Hablar de Dios en un proceso revolucionario

Autor Miguel Rodríguez Torres

Hablar de Dios en un proceso revolucionario cuyo fin es alcanzar el socialismo, es un verdadero reto y nos abre la posibilidad de un debate infinito y a veces infructuoso. Sin embargo, la fe, cuando es honesta y vivida, mantiene al ser humano en una actitud positiva y propositiva que permite enfrentar cualquier diferencia sin caer en la descalificación ni mucho menos en la agresión. La fortaleza que da la fe es tan poderosa como la fe misma. Si la fe nos permite creer en algo que no vemos, sin duda alguna nos hará enfrentar con éxito lo que desconocemos o aquello de lo que no tenemos certeza. Inclusive, este es un principio vital en el desarrollo del liderazgo en tiempos de incertidumbre, dado que la fe te lleva a mantener una actitud positiva que hace efectivo tu liderazgo y te permite desarrollar una perspectiva correcta de la vida.
Las sociedades en el mundo han creado permanentemente marcos valorativos y normativos para regular las relaciones entre los múltiples actores sociales que permanentemente interactúan en ella y que, sin duda alguna, desarrollan visiones distintas sobre los diversos fenómenos, movidos entre otras cosas por aquello de las percepciones, que logra diversas interpretaciones de un mismo fenómeno. Ahora, más allá de los códigos de conducta hechos por el hombre, hay uno de origen divino que luego de miles de años aún sigue estando vigente: LOS DIEZ MANDAMIENTOS. Bastaría hacer un ejercicio de imaginación sobre lo que ocurriría en la tierra si se cumplieran con severidad estos mandamientos, estaríamos en presencia del paraíso ofrecido por Dios. A veces pienso que ese paraíso que él nos ofreció, es la misma tierra, nuestra tierra, que debimos esforzarnos a través del cumplimiento de sus mandamientos en construir ese paraíso, en hacerlo realidad. Nos dio los instrumentos, los marcos referenciales: los mandamientos y el libre albedrio y, para complemento, para consolidar el mensaje, nos envió a Jesús.
Las religiones son en si misma un marco referencial de comportamiento, dado sus códigos establecidos en los diferentes libros que sirven de sustento a su predica como la Biblia para los cristianos, La Tora para los Judíos, El Corán para los Musulmanes. En los nombrados se resume la creencia y el mensaje de las cuatro grandes religiones monoteístas que hacen vida en Venezuela: Católicos, Protestantes, Judíos y Musulmanes.
Las cuatro religiones se originan todas en un mismo espacio geográfico y más o menos en un mismo tiempo histórico y tienen un factor común: DIOS, el creador del cielo y la tierra, el creador de todo lo visible e invisible, aquel al que debemos la vida y que en mi creencia, se humanizo en el cuerpo de Jesús para presentase ante nosotros y darnos de primera mano su mensaje que sin duda se centra en el AMOR, LA VERDAD y LA ESPERANZA de una vida eterna, vida que es uno de los más discutidos misterios divinos: ¿cómo es esa vida? ¿Cómo alcanzarla? ¿Dónde queda eso que llamamos cielo? En fin, una serie de interrogantes que por siglos han sido el centro de un gran debate universal y que yo en lo particular trato en mis momentos de oración y de reflexión de interpretar. Suelo no entrar en discusiones al respecto por lo difícil que puede ser, ante tal misterio solo me aferro a mi fe, al sentir de Dios en mi corazón y, a la esperanza del cumplimiento de la palabra de quien nos creo.
