El Gobierno de José Tadeo Monagas 1847 a 1851) y el Fin de los Conservadores.

10- El Gobierno de José Tadeo Monagas 1847 a 1851) y el Fin de los Conservadores.

Monagas era un prestigioso hombre de la independencia, con gran ascendiente en todo el oriente  venezolano.

Páez al proponer a Monagas quería oponer un candidato fuerte al auge de los liberales, y que fuera al mismo tiempo del agrado de los caudillos militares. Pero también esperaba Páez que Monagas se sometiera a su voluntad y aceptara su hegemonía; este apoyo de Páez, se tomó como estrategia para sostener la unidad del partido conservador. Estos cálculos le resultaron fallidos y el error les costó a Páez y a los conservadores el poder.

José Tadeo Monagas resultó vencedor contra  Bartolomé Salom, Manuel Felipe Tovar, Santos Michelena, Mariño y el mismo General Páez, propuesto por un grupo de amigos.

José Tadeo Monagas toma posesión de la presidencia el 1° de marzo de 1847. Para ese entonces juramentó un gabinete totalmente conservador, en pago por el apoyo que se le prestó en las elecciones. Los Ministros fueron: Ángel Quintero, Secretario del Interior y Justicia; José María Carreño, Secretario de Guerra y Marina y Miguel Herrera, Secretario de Relaciones Exteriores y Hacienda.

Durante el gobierno del General José Tadeo Monagas terminó el predominio de los conservadores y llegaron al poder los liberales.

“…se reunían en Monagas varias de las condiciones del caudillo que ya encontramos en Páez. Se diferenciaban, sin embargo, de éste en la severidad de su vida doméstica y en su carácter poco dado a expansiones. Por el contrario, era taciturno, inescrutable, hasta sombrío. Como Páez, había cultivado su inteligencia natural y era muy astuto. Como Páez había adquirido extensas posesiones rurales cuando el reparto de haberes militares, y en ellas vivía habitualmente. Con Páez y con Monagas se define el carácter de latifundistas, más pecuario que agrícola, que a partir de entonces se repite en la gran mayoría de los caudillos venezolanos. Tener un hato era el primer elemento de poderío local que podía transformase en nacional.”

Antonio Arraíz: “José Tadeo Monagas”, El Nacional

 Monagas en la presidencia inició un gobierno que no se diferenció al principio del gobierno conservador de Soublette, a quien había sucedido. En efecto, formó un gabinete con destacados conservadores, continuó las medidas de persecución contra los liberales y aplastó las guerrillas alzadas desde el año anterior. Sin embargo, bien pronto comenzó a producirse un cambio de actitud de Monagas frente a la oligarquía conservadora. Monagas no era del círculo de la oligarquía y en más de una oportunidad había dado demostraciones de independencia frente a Páez y al grupo oligarca. En 1830, 1831 y 1835 se había alzado contra Páez y los conservadores. Y en el mismo año electoral,  1846, en carta al presidente Soublette, había expresado:

“Yo nunca permitiría una presidencia en que me viera obligado a proceder al beneplácito de un corto número, desatendiendo los intereses de todos, que es el deber primordial de un magistrado.”

 Para finales de año Monagas, que siempre mostró una conducta personalista, dejo la influencia de Páez y los paecistas sobre su gobierno, decidido a romper con los conservadores, enrumbó su política en una dirección contraria a sus antiguos aliados. Hábilmente consiguió que Páez se separara del ejército y llevó a cabo importantes cambios en los mandos, incluyendo a los gobernadores de las provincias, poniendo en ellos agente de su confianza. Luego indultó a varios liberales y por último, conmutó por el destierro la pena de muerte a que había sido condenado Antonio Leocadio Guzmán. Estas medidas provocaron la renuncia de los ministros conservadores, a los cuales Monagas sustituyó con liberales o con gentes enemigas de los conservadores. Se trató de conciliar ambos bandos, mediante conversaciones entre el Presidente Monagas y Páez, pero nada se logró.  A finales de 1847 hizo el cambio del tren ministerial integrado con los liberales: José Feliz Blanco, en Relaciones Exteriores y Hacienda, Martín Sanabria, en Relaciones Interiores y Justicia y Francisco Mejía en Guerra y Marina. Con el ejercicio del Poder Ejecutivo por Parte del General Monagas, se abrió la época de la llamada Oligarquía Liberal. La oligarquía Conservadora cesó en el gobierno, con la terminación del mandato del Presidente Carlos Soublette.  Los conservadores se preparaban para enfrentar al Presidente Monagas, los cuales declararon abierta oposición, mediante el uso de un periódico valenciano “El Espectador”, de Ángel Quintero, que fue el vocero de los ataques del gobierno. Por su parte los liberales se movilizaron en apoyo del Presidente. Alineados así ambos bandos, se enfrentaron cada vez con mayor violencia, hasta culminar en los sucesos del 24 de enero de 1848.

