Apreciación sobre la actual oposición venezolana

Autor: Miguel Rodríguez Torres

Quiero comunicarles a los venezolanos mi apreciación sobre la actual oposición venezolana y los permanentes planes conspirativos desmembrados en los últimos quince años.

Es la naturaleza del poder, hacer todo lo lícitamente necesario para conservarlo en función a una visión de país que desarrolla e implementa un grupo político determinado. En democracia, las alternativas de cambiar el poder de manos dependen de la profundidad de la democracia misma. Hasta la aprobación y promulgación de la actual Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el modelo imperante fue el de la democracia representativa, con tres poderes públicos y una alternabilidad pactada desde las cúpulas de los partidos mayoritarios. Esta realidad hacía de la democracia una especie de consigna vacía, el pueblo solo podía expresar su poder a través del voto cada cinco años y el resto del tiempo tenía que sujetarse a las decisiones tendenciosas, en casos caprichosos e interesadas de quienes gobernaban, sin contar con algún instrumento de participación, de vigilancia y seguimiento de tales decisiones. El secreto de estado era la norma y bajo ese concepto se podía ocultar y manipular cualquier aberración derivada de las decisiones políticas.

Esta forma aislada y excluyente de hacer la política, mantenía a todas las fuerzas vivas en una permanente búsqueda de vías, y mantenía abierta siempre la posibilidad del golpe militar, de la conspiración, producto pues de la sordera, del autismo político producto del modelo.

Otra característica de la DR era que sus decisiones siempre beneficiaban a los grupos económicamente poderosos del país, dejando como víctimas que con migajas debían soportar aquello, al pueblo, a los sectores populares y en muchos casos a la mismísima clase media. Ejemplos sobran: el manejo de la crisis bancaria, con Teodoro al frente reflotando y enriqueciendo a los que se llevaron el dinero de los ahorristas, el manejo de la política agraria que permitió el latifundio en manos de los más importantes líderes políticos, sus socios, sus financistas y sus testaferros, la manera de manejar los recursos petroleros, con una visión entreguista clasista, que bajo el manto de la meritocracia (que no es un mal por si misma) hicieron de Petróleo de Venezuela (PDVSA) la empresa de un grupete inamovible y hoy por hoy muy pero muy rico. En fin, ese modelo fue agotándose fundamentalmente por su desconexión con la sociedad, con el pueblo, que a la llegada de Carlos Andrés Pérez (CAP), de manos del Fondo Monetario Internacional (FMI), explotó y abrió aquel 27 de febrero el cauce a la Revolución Bolivariana.

Ese modelo excluyente, donde la represión era inclemente, basta ver la lista de torturados, desaparecidos, asesinados por la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), la Policía Técnica Judicial (PTJ), la Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) y los cuerpos predecesores, ese modelo donde los medios eran censurados, allanados y perseguidos, era un modelo que justificaba la conspiración.  Allí no se vio jamás a un ministro reunido en un barrio, en una urbanización, con cualquier forma de organización social, no había manera de expresar nada a quienes vieron siempre en el pueblo un OBJETO INERME, algo incapaz de pensar y decidir su propio destino, y que además sabían que siempre el interés de los lideres gobernantes era contradictorio al interés de las mayorías.

Contra ese modelo, insurgió Hugo Chávez y quienes lo acompañamos, que en la Fuerza Armada Nacional (FAN), sentíamos la misma exclusión y aparteid de las cúpulas con las bases de la organización. Nosotros insurgimos contra un gran poder político, nacional e internacional, contra un gran poder económico, nacional y transnacional y con la más prístina visión de hacer de la participación la piedra angular del desarrollo de nuestra sociedad.

Es por tales razones que desde el mismo momento que Chávez lanza su candidatura, comenzó la conspiración de todos aquellos poderes constituidos e instalados en las instituciones venezolanas contra quien claramente señalaba un camino adverso a tales poderes e intereses.