La venida de Jesús a la tierra como encarnación pura de Dios fue la manera para que su palabra llegara directamente al ser humano, entendiendo que era muy difícil hacernos creer sin poder ver una manifestación palpable de su poder, por eso, Jesús hizo múltiples milagros, sanó enfermos, perdonó pecados carnales, camino sobre las aguas, y lo más extraordinario, venció en dos oportunidades a la muerte, reviviendo a Lázaro y luego en su propia resurrección al tercer día de su crucifixión.
A pesar de tales manifestaciones que hoy dejarían sin habla hasta al más incrédulo, muchos de su época equivocaron el mensaje, lo valoraron como un simple líder político capaz de librar a los judíos del yugo Romano, otros, vieron con incredulidad su actuación e hicieron oídos sordos a su mensaje y los que vieron en el una amenaza a su poder terrenal, a los paradigmas de la época, no dudaron en complotar hasta acabar su vida en la cruz, con una muerte humillante y dolorosa. Con ese tipo de muerte no solo intentaron desaparecer su vida humana, sino de acabar con su nombre, con su legado de amor, igualdad y paz, y es allí donde su poder se hizo sentir, no solo al resucitar a los tres días sino al mantener cada día más vivo su legado de amor 2014 años después.
Ningún líder religioso, político, militar, social ni empresarial ha logrado semejante hazaña, ni mucho menos haber sumado a su causa a tantas almas en el mundo.
No hay un pasaje en la Biblia que disponga que el ser humano deba crear una religión en específico, que se organice una Iglesia Católica o Musulmana, o una Iglesia Presbiteriana o Judía, en fin, no le pone nombre a su palabra. Dios ordena que vayamos a predicar a todas las naciones, y viene la pregunta ¿a predicar qué? Particularmente creo que la predica debe nacer del estudio de las propias palabras de Jesús, de sus sermones, de sus oraciones y sobre todo del análisis descarnado de su acción, de sus actuaciones mientras estuvo en la tierra.
De todo ese legado se desprende un mensaje indubitable de amor al género humano, de predilección por los más necesitados, de un desprendimiento consciente, de la necesidad de forjar nuestro pase a la vida eterna, de motivar con la palabra y convencer con el ejemplo.
Por estas razones, yo me declaro un Jesuita, no por militar en la orden católica que lleva ese nombre, sino por ser un cristiano defensor del legado de Dios a través de Jesús, y pongo siempre en manos de mi creador las decisiones más difíciles que me corresponde tomar, las más controversiales y riesgosas, sabiendo que mi conexión consciente con Él, mi alma depositada en mi cerebro como traductor divino de mi conexión celestial, siempre tendrán la respuesta correcta en el momento oportuno. De eso puedo dar fe con experiencias complejas que me ha tocado vivir.
Son muchas las experiencias y enseñanzas de Jesús que hoy me ayudan a recorrer este mundo tóxico que por su voluntad me ha correspondido transitar. El trabajo diario por la paz, contra todas las manifestaciones de violencia en nuestra sociedad, el encuentro permanente con una realidad social que ha sido permeada por el culto a las armas, a la droga y a la imposición del más fuerte a la hora de dirimir diferencias, la corrupción como modus vivendis y el engaño como manera de comunicarse entre humanos, son manifestaciones que a diario corresponde enfrentar y pedir sabiduría permanente para poder aportar un poco a la vacuna social necesaria para desmontar semejante escenario.
Entre los componentes de esa vacuna yo he priorizado algunos que considero letales contra el mal (habiendo estudiado la actuación de Jesús en la tierra): EL AMOR MULTIDIRECCIONAL, MULTIDIMENSIONAL, ABSOLUTO. LA FE EN DIOS, CIEGA Y GENERADORA DE PAZ, LA ESPERANZA QUE JUNTO A LA FE MANTIENE AL SER HUMANO EN LA ACTITUD CORRECTA Y EL PERDÓN, FUENTE DE DEPURACIÓN ESPIRITUAL Y CRECIMIENTO DEL ALMA.

