de los hidrocarburos del planeta.

En esa lucha la oposición acaba de obtener 112 de 167 escaños en la Asamblea Nacional. Tres de ellos corresponden a representantes indígenas, a quienes el bolivarianismo concedió más derechos que cualquier otro gobierno. Son más de las 2/3 y las 3/5 partes que la Constitución exige para medidas de gravedad extrema. No corresponden a un crecimiento de la derecha, que en la elección presidencial de 2013 obtuvo 7.363.980 sufragios y ahora junta 7.707.322, apenas un 4,22% más. Se trata de una abstención del voto bolivariano ante la inacción del gobierno contra corruptos, acaparadores y especuladores.

En Los cuentos del Arañero narra Hugo Rafael Chávez que Fidel le dijo: “Mira, una conclusión que he sacado, tú dijiste en el discurso…”. Y peló por el discurso, el discurso mío lo tenía completico, y un resumen, y analizado por su propia letra, notas y números. Me dijo: “Tú dijiste en tu discurso una frase, una cifra, que hace diez años había en Venezuela seiscientos mil estudiantes universitarios, hoy hay dos millones cuatrocientos mil”. Eso es cierto, un crecimiento de cuatrocientos por ciento.

Pero él tenía una lista larga de avances en educación, de salud, todo lo que hemos logrado, los avances sociales en estos diez años. Y me dijo: “He sacado una conclusión, Chávez. Ninguna Revolución que yo conozca, ni la cubana, logró tanto por su pueblo en lo social, sobre todo en tan poco tiempo como la Revolución Bolivariana”. ¿Saben cuál es la segunda? Así me lo dijo: “He concluido que ustedes no quieren sacarle provecho político a estos avances sociales”.

Formación ideológica. No ha habido experiencias consistentes de escuelas de formación de cuadros. Se ha entregado al pueblo todo: atención médica gratuita, alimentos, medicinas y combustible subsidiados y 900.000 viviendas equipadas en los últimos años, 350.000 pensiones, millares de taxis nuevos, computadoras para los cursantes de educación Primaria y tablets para los estudiantes de Educación Superior, la cual es casi toda gratuita. Por falta de una campaña educativa, una parte del pueblo ha llegado a creer que todo eso cae del cielo, que no presupone un arduo trabajo ni hay que defenderlo, que podrá superarlo el primer demagogo neoliberal que cambie promesas por votos.

A la abstención del gobierno de combatir corruptos, especuladores y acaparadores correspondió la abstención del pueblo de votar.

Pero la ultraderecha trabaja incesantemente con sus errores a favor de la izquierda. Falta un año para las elecciones de gobernadores y Asambleas Legislativas de los estados.

Durante ese año escaso la derecha proseguirá su ininterrumpida acción de 17 años para la destrucción del poder bolivariano. Alegará que la derrota de los bolivarianos es plebiscito que debe obligar a la renuncia del Presidente; convocará contra éste un referendo revocatorio; destituirá vicepresidentes y ministros mediante votos de censura; negará la sanción para la Ley de Presupuesto y créditos adicionales; derogará la Ley habilitante y todas las que consagren beneficios sociales; negará la autorización para celebrar contratos de interés nacional; negará permiso para designar a los jefes de las misiones diplomáticas permanentes. Nombrará nuevos miembros del TSJ, nuevos rectores del CNE y nuevos fiscal general, contralor y defensor del pueblo, en cuanto venza el período de los actuales titulares o éstos sean destituidos con cualquier pretexto. Legislará la restitución a sus cargos con salarios caídos de la Nómina Mayor de PDVSA que intentó destruir la empresa. Dispondrá la reprivatización de todas las empresas estratégicas nacionalizadas. Intentará destituir al Presidente con recursos que no detallamos para no darle ideas.

Pero en el año que falta para las elecciones de gobernadores y Asambleas Legislativas estadales, la derecha puede ahuyentar todos los votos que ha obtenido con engaño aplicando de nuevo las medidas neoliberales que le quitaron el poder y que no puede dejar de aplicar. Continuará subiendo los precios hasta hacerlos incosteables, acaparando, desapareciendo bienes, especulando. Oportunas leyes anularán las prestaciones sociales de los trabajadores, consagrarán los despidos a capricho del patrón y restablecerán los créditos indexados, con intereses sobre los intereses. Otras normas liberarán precios, alquileres, y tasas de interés, aniquilarán progresivamente la educación gratuita, eliminaran subsidios, dispondrán el fin de las Misiones y reformularán el Presupuesto para reducir en más de la mitad el 61% del egreso público que hoy se dedica a inversión social. Leyes de amnistía devolverán la libertad a terroristas, corruptos, sicarios, delincuentes bancarios y paramilitares. La parapolítica impune pasará a ocupar un sitio normal en el cuadro institucional, lista para crear el cuadro de confrontación violenta que sirva de pretexto para una intervención foránea.

La falta de sanción para corruptos, especuladores y contrabandistas de extracción puede así acarrear la pérdida de Venezuela y la de América Latina ¡Qué cara, qué incomparablemente costosa nos está saliendo la impunidad de esos compañeritos!

Antes que preguntarnos qué planea la derecha, resolvamos qué deben hacer las fuerzas progresistas.

– Primero: ejercer el derecho de veto presidencial contra leyes que destruyan derechos sociales o instituciones indispensables para la soberanía.

– Segundo: terminar con la impunidad de corruptos, acaparadores, especuladores y contrabandistas de extracción, sancionándolos en forma ejemplar e implacable, para probar al electorado que se abstuvo, que no hay complicidad entre esos delincuentes y el gobierno.

– Tercero: reformar el aparato comunicacional que está en su poder para explicar de manera eficaz al pueblo el verdadero sentido y las ventajas del socialismo, y hacerle patente lo que el neoliberalismo le arrebatará.

– Cuarto: poner en pie de lucha movimientos sociales, sindicatos y otras organizaciones contra la venidera arremetida neoliberal, que se traducirá en despidos masivos, retiro de derechos laborales y de pensiones.

– Quinto: hacer valer la disposición constitucional que pauta que las conquistas sociales son irreversibles.

– Sexto: extremar las medidas policiales y de seguridad contra el paramilitarismo, que ya se perfila como el brazo armado del neoliberalismo.

– Séptimo: iniciar una profunda reestructuración del Partido Socialista Unido de Venezuela y de otras organizaciones del Polo Patriótico, para corregir fallas, ineficiencias, burocratismos y usos ventajistas del poder.

– Octavo: desechar radicalmente la idea de pactos o componendas “pragmáticas” con el empresariado y la derecha, en vista de los resultados catastróficos de la convivencia hasta ahora aplicada.

– Noveno: reforzar la formación ideológica de los militantes, y la del pueblo en general.

– Décimo: predicar con el más convincente de los argumentos: el ejemplo.

(Por: Luis Britto García)