Creo que subestimaron al Comandante, crearon alianzas que pensaron inderrotables. El paso del tiempo les fue complicando el panorama, el Comandante con su discurso llano y a la vez empático, creó un lazo poderoso con el pueblo, le abrió la esperanza de cambiar la triste realidad que vivía. El estatus comenzó, tarde, a sentir la amenaza y perdió tiempo y espacio de maniobra para neutralizarla, quedándole como recurso la conspiración. Es así como el mismo día de las elecciones, el entonces General Rojas Pérez se desempeñaba como jefe de la Casa Militar y que por su condición de yerno del Presidente Caldera ostentaba muchísimo poder (más que cualquier otro del alto mando militar) se desplazó a la Brigada Blindada y otras unidades, tratando de convencer a los Comandantes de tales unidades (las de mayor poder de fuego) que se sumaran a un masivo desconocimiento de los resultados electorales. Afortunadamente, la FAN se mantuvo incólume y calladamente apoyó al Comandante Chávez en su primer triunfo electoral. La historia reconocerá siempre a oficiales que decididamente se enfrentaron al poder establecido e hicieron respetar la Constitución y lo más importante, la decisión del pueblo. Entre ellos fue determinante la actuación del General Noel Martínez Ochoa, jefe del CUFAN quien maniobró con gran sabiduría, astucia y valor, concentrando las unidades especiales del Ejército y la Guardia Nacional (GN) en Caracas a fin de neutralizar las intenciones conspiradoras de Rojas Pérez. Allí conocí al luego General Marcos Rojas, era entonces comandante de la unidad de operaciones especiales de la GN y su lealtad y valor me hicieron convertirlo en un gran amigo y compañero de caminos en esta Revolución.

Pero como ven los venezolanos, sean o no revolucionarios, la revolución ha sido asediada desde su comienzo. La lista de acciones subversivas no cesó jamás. Dar detalles haría muy largo el escrito pero puedo mencionar las más importantes: el primer paro patronal, año 2001, que abrió el camino al Golpe del 11 de abril de 2002 y al posterior paro petrolero, una de las más perversas acciones de LA OPOSICIÓN TODA, contra su propio pueblo. ¿La Razón? La aprobación de una serie de leyes que golpeaban aquellos poderes que mencioné al principio, recordemos la ley de tierras, la ley de pesca, la ley de hidrocarburos, solo por mencionar algunas. No puedo dejar pasar que quienes promovieron todas estas acciones fueron los mismitos, sin cambio alguna, que hoy siguen dirigiendo a la oposición venezolana; Capriles asaltando una embajada, López metiendo presos a diputados y ministros sin orden alguna y violando preceptos constitucionales, los adecos y copeyanos tomando por asalto la sede del Ministerio de la Defensa y peleando a cuchillo en Miraflores la repartición de cargos, Julio Borges reconociendo un nuevo gobierno, los dueños de medios venidos a partidos políticos celebrando abiertamente el golpe, en fin, ninguno escapa a su histórica complicidad, allí convergieron TODOS los poderes políticos, económicos, nacionales e internacionales que hoy siguen pujando por acabar con la Revolución.

Luego el show estólido de unos generales degradados en una plaza pública que durante el día conspiraban a cielo abierto ofendiendo el honor militar y ordenando la colocación de bombas, el asesinato de jóvenes soldados y sus novias y durante las noches desataban todas sus bajas pasiones en orgiásticas reuniones en el entonces hotel Four Seasons. De todo eso hay suficiente evidencia. Recuerdo inclusive que hasta el Nuncio Apostólico del momento prestaba su camioneta con placas diplomáticas al General Medina Gómez, el melindroso, para que impunemente saliera a reuniones conspirativas en el este de Caracas. Ahora les recuerdo, ¿Quiénes custodiaban la Plaza Francia de Altamira durante aquel bochorno? Leopoldo López; Capriles Radonsky, Enrique Mendoza, y los equipos de seguridad de acción democrática dirigidos por un tenebroso personaje llamado Tairon Aristuguieta, en sumatoria, estaban allí representados todos los partidos de la hoy Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Es bueno que sepan los venezolanos que ese señor que luego muere en la cárcel de la planta, fue años atrás aquel personaje que la crónica negra llamó el hombre de la etiqueta, fue el que secuestro a los muchachos de Mamera en el caso MACU- Ledezma (monstruo de mamera) y fue varias veces enjuiciado por horrendos homicidios, saliendo permanentemente en libertad por decisión de Acción Democrática (AD) para poder utilizarlo en sus operaciones clandestinas contra sus enemigos políticos. Esto es tan cierto que el hermano de Tairon Aritiguieta, el Nene Aristiguieta, fue hasta hace pocos años el jefe de seguridad del partido AD.