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Rebelión del 4F

Autor: Fernando Vegas

El 4F significó el rescate del ideario Bolivariano, 171 años después de Carabobo y a 169 años de la muerte del Libertador y la división de Colombia la Grande, la que nació en Angostura en 1819.

Simón Bolívar había quedado atrapado en el frío bronce de las estatuas por casi dos siglos, de los cuales en los últimos cuarenta años, los gobiernos antinacionales que sufrió la República ni siquiera volteaba a verlo en los pedestales donde se erigía en busto, a cuerpo entero o caballo, más aun lo escondieron e incluso lo sacaron de los pensum escolares, porque las palabras de Bolívar eran rigurosamente patrióticas, democráticas y populares. Leerlas en sus proclamas, decretos, leyes y correspondencia creaba un profundo vínculo con el ser venezolano y eso obligaba mucho, por eso mejor fue esconderlo, porque Bolívar resultaba subversivo.

Así fue por años, hasta que apareció un hombre que salió de las entrañas del pueblo y se entregó a la seducción liberadora de las palabras de El Libertador y las agitó con el viento que corretea por las aulas de la Academia Militar. En poco tiempo eran muchos los cadetes que encontraron un camino de redención patriótica en las palabras de Bolívar y que bajo el liderazgo de Hugo Chávez Frías las convirtieron en las guías estratégicas de la rebelión del 4F.

El 4F irrumpe con una fuerza sísmica en la escena nacional en los peores momentos de entrega de la República a los intereses foráneos de la potencia imperialista y que con el llamado Consenso deWashington, nos ponían de rodillas frente al águila del norte. El 4F batalla militarmente en los frentes de Caracas, Maracay, Valencia y Maracaibo y no resulta victorioso, pero lo que no consigue con las armas lo logra en lo político porque es en ese campo en el que continuó la guerra y allí si le propinó al enemigo apátrida una estruendosa derrota.

Hoy en día, 16 años después del triunfo electoral de 1998 con el que comenzó el Proceso Revolucionario Bolivariano, el 4F no ha terminado. El enemigo, derrotado antes, hoy se reagrupó, consiguió recursos y refuerzos con sus amos del norte en planes y proyectos belicosos, y ello convoca al huracán del 4F con su espíritu indomable y bajo la dirección de su liderazgo cívico militar para entrar de nuevo en combate y librar la batalla que propine la derrota política definitiva a las huestes de la oligarquía criolla y del imperio.

El alma indómita del 4F vive entre nosotros; la unión entre militares y civiles es el 4F, la unión de todos los factores de la Revolución para defender la República es el 4F, invocar el glorioso ejemplo del Comandante Chávez es el 4F, la lealtad y la consecuencia revolucionaria de todos, es el 4F.

El 27F origen de la unión cívico militar

Autor: Miguel Rodríguez Torres

El 27F origen de la unión cívico militar

Venezuela, a diferencia  de lo que sostienen algunas tesis sesgadas, ha sido siempre un país rebelde, levantisco y con cierta tendencia al uso de la fuerza en situaciones decisivas. Quizás fue esta característica la que nos permitió derrotar al imperio español  estando en desventaja táctica y en momentos estratégicos. Y  también esa misma característica nos condujo a sucesivas guerras y  sublevaciones de distinta intensidad, hasta llegar a una de las más feroces, la Guerra Federal.

Nuestro pueblo ha sido siempre rebelde, nunca sumiso. El proceso democrático iniciado el 23 de enero 1958 abrió un cauce de esperanza hacia un matiz pacífico y democrático que estabilizara las relaciones intrasocietales y  creara el clima necesario para el tan ansiado progreso nacional. La realidad fue otra. El paso del tiempo y las políticas desarrolladas fueron creando un clima de frustración en la población. La persecución a los líderes populares, torturas y desapariciones como métodos de control político, matanzas selectivas realizadas por la Digepol, Disip, SIFA  y otros órganos de seguridad del Estado,  y  la actitud entreguista de los  gobiernos de la Cuarta República, crearon el caldo de cultivo necesario para despertar el espíritu Caribe de los venezolanos que el 27 y 28 de febrero salieron a las calles a manifestar su frustración, su rabia y su decisión de forzar el cambio de rumbo necesario.

En esos días me desempeñaba como Oficial de la Guardia de Honor Presidencial, junto a Vladimir Padrino, Wolfgang López y otros compañeros de promoción que hoy hacemos vida en las filas de la Revolución.

El entonces Presidente, Carlos Andrés Pérez (CAP), en su campaña  presidencial  había  afirmado que no se arrodillaría ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que  llevaría a Venezuela a los tiempos de bonanza de su primera gestión. Con ese discurso y sus manifestaciones de energía,  dio un poco de esperanza al pueblo de poder salir del desastre en el que había quedado Venezuela luego del gobierno de Jaime Lusinchi. Recordemos que a su salida se destaparon  múltiples casos de corrupción,  la pudrición de Recadi y los negocios sucios multimillonarios, los chanchullos de Blanca Ibáñez y la inmoralidad con que se manejaba la cosa pública.