a).- 24 d3 Enero de 1848

La orientación proliberal del Presidente Monagas condujo al rompimiento definitivo con Páez y los conservadores. Estos dominaban al Congreso gracias a la mayoría que habían ganado en las elecciones de 1846, y querían utilizarla para enjuiciar al Presidente. Lo acusaban de haber ejercido facultades extraordinarias ilegalmente; de emplear la fuerza armada sin consentimiento del Consejo de Gobierno y de haber ejercido la administración fuera de la capital, todo lo cual era contrario a lo dispuesto por la Constitución. Tras el juicio contra el Presidente Monagas  se ocultaba la intención de destituirlo.

Liberales y conservadores se preparaban para el enfrentamiento que parecía inminente. Los liberales movilizaban sus partidarios en importantes reuniones públicas y el gobierno ordenó formar dos batallones, cuyas plazas fueron cubiertas rápidamente por milicianos liberales. Por su parte, los conservadores organizaron una guardia armada del Congreso, “de la cual se nombró jefe a Guillermo Smith, exdirector del célebre Banco Nacional, conservador y paecista probado”.

El plan de los conservadores contemplaba el traslado del Congreso a Puerto Cabello, lejos de la presión del pueblo liberal de Caracas, para probar la destitución del Presidente.

El 24 de enero de 1848 se reunieron las cámaras legislativas en medio de la mayor expectación. Ese día se produjo el choque definitivo entre liberales y conservadores, cuyo resultado fue la caída de la oligarquía gobernante desde 1830.

LOS SUCESOS DEL 24 DE ENERO DE 1848

I.- “El 24 de Enero de 1848 es un episodio culminante de la gran lucha histórica de liberales y conservadores, que se transforma luego en la lucha de los federales y godos, y que llena casi todo el siglo XIX de nuestra historia a partir de 1850”.

“Las Cámaras se reúnen el 24 de enero, en medio de una gran expectación, esperando todo el mundo la chispa que produciría el choque. El Ministro liberal Sanabria ha entrado a las Cámaras a presentar un mensaje y circula la noticia de que ha sido muerto o detenido, lo cual provoca un impulso de la multitud por penetrar en el Congreso. La guardia de Smith dispara contra el pueblo y cae la primera víctima, un hombre del Valle: Rivero, en seguida el segundo muerto, también del pueblo, Maldonado. Alguien arrebata la bayoneta a un guardia y la clava a Smith en un costado, mientras de afuera han empezado también a disparar y se generaliza la pelea. Se disuelve la reunión de la Cámara y al salir varios representantes son atacados a puñal y muertos tres de ellos. Todo termina cuando Monagas llega a caballo a restablecer el orden.

Al día siguiente, el mismo Congreso conservador, pero ya sin arrestos bélicos y reclutados por el mismo Monagas, se reúne. Hay dos gestos que tratan de interpretar la actitud de la oligarquía conservadora, dos gestos de dos prohombres de esa oligarquía. La de Fermín Toro “Mi cuerpo pueden llevarlo, pero Fermín Toro n o se prostituye”.  Y la de Juan Vicente González, energúmeno vociferante, que el día siguiente va a servir de humilde Secretario del Congreso, olvidado de todas las acusaciones contra Monagas y de toda rebeldía. Al menos a la mayoría conservadora del Congreso la define mejor esta última actitud, ya que las Cámaras Legislativas continuaron funcionando sin haber oposición. Y digo que este gesto representa al menos a la mayoría conservadora en el Congreso, porque allá en los llanos hay otra actitud, la del General Páez, quien después de 17 años de ser gobierno, pasa ser insurrecto y se levanta en armas contra Monagas…”

 (Pedro Ortega Díaz: “El 23 de enero y otras notas de historia”. Caracas 1969)

 II.-  “El 24 de enero de 1848 ha sido llamado popularmente “el día del fusilamiento del Congreso”, aunque no hubo tal fusilamiento, ni la Cámara del Senado sufrió atropellos. Objetivamente lo que ocurrió fue una dispersión tumultuaria de la Cámara de Representantes, mediante la cual las turbas que habían amenazado a este cuerpo dieron muerte a los representantes: Jose Antonio Salas, Juan García  y Francisco Argote, y resultó herido el eminente Don Santos Michelena, que falleció a consecuencias de esas heridas, el 12 de marzo. También quedó herido el Jefe de la Guardia del Congreso, Coronel Guillermo Smith, Procer de la Independencia y respetado político; y fueron asesinados los ciudadanos: Julian Garcíay Dr. Manuel Maria Aleman, un capitán de milicias y dos milicianos.

