El 27F origen de la unión cívico militar

Autor: Miguel Rodríguez Torres

El 27F origen de la unión cívico militar

Venezuela, a diferencia  de lo que sostienen algunas tesis sesgadas, ha sido siempre un país rebelde, levantisco y con cierta tendencia al uso de la fuerza en situaciones decisivas. Quizás fue esta característica la que nos permitió derrotar al imperio español  estando en desventaja táctica y en momentos estratégicos. Y  también esa misma característica nos condujo a sucesivas guerras y  sublevaciones de distinta intensidad, hasta llegar a una de las más feroces, la Guerra Federal.

Nuestro pueblo ha sido siempre rebelde, nunca sumiso. El proceso democrático iniciado el 23 de enero 1958 abrió un cauce de esperanza hacia un matiz pacífico y democrático que estabilizara las relaciones intrasocietales y  creara el clima necesario para el tan ansiado progreso nacional. La realidad fue otra. El paso del tiempo y las políticas desarrolladas fueron creando un clima de frustración en la población. La persecución a los líderes populares, torturas y desapariciones como métodos de control político, matanzas selectivas realizadas por la Digepol, Disip, SIFA  y otros órganos de seguridad del Estado,  y  la actitud entreguista de los  gobiernos de la Cuarta República, crearon el caldo de cultivo necesario para despertar el espíritu Caribe de los venezolanos que el 27 y 28 de febrero salieron a las calles a manifestar su frustración, su rabia y su decisión de forzar el cambio de rumbo necesario.

En esos días me desempeñaba como Oficial de la Guardia de Honor Presidencial, junto a Vladimir Padrino, Wolfgang López y otros compañeros de promoción que hoy hacemos vida en las filas de la Revolución.

El entonces Presidente, Carlos Andrés Pérez (CAP), en su campaña  presidencial  había  afirmado que no se arrodillaría ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que  llevaría a Venezuela a los tiempos de bonanza de su primera gestión. Con ese discurso y sus manifestaciones de energía,  dio un poco de esperanza al pueblo de poder salir del desastre en el que había quedado Venezuela luego del gobierno de Jaime Lusinchi. Recordemos que a su salida se destaparon  múltiples casos de corrupción,  la pudrición de Recadi y los negocios sucios multimillonarios, los chanchullos de Blanca Ibáñez y la inmoralidad con que se manejaba la cosa pública.

Ya para el inicio del Gobierno de CAP, muchos Oficiales militábamos calladamente en el Movimiento Bolivariano y observábamos la decadencia moral en los altos mandos militares, que complaciente y servilmente obedecían las disposiciones del Departamento de Estado y de sus adláteres políticos criollos.

Inicia CAP su nuevo gobierno y para la indignación de los venezolanos, lo primero que hace es  lo que negó en su campaña: entregar nuestra soberanía, nuestra capacidad de decidir nuestro destino, al FMI. Sumado a esto, se enfrentó a su propio partido al  rodearse de tecnócratas pitiyanquis que concitaron el rechazo de la dirigencia adeca,  abriendo así los cauces a la conspiración de su propia tolda política. En esas circunstancias, anuncia las medidas que desde EEUU imponían a los venezolanos con una agenda de incertidumbre y desconfianza: se eliminaron subsidios, se aumentaron los precios de productos básicos, se aumentó la gasolina, se liberaron las tasas de interés y  los precios de los servicios y se inició una fase masiva de privatizaciones de las empresas estratégicas del Estado.

Recuerdo que todo aquello generaba conversaciones calladas entre la Oficialidad y  comentarios mutuos de los Oficiales con sus familias, aunque se sentía la intensa actividad de los Servicios de Inteligenciapara tratar de conocer la percepción real de los venezolanos.

Cuando se inicia la rebelión popular en Guarenas y Caracas, me encontraba yo como responsable del operativo de seguridad para el Presidente, quien presentaba un libro en Barquisimeto. Temprano en la mañana,  se recibió una llamada en la antesala del auditorio donde se efectuaba la presentación: la central de Miraflores pedía urgentemente  que comunicaran al Presidente. El edecán de guardia,  que si mal no recuerdo era el Tcnel. Filatov, entra al auditorio e informa al Presidente. De inmediato se ordena recoger el operativo y salir hacia la capital, dado que había desórdenes de gran magnitud. Salimos al Círculo Militar a recoger todo para el regreso por tierra. Ya atravesar Barquisimeto era difícil, la gente en la calle protestaba y era riesgoso estar uniformado. Nos vestimos todos de civil y partimos en el autobús hacia Caracas. Unas cuantas piedras golpearon el vehículo en el tránsito de más o menos seis horas.

Arribamos a Caracas por la Valle – Coche entrada la noche. Se escuchaban disparos y explosiones hacia los cerros de El Valle. Tres disparos impactaron el autobús y eso nos obligó a entrar a Fuerte Tiuna para resguardar la vida de las tropas. Allí permanecimos hasta la medianoche, cuando logramos trasladarnos a Miraflores.