Ya para el inicio del Gobierno de CAP, muchos Oficiales militábamos calladamente en el Movimiento Bolivariano y observábamos la decadencia moral en los altos mandos militares, que complaciente y servilmente obedecían las disposiciones del Departamento de Estado y de sus adláteres políticos criollos.

Inicia CAP su nuevo gobierno y para la indignación de los venezolanos, lo primero que hace es  lo que negó en su campaña: entregar nuestra soberanía, nuestra capacidad de decidir nuestro destino, al FMI. Sumado a esto, se enfrentó a su propio partido al  rodearse de tecnócratas pitiyanquis que concitaron el rechazo de la dirigencia adeca,  abriendo así los cauces a la conspiración de su propia tolda política. En esas circunstancias, anuncia las medidas que desde EEUU imponían a los venezolanos con una agenda de incertidumbre y desconfianza: se eliminaron subsidios, se aumentaron los precios de productos básicos, se aumentó la gasolina, se liberaron las tasas de interés y  los precios de los servicios y se inició una fase masiva de privatizaciones de las empresas estratégicas del Estado.

Recuerdo que todo aquello generaba conversaciones calladas entre la Oficialidad y  comentarios mutuos de los Oficiales con sus familias, aunque se sentía la intensa actividad de los Servicios de Inteligenciapara tratar de conocer la percepción real de los venezolanos.

Cuando se inicia la rebelión popular en Guarenas y Caracas, me encontraba yo como responsable del operativo de seguridad para el Presidente, quien presentaba un libro en Barquisimeto. Temprano en la mañana,  se recibió una llamada en la antesala del auditorio donde se efectuaba la presentación: la central de Miraflores pedía urgentemente  que comunicaran al Presidente. El edecán de guardia,  que si mal no recuerdo era el Tcnel. Filatov, entra al auditorio e informa al Presidente. De inmediato se ordena recoger el operativo y salir hacia la capital, dado que había desórdenes de gran magnitud. Salimos al Círculo Militar a recoger todo para el regreso por tierra. Ya atravesar Barquisimeto era difícil, la gente en la calle protestaba y era riesgoso estar uniformado. Nos vestimos todos de civil y partimos en el autobús hacia Caracas. Unas cuantas piedras golpearon el vehículo en el tránsito de más o menos seis horas.

Arribamos a Caracas por la Valle – Coche entrada la noche. Se escuchaban disparos y explosiones hacia los cerros de El Valle. Tres disparos impactaron el autobús y eso nos obligó a entrar a Fuerte Tiuna para resguardar la vida de las tropas. Allí permanecimos hasta la medianoche, cuando logramos trasladarnos a Miraflores.

El espectáculo era dantesco: destrozos en los comercios, las calles colapsadas, pero lo que más me impresionó fue ver escuadras de laPolicía Metropolitana y de la Guardia Nacional patrullando el centro de Caracas y  disparando de manera indiscriminada, irresponsable y salvajemente a los edificios de viviendas y todo lo que se moviera. En mi corta vida militar para el momento nunca había visto tanto salvajismo contra el pueblo.

Recuerdo que una de esas tardes el Presidente decidió salir a sobrevolar la ciudad en helicóptero, entiendo que para observar por si mismo la situación de orden público.   Para cubrir el despegue de la aeronave, se ordenó disparar con una ametralladora anti aérea punto 50 a los bloques del 23 de Enero. El estruendo de la metralla de ese día conmovió con mucha fuerza mi conciencia y  creo que la de muchos otros oficiales venezolanos que no comprendíamos ni compartíamos semejante represión. Por mi mente pasó el Código de Honor del Cadete que fui,  y seguiré siendo siempre: SOY UN CADETE MILITAR VENEZOLANO Y POR LO TANTO MIEMBRO ACTIVO DE UNA COMUNIDAD, EN LA CUAL SERÉ BALUARTE…, recordé totalmente mi juramento en el patio de honor de la Academia Militar. Se vino a mi mente, de inmediato, mi familia, de clase media, y los peligros que podría estar corriendo para asegurar la alimentación de los días siguientes con  los saqueos a los automercados; me acordé  también con preocupación de mis amistades y sobre todo de mi hermano, Jorge Luis,  quien militaba en la izquierda desde sus tiempos de estudiante de ingeniería en la Universidad Central.