El 24 de enero de 1848 es también una fecha nefasta en nuestra historia, porque abre un período de diez años de despotismo, durante el cual desaparece la discusión por la prensa y no vuelven a realizarse elecciones libres. El Congreso –atemorizado o corrompido- se allana a todas las exigencias del Ejecutivo. Se interrumpe  la tradición de moralidad administrativa que había sido mantenida por todo los gobiernos desde la revolución de 1810. Por primera vez se modifica la Constitución con fines desvergonzosamente personalista, y solo le quedará a la nación, para salir del indefinido predomino familiar de los Monagas, el azaroso recurso de la rebelión armada”.

 Augusto Mijares: “La revolución política (1810-1869)”. Caracas 1962.

b).- Consecuencias del 24 de Enero de 1848

Los historiadores de las más varadas tendencias consideran los hechos del 24 de enero, como acontecimientos de  la mayor importancia. En efecto, estos episodios dieron origen a una nueva correlación política entre los partidos antagónicos y entre los caudillos Páez y Monagas, que fueron los principales protagonistas en la crisis. Entre las consecuencias de estos hechos, debemos señalar las siguientes:

  1. Páez y la oligarquía conservadora fueron desplazados del poder, que pasó a manos de Monagas y los liberales.
  2. A partir del 24 de enero de 1848, Páez y los conservadores tomaron el camino de las armas, tratando de recuperar el poder. Páez se alzó contra Monagas pocos días después del 24 de enero; pero fue derrotado en los llanos y tuvo que refugiarse en Nueva Granada. A mediados de 1849 desembarcó al frente de una expedición por la Vela de Coro. Fue derrotado por las tropas del gobierno, al mando de José Laurencio Silva, quien le ofreció una capitulación. Pero Monagas se negó a reconocer los términos de la capitulación ofrecida por Silva y, en consecuencia Páez estuvo preso en Valencia, Caracas y Cumaná, de donde salió para el destierro hasta 1861.
  3. A raíz de los sucesos del 24 de enero el poder Legislativo y el Judicial pierden su independencia y se someten a la voluntad del Presidente de la República. El Congreso Nacional, que hasta el día anterior a los sucesos había pretendido enjuiciar al Presidente y destituirlo, el día siguiente se instaló dócilmente y desde entonces sirvió de instrumento complaciente al personalismo entronizado en el poder.

c).- Balance de los Gobiernos de los Monagas

José Tadeo Monagas y su hermano José Gregorio ocuparon la Presidencia alternativamente de 1847 a 1858. Cuando terminó su primer período (1847-1850) José Tadeo Monagas entregó la presidencia a su hermano José Gregorio Monagas, quien gobernó el período 1851-18555. Luego volvió a ser elegido presidente José Tadeo Monagas para el período 1855-1859; pero no pudo terminarlo. Porque una revolución, encabezada por el General Julián Castro, lo derrocó en marzo de 1858.

Durante el gobierno de los Monagas se llevaron a cabo importantes reformas legislativas, inspiradas en el programa que desde la oposición habían formulado los liberales.

El Congreso de 1848 reformó la Ley del 10 de abril de 1834, sobre libertad de contratos, eliminando disposiciones  injustas de dicha Ley; estableció nuevas normas, basada en la igualdad y la equidad en favor de los deudores, suprimió los privilegios que contenía en favor de los usureros. La reforma dispuso que los bienes de los deudores, no podían rematarse por menos de la mitad de su valor; que el valor de dichos bienes debía establecerse por peritos; y prohibía cobrar intereses sobre intereses. En este sentido la legislación liberal propugnaba la intervención del Estado para proteger a los sectores de menos recursos, en contraposición con la política económica de los conservadores que favorecía a los usureros.

De acuerdo con esta orientación en 1849 el Congreso reformó también la Ley de Espera y Quita, permitiendo la espera cono un beneficio  legal a favor de los deudores.

En 1849 El Congreso suprimió la pena de muerte en los delitos políticos. La pena máxima se sustituyó por el destierro perpetuo, la cual “de hecho resultó la más suave de las penas, por la práctica de indultar o amnistiar al cabo de meses o de pocos años”.

En 1854 el Congreso promulgó la Ley de abolición de la esclavitud en Venezuela.

“…los Monagas, aunque sin ser portadores por razones políticas del inquietante momento de una filosofía de limpia filiación liberal, que les tocó vivir, tuvieron que abrir las puertas a innovaciones liberales y tolerar que los rodearan quienes venían clamando por un nuevo orden. Prohíben el ingreso de jesuitas, cierran sus oratorios, adoptan una nueva división territorial, dan libertad a los esclavos, suprimen la pena capital para delitos políticos y otras leyes odiosas.”