El espectáculo era dantesco: destrozos en los comercios, las calles colapsadas, pero lo que más me impresionó fue ver escuadras de laPolicía Metropolitana y de la Guardia Nacional patrullando el centro de Caracas y  disparando de manera indiscriminada, irresponsable y salvajemente a los edificios de viviendas y todo lo que se moviera. En mi corta vida militar para el momento nunca había visto tanto salvajismo contra el pueblo.

Recuerdo que una de esas tardes el Presidente decidió salir a sobrevolar la ciudad en helicóptero, entiendo que para observar por si mismo la situación de orden público.   Para cubrir el despegue de la aeronave, se ordenó disparar con una ametralladora anti aérea punto 50 a los bloques del 23 de Enero. El estruendo de la metralla de ese día conmovió con mucha fuerza mi conciencia y  creo que la de muchos otros oficiales venezolanos que no comprendíamos ni compartíamos semejante represión. Por mi mente pasó el Código de Honor del Cadete que fui,  y seguiré siendo siempre: SOY UN CADETE MILITAR VENEZOLANO Y POR LO TANTO MIEMBRO ACTIVO DE UNA COMUNIDAD, EN LA CUAL SERÉ BALUARTE…, recordé totalmente mi juramento en el patio de honor de la Academia Militar. Se vino a mi mente, de inmediato, mi familia, de clase media, y los peligros que podría estar corriendo para asegurar la alimentación de los días siguientes con  los saqueos a los automercados; me acordé  también con preocupación de mis amistades y sobre todo de mi hermano, Jorge Luis,  quien militaba en la izquierda desde sus tiempos de estudiante de ingeniería en la Universidad Central.

En las noches nos reuníamos entre compañeros de armas y evaluábamos la situación, esperando ansiosamente el momento en que todo volviera a la normalidad. Transcurrieron los días y seguía la represión. Uno de esos días,  me toca llevar un cadáver desde el puente Miraflores a la morgue, y creo que fue allí, en la morgue, donde con una rabia suprema, sentí  ganas infinitas de ponerme al lado del pueblo y enfrentarme al poder establecido. Era indescriptible aquella cantidad de muertos amontonados, una montaña de vidas perdidas por la saña certera de un gobierno que siempre privilegió el poder como un fin, y no como  una herramienta para servir al pueblo.

Creo que ese día empezó el cambio en mi vida que me llevó directamente a rebelarme aquel histórico 4 de febrero y que aún me mantiene en las filas de la esperanza, de la Revolución.

El 27  de febrero, el pueblo salió a protestar por sus derechos. Ese día y los siguientes, dio su vida por las generaciones venideras, rugió contra la gran potencia del norte y sus pretensiones de dominio y, sin duda alguna,  venció.  Porque esa fecha sentó el precedente necesario para desarrollar a posteriori lo que constituye el eje central del legado de Ezequiel Zamora: la Unión Cívico – Militar, como instrumento de concentración de fuerzas productivas, creativas y capaces de crear ingentes barreras defensivas contra los que aún pretenden regalar las riquezas de la patria.

A pesar de la masacre, de la violación flagrante de los más elementales derechos del hombre, nadie, en la Cuarta República, se dignó alzar su voz en pos de reivindicar a quienes perdieron sus vidas,  ni a sus familiares. Pocas voces salieron en defensa de los DDHH, y las que se atrevieron a hacerlo, fueron silenciadas con la sola mención de órganos monstruosamente represores como la DISIP. No olvidemos los venezolanos, que todos los líderes de la actual oposición venezolana, todos sin excepción, son cómplices, por acción o por omisión, de aquella aberración. Hoy vemos a muchos de ellos tratando de engañar al pueblo erigiéndose como defensores de los DDHH, atacando desesperadamente al Gobierno Revolucionario y vociferando por el mundo entero una sarta de mentiras que no los expiará jamás de sus culpas.

Me pregunto con qué moral un ser como Diego Arria puede hablar de DDHH.  Como una María Corina Machado, un Antonio Ledezma, entre otros, tienen la desvergüenza de tan solo mencionar el tema. La lista es larga y el tiempo y espacio cortos, pero la memoria del pueblo debe siempre recordar y saber diferenciar a un gobierno tirano de un Gobierno Revolucionario que siempre ha tomado sus decisiones pensando primero en las grandes mayorías del país.

Que el 27 de febrero quede como campanada que despierte al pueblo para que no se adormezca en la rutina. Un pueblo  sometido a la más brutal guerra psicológica para tratar de romper su conciencia revolucionaria y volverlo contra sí mismo. Un pueblo que integra las filas de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana y porta las armas para la defensa de la Patria, en fin,  un pueblo que gracias a la REVOLUCIÓN BOLIVARIANA y a la UNIÓN CÍVICO-MILITAR tiene HOY la posibilidad de ser SUJETO de su propio  destino y construir con sus manos, con su esfuerzo, la Patria bonita que siempre soñó nuestro ETERNO COMANDANTE CHAVEZ!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s