En las noches nos reuníamos entre compañeros de armas y evaluábamos la situación, esperando ansiosamente el momento en que todo volviera a la normalidad. Transcurrieron los días y seguía la represión. Uno de esos días,  me toca llevar un cadáver desde el puente Miraflores a la morgue, y creo que fue allí, en la morgue, donde con una rabia suprema, sentí  ganas infinitas de ponerme al lado del pueblo y enfrentarme al poder establecido. Era indescriptible aquella cantidad de muertos amontonados, una montaña de vidas perdidas por la saña certera de un gobierno que siempre privilegió el poder como un fin, y no como  una herramienta para servir al pueblo.

Creo que ese día empezó el cambio en mi vida que me llevó directamente a rebelarme aquel histórico 4 de febrero y que aún me mantiene en las filas de la esperanza, de la Revolución.

El 27  de febrero, el pueblo salió a protestar por sus derechos. Ese día y los siguientes, dio su vida por las generaciones venideras, rugió contra la gran potencia del norte y sus pretensiones de dominio y, sin duda alguna,  venció.  Porque esa fecha sentó el precedente necesario para desarrollar a posteriori lo que constituye el eje central del legado de Ezequiel Zamora: la Unión Cívico – Militar, como instrumento de concentración de fuerzas productivas, creativas y capaces de crear ingentes barreras defensivas contra los que aún pretenden regalar las riquezas de la patria.

A pesar de la masacre, de la violación flagrante de los más elementales derechos del hombre, nadie, en la Cuarta República, se dignó alzar su voz en pos de reivindicar a quienes perdieron sus vidas,  ni a sus familiares. Pocas voces salieron en defensa de los DDHH, y las que se atrevieron a hacerlo, fueron silenciadas con la sola mención de órganos monstruosamente represores como la DISIP. No olvidemos los venezolanos, que todos los líderes de la actual oposición venezolana, todos sin excepción, son cómplices, por acción o por omisión, de aquella aberración. Hoy vemos a muchos de ellos tratando de engañar al pueblo erigiéndose como defensores de los DDHH, atacando desesperadamente al Gobierno Revolucionario y vociferando por el mundo entero una sarta de mentiras que no los expiará jamás de sus culpas.

Me pregunto con qué moral un ser como Diego Arria puede hablar de DDHH.  Como una María Corina Machado, un Antonio Ledezma, entre otros, tienen la desvergüenza de tan solo mencionar el tema. La lista es larga y el tiempo y espacio cortos, pero la memoria del pueblo debe siempre recordar y saber diferenciar a un gobierno tirano de un Gobierno Revolucionario que siempre ha tomado sus decisiones pensando primero en las grandes mayorías del país.

Que el 27 de febrero quede como campanada que despierte al pueblo para que no se adormezca en la rutina. Un pueblo  sometido a la más brutal guerra psicológica para tratar de romper su conciencia revolucionaria y volverlo contra sí mismo. Un pueblo que integra las filas de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana y porta las armas para la defensa de la Patria, en fin,  un pueblo que gracias a la REVOLUCIÓN BOLIVARIANA y a la UNIÓN CÍVICO-MILITAR tiene HOY la posibilidad de ser SUJETO de su propio  destino y construir con sus manos, con su esfuerzo, la Patria bonita que siempre soñó nuestro ETERNO COMANDANTE CHAVEZ!!

Apreciación sobre la actual oposición venezolana

Autor: Miguel Rodríguez Torres

Quiero comunicarles a los venezolanos mi apreciación sobre la actual oposición venezolana y los permanentes planes conspirativos desmembrados en los últimos quince años.