Luego asume el mando de la oposición un personaje ligado a los miameros adláteres y serviles, el ya conocido Robert Alonso. Impone a la oposición la Guarimba como forma de lucha política en la calle. Así comienza una nueva fase de conspiración, de autoflagelación de las clases medias altas que creyeron en este siniestro personaje y se encerraron en sus urbanizaciones y se asfixiaban todos los días para manifestar sus desacuerdos políticos. La dirigencia partidista de la oposición, en su desespero por derrocar el gobierno y ponerle la mano al botín, dejó todo en manos de los violentos y los apoyó, los financió y esperó. Ésa es y será siempre la actitud de esta dirigencia, por eso están como están.

Luego, lo insólito. Ciento cincuenta colombianos, paramilitares, uniformados con símbolos del Ejercito venezolano, reclutados en el vecino país por orden de Álvaro Uribe, en concierto con Salvatore Mancuso, Robert Alonso y líderes de la oposición venezolana llegan a los límites del Municipio El Hatillo y Baruta y se preparan para asaltar el palacio de Miraflores, durante un bombardeo aéreo ejecutado por oficiales de la Aviación Militar Bolivariana con un avión F16 que sería despegado desde Barquisimeto y actuaría en el programa Aló Presidente que ese fin de semana sería en Maracaibo. Todo el plan fue infiltrado por la DISIP y develado, se dejó avanzar hasta un momento que no colocara en riesgo la vida del Presidente y se logró la captura de militares activos venezolanos, retirados, civiles complotados y los ciento cincuenta paramilitares. ¿Cómo respondió la dirigencia política de la oposición? Lo tomó a burla para tratar de engañar a los venezolanos y hacerlos pensar que todo fue un montaje. De nuevo la irresponsabilidad, la falta de valor para asumir su estupidez. En la finca Dacktari se conjugó Alfredo Peña, Primero Justicia, Proyecto Venezuela como principales actores del hecho, sus cuerpos policiales fraguaron un cordón de seguridad en torno al campamento que nos obligó a maximizar el empleo de la tecnología para poder ubicar y evidenciar las actividades que allí se realizaban.

Así puedo durar horas y escribir páginas y páginas de las locuras que la oposición Venezolana como por ejemplo: la traída del terrorista Chávez Abarca, alumno de Posada Carriles, a poner bombas en Venezuela. La famosa fiesta mexicana donde prepararon a un grupo de jóvenes venezolanos para conducir la violencia en Venezuela, la llamada abierta e irresponsable de Capriles Radonsky a demostrar arrechera a sus seguidores que dejó un saldo de once muertos en las calles de Caracas, llamados a la abstención, en fin, un sinfín de desaciertos y caminos violentos que luego niegan y tratan de convertir en burlas a la inteligencia de los venezolanos.

Ahora, la pregunta sería, ¿Por qué tantas conspiraciones no han tenido éxito ni han logrado penetrar las filas de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)? Es sencillo, en la Cuarta República no había manera de manifestar nada, no había forma de encausar las diferencias. En la Revolución Bolivariana se asumió con mucha fuerza la letra constitucional que da el giro histórico de la democracia representativa a la democracia participativa y protagónica. Así se han ensayado múltiples formas de organización popular para la participación, ej: C/de planificación a nivel municipal y estadal, los círculos bolivarianos, los C/comunales, las asambleas de ciudadanos para abordaje de múltiples problemas, el gobierno de calle, a nivel constitucional los diferentes referéndums, en fin, el pueblo sabe cómo manifestar sus inquietudes, críticas, molestias, y esos cuses son los que logran controlar la presión social.

Si a esto le sumamos el alto grado de conciencia política que el pueblo revolucionario ha desarrollado, la unión cívico militar como amalgama poderosa del pueblo y su fuerza armada, el desarrollo paulatino de un poderoso partido como el Partido Socialista Unido de Venezuela(PSUV), podemos decir, compañeros militares, pueblo venezolano, que aun con problemas objetivos que nos golpean, con fallas en la dirección de algunos procesos del Gobierno Bolivariano, aun así, siempre están abiertas las posibilidades de participación de todos en la búsqueda de soluciones democráticas y pacíficas a nuestras diferencias, teniendo claro que solo la revolución garantiza al pueblo llano, al pueblo humilde, a la clase media, esa posibilidad de participación, de asumirse sujeto de cambio, de expresar a viva voz lo que quieren y sienten y saber sobre todo que el gobierno revolucionario les garantiza que siempre tomará las decisiones en favor de las grandes mayorías.

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