Es la naturaleza del poder, hacer todo lo lícitamente necesario para conservarlo en función a una visión de país que desarrolla e implementa un grupo político determinado. En democracia, las alternativas de cambiar el poder de manos dependen de la profundidad de la democracia misma. Hasta la aprobación y promulgación de la actual Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el modelo imperante fue el de la democracia representativa, con tres poderes públicos y una alternabilidad pactada desde las cúpulas de los partidos mayoritarios. Esta realidad hacía de la democracia una especie de consigna vacía, el pueblo solo podía expresar su poder a través del voto cada cinco años y el resto del tiempo tenía que sujetarse a las decisiones tendenciosas, en casos caprichosos e interesadas de quienes gobernaban, sin contar con algún instrumento de participación, de vigilancia y seguimiento de tales decisiones. El secreto de estado era la norma y bajo ese concepto se podía ocultar y manipular cualquier aberración derivada de las decisiones políticas.

Esta forma aislada y excluyente de hacer la política, mantenía a todas las fuerzas vivas en una permanente búsqueda de vías, y mantenía abierta siempre la posibilidad del golpe militar, de la conspiración, producto pues de la sordera, del autismo político producto del modelo.

Otra característica de la DR era que sus decisiones siempre beneficiaban a los grupos económicamente poderosos del país, dejando como víctimas que con migajas debían soportar aquello, al pueblo, a los sectores populares y en muchos casos a la mismísima clase media. Ejemplos sobran: el manejo de la crisis bancaria, con Teodoro al frente reflotando y enriqueciendo a los que se llevaron el dinero de los ahorristas, el manejo de la política agraria que permitió el latifundio en manos de los más importantes líderes políticos, sus socios, sus financistas y sus testaferros, la manera de manejar los recursos petroleros, con una visión entreguista clasista, que bajo el manto de la meritocracia (que no es un mal por si misma) hicieron de Petróleo de Venezuela (PDVSA) la empresa de un grupete inamovible y hoy por hoy muy pero muy rico. En fin, ese modelo fue agotándose fundamentalmente por su desconexión con la sociedad, con el pueblo, que a la llegada de Carlos Andrés Pérez (CAP), de manos del Fondo Monetario Internacional (FMI), explotó y abrió aquel 27 de febrero el cauce a la Revolución Bolivariana.

Ese modelo excluyente, donde la represión era inclemente, basta ver la lista de torturados, desaparecidos, asesinados por la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), la Policía Técnica Judicial (PTJ), la Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) y los cuerpos predecesores, ese modelo donde los medios eran censurados, allanados y perseguidos, era un modelo que justificaba la conspiración.  Allí no se vio jamás a un ministro reunido en un barrio, en una urbanización, con cualquier forma de organización social, no había manera de expresar nada a quienes vieron siempre en el pueblo un OBJETO INERME, algo incapaz de pensar y decidir su propio destino, y que además sabían que siempre el interés de los lideres gobernantes era contradictorio al interés de las mayorías.

Contra ese modelo, insurgió Hugo Chávez y quienes lo acompañamos, que en la Fuerza Armada Nacional (FAN), sentíamos la misma exclusión y aparteid de las cúpulas con las bases de la organización. Nosotros insurgimos contra un gran poder político, nacional e internacional, contra un gran poder económico, nacional y transnacional y con la más prístina visión de hacer de la participación la piedra angular del desarrollo de nuestra sociedad.

Es por tales razones que desde el mismo momento que Chávez lanza su candidatura, comenzó la conspiración de todos aquellos poderes constituidos e instalados en las instituciones venezolanas contra quien claramente señalaba un camino adverso a tales poderes e intereses.

Creo que subestimaron al Comandante, crearon alianzas que pensaron inderrotables. El paso del tiempo les fue complicando el panorama, el Comandante con su discurso llano y a la vez empático, creó un lazo poderoso con el pueblo, le abrió la esperanza de cambiar la triste realidad que vivía. El estatus comenzó, tarde, a sentir la amenaza y perdió tiempo y espacio de maniobra para neutralizarla, quedándole como recurso la conspiración. Es así como el mismo día de las elecciones, el entonces General Rojas Pérez se desempeñaba como jefe de la Casa Militar y que por su condición de yerno del Presidente Caldera ostentaba muchísimo poder (más que cualquier otro del alto mando militar) se desplazó a la Brigada Blindada y otras unidades, tratando de convencer a los Comandantes de tales unidades (las de mayor poder de fuego) que se sumaran a un masivo desconocimiento de los resultados electorales. Afortunadamente, la FAN se mantuvo incólume y calladamente apoyó al Comandante Chávez en su primer triunfo electoral. La historia reconocerá siempre a oficiales que decididamente se enfrentaron al poder establecido e hicieron respetar la Constitución y lo más importante, la decisión del pueblo. Entre ellos fue determinante la actuación del General Noel Martínez Ochoa, jefe del CUFAN quien maniobró con gran sabiduría, astucia y valor, concentrando las unidades especiales del Ejército y la Guardia Nacional (GN) en Caracas a fin de neutralizar las intenciones conspiradoras de Rojas Pérez. Allí conocí al luego General Marcos Rojas, era entonces comandante de la unidad de operaciones especiales de la GN y su lealtad y valor me hicieron convertirlo en un gran amigo y compañero de caminos en esta Revolución.

Pero como ven los venezolanos, sean o no revolucionarios, la revolución ha sido asediada desde su comienzo. La lista de acciones subversivas no cesó jamás. Dar detalles haría muy largo el escrito pero puedo mencionar las más importantes: el primer paro patronal, año 2001, que abrió el camino al Golpe del 11 de abril de 2002 y al posterior paro petrolero, una de las más perversas acciones de LA OPOSICIÓN TODA, contra su propio pueblo. ¿La Razón? La aprobación de una serie de leyes que golpeaban aquellos poderes que mencioné al principio, recordemos la ley de tierras, la ley de pesca, la ley de hidrocarburos, solo por mencionar algunas. No puedo dejar pasar que quienes promovieron todas estas acciones fueron los mismitos, sin cambio alguna, que hoy siguen dirigiendo a la oposición venezolana; Capriles asaltando una embajada, López metiendo presos a diputados y ministros sin orden alguna y violando preceptos constitucionales, los adecos y copeyanos tomando por asalto la sede del Ministerio de la Defensa y peleando a cuchillo en Miraflores la repartición de cargos, Julio Borges reconociendo un nuevo gobierno, los dueños de medios venidos a partidos políticos celebrando abiertamente el golpe, en fin, ninguno escapa a su histórica complicidad, allí convergieron TODOS los poderes políticos, económicos, nacionales e internacionales que hoy siguen pujando por acabar con la Revolución.

Luego el show estólido de unos generales degradados en una plaza pública que durante el día conspiraban a cielo abierto ofendiendo el honor militar y ordenando la colocación de bombas, el asesinato de jóvenes soldados y sus novias y durante las noches desataban todas sus bajas pasiones en orgiásticas reuniones en el entonces hotel Four Seasons. De todo eso hay suficiente evidencia. Recuerdo inclusive que hasta el Nuncio Apostólico del momento prestaba su camioneta con placas diplomáticas al General Medina Gómez, el melindroso, para que impunemente saliera a reuniones conspirativas en el este de Caracas. Ahora les recuerdo, ¿Quiénes custodiaban la Plaza Francia de Altamira durante aquel bochorno? Leopoldo López; Capriles Radonsky, Enrique Mendoza, y los equipos de seguridad de acción democrática dirigidos por un tenebroso personaje llamado Tairon Aristuguieta, en sumatoria, estaban allí representados todos los partidos de la hoy Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Es bueno que sepan los venezolanos que ese señor que luego muere en la cárcel de la planta, fue años atrás aquel personaje que la crónica negra llamó el hombre de la etiqueta, fue el que secuestro a los muchachos de Mamera en el caso MACU- Ledezma (monstruo de mamera) y fue varias veces enjuiciado por horrendos homicidios, saliendo permanentemente en libertad por decisión de Acción Democrática (AD) para poder utilizarlo en sus operaciones clandestinas contra sus enemigos políticos. Esto es tan cierto que el hermano de Tairon Aritiguieta, el Nene Aristiguieta, fue hasta hace pocos años el jefe de seguridad del partido AD.

Luego asume el mando de la oposición un personaje ligado a los miameros adláteres y serviles, el ya conocido Robert Alonso. Impone a la oposición la Guarimba como forma de lucha política en la calle. Así comienza una nueva fase de conspiración, de autoflagelación de las clases medias altas que creyeron en este siniestro personaje y se encerraron en sus urbanizaciones y se asfixiaban todos los días para manifestar sus desacuerdos políticos. La dirigencia partidista de la oposición, en su desespero por derrocar el gobierno y ponerle la mano al botín, dejó todo en manos de los violentos y los apoyó, los financió y esperó. Ésa es y será siempre la actitud de esta dirigencia, por eso están como están.

Luego, lo insólito. Ciento cincuenta colombianos, paramilitares, uniformados con símbolos del Ejercito venezolano, reclutados en el vecino país por orden de Álvaro Uribe, en concierto con Salvatore Mancuso, Robert Alonso y líderes de la oposición venezolana llegan a los límites del Municipio El Hatillo y Baruta y se preparan para asaltar el palacio de Miraflores, durante un bombardeo aéreo ejecutado por oficiales de la Aviación Militar Bolivariana con un avión F16 que sería despegado desde Barquisimeto y actuaría en el programa Aló Presidente que ese fin de semana sería en Maracaibo. Todo el plan fue infiltrado por la DISIP y develado, se dejó avanzar hasta un momento que no colocara en riesgo la vida del Presidente y se logró la captura de militares activos venezolanos, retirados, civiles complotados y los ciento cincuenta paramilitares. ¿Cómo respondió la dirigencia política de la oposición? Lo tomó a burla para tratar de engañar a los venezolanos y hacerlos pensar que todo fue un montaje. De nuevo la irresponsabilidad, la falta de valor para asumir su estupidez. En la finca Dacktari se conjugó Alfredo Peña, Primero Justicia, Proyecto Venezuela como principales actores del hecho, sus cuerpos policiales fraguaron un cordón de seguridad en torno al campamento que nos obligó a maximizar el empleo de la tecnología para poder ubicar y evidenciar las actividades que allí se realizaban.

Así puedo durar horas y escribir páginas y páginas de las locuras que la oposición Venezolana como por ejemplo: la traída del terrorista Chávez Abarca, alumno de Posada Carriles, a poner bombas en Venezuela. La famosa fiesta mexicana donde prepararon a un grupo de jóvenes venezolanos para conducir la violencia en Venezuela, la llamada abierta e irresponsable de Capriles Radonsky a demostrar arrechera a sus seguidores que dejó un saldo de once muertos en las calles de Caracas, llamados a la abstención, en fin, un sinfín de desaciertos y caminos violentos que luego niegan y tratan de convertir en burlas a la inteligencia de los venezolanos.

Ahora, la pregunta sería, ¿Por qué tantas conspiraciones no han tenido éxito ni han logrado penetrar las filas de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)? Es sencillo, en la Cuarta República no había manera de manifestar nada, no había forma de encausar las diferencias. En la Revolución Bolivariana se asumió con mucha fuerza la letra constitucional que da el giro histórico de la democracia representativa a la democracia participativa y protagónica. Así se han ensayado múltiples formas de organización popular para la participación, ej: C/de planificación a nivel municipal y estadal, los círculos bolivarianos, los C/comunales, las asambleas de ciudadanos para abordaje de múltiples problemas, el gobierno de calle, a nivel constitucional los diferentes referéndums, en fin, el pueblo sabe cómo manifestar sus inquietudes, críticas, molestias, y esos cuses son los que logran controlar la presión social.

Si a esto le sumamos el alto grado de conciencia política que el pueblo revolucionario ha desarrollado, la unión cívico militar como amalgama poderosa del pueblo y su fuerza armada, el desarrollo paulatino de un poderoso partido como el Partido Socialista Unido de Venezuela(PSUV), podemos decir, compañeros militares, pueblo venezolano, que aun con problemas objetivos que nos golpean, con fallas en la dirección de algunos procesos del Gobierno Bolivariano, aun así, siempre están abiertas las posibilidades de participación de todos en la búsqueda de soluciones democráticas y pacíficas a nuestras diferencias, teniendo claro que solo la revolución garantiza al pueblo llano, al pueblo humilde, a la clase media, esa posibilidad de participación, de asumirse sujeto de cambio, de expresar a viva voz lo que quieren y sienten y saber sobre todo que el gobierno revolucionario les garantiza que siempre tomará las decisiones en favor de las grandes mayorías.