Antonio Arellano Moreno:“Los Conservadores fueron Conservadores” El Nacional 6-1-75

d).- Caída del Gobierno de José Tadeo Monagas- Causas.

A mediados del segundo gobierno del General José Tadeo Monagas, en 1857, se llevó a cabo la reforma parcial  de la Constitución de 1830 la nueva Constitución dividió la República en veinte Provincias, estableció el sufragio universal. La Autonomía del Poder Municipal, abolió la pena de muerte por delitos políticos y ratificó la abolición de la esclavitud, decretada por el Congreso de 1854. Un aspecto importante de la Constitución de 1857, fue el hecho de autorizar al Congreso para dictar las medidas conducentes al restablecimiento de la Gran Colombia. La idea de crear la Confederación de Estados de Colombia había sido consigna del General Monagas en varias oportunidades desde 1830, pero en 1857 era un pretexto para disfrazar su intención de continuar al frente del gobierno. En efecto, la nueva Constitución elevo a seis años  el período presidencial y permitía la reelección del Presidente. Era pues, una maniobra del Presidente Monagas para continuar mandando. Ese tipo de artimañas son conocidas en nuestra historia como “continuismo”, y a ellas se ha apelado con frecuencia en nuestro proceso político.

Esta maniobra continuista tuvo lugar en momentos de crisis económica provocada por la baja en los precios del café, los cueros y otros productos de exportación, lo cual acentuaba el malestar y el descontento de importantes sectores de la población. Además el gobierno de Monagas había incurrido en errores y prácticas de gobierno que terminaron por restarle apoyo en el pueblo y animaron a sus enemigos políticos, los conservadores, a seguir contra él y derrocarlo.

En efecto, el Presidente Monagas había establecido había establecido un gobierno personalista e introducido el nepotismo como vicio gubernamental. Cuando terminó su período de gobierno, hizo elegir a su hermano José Gregorio Monagas; y al término de éste, de nuevo el propio José Tadeo. Otros miembros de su familia ocuparon durante su gobierno, cargos importantes en la administración. De manera que el exclusivismo que los liberales achacaron a los conservadores de mantener el gobierno entre un pequeño grupo de familias, en Monagas se redujo casi a su sola familia. La malversación de los fondos públicos, el peculado, la corrupción administrativa y moral, la adulación y el irrespeto a los principios, fueron también vicios que minaron la administración de los Monagas.

Todo esto provocó, después de diez años, la caída de su gobierno.

e).- La Revolución de Marzo (Julián Castro al Poder)

La alianza de algunos líderes del liberalismo y los conservadores, condujo a la preparación del golpe de militar contra José Tadeo Monagas, que se conoce con el nombre de “Revolución de marzo”. El pronunciamiento estalló en Valencia el 5 de marzo de 1858, bajo la jefatura del General Julián Casto; la sublevación no tenía otro objetivo más que poner fin a la hegemonía de los Monagas, quienes se habían perpetuado en el poder desde 1847.

Castro quien para aquel entonces era gobernador de la provincia de Carabobo se pronunció contra el gobierno de José Tadeo Monagas, debido a su desacuerdo por la promulgación de la Constitución de 1857, que contemplaba entre otras cosas, la reelección inmediata del Presidente de la República y la extensión del mandato presidencial a seis años, lo cual truncaba las aspiraciones políticas de conservadores y liberales. Asimismo, existía un descontento generalizado entre la población que veía cómo la crisis política, económica y social por la que atravesaba el país los asfixiaba, sin que se tomaran medidas pertinentes para resolverlas.

Todos estos factores contribuyeron a que los conservadores, liberales, bandoleros y campesinos descontentos se unieran al ejército de Castro, formando un contingente de 5000 hombres, quienes hicieron renunciar a José Tadeo Monagas el 15 de marzo de 1858. Y aunque la alianza entre conservadores y liberales duró poco, sembró el terrero para que los más desposeídos lucharan en la Guerra Federal, en defensa de su bienestar, sus derechos y su dignidad.

Diez días después de pronunciado el golpe militar, el Presidente Monagas presentó su renuncia al Congreso y se asiló en la delegación francesa. El Congreso aceptó la renuncia y designó un gobierno provisional hasta el 18 de marzo, fecha de la entrada a Caracas del nuevo Caudillo, reconocido como “Jefe Supremo del Ejército Libertador. Encargado de la reorganización de la República”.

La renuncia de Monagas

“Yo puedo aceptar el reto y combatir; estoy seguro de poner un ejército en los llanos y en el oriente; cuento con el occidente, tengo recursos y elementos en el centro y aquí en la capital, y es muy probable que venza, pero para esto sería necesario derramar mucha sangre hermana, y sufriría el país las consecuencias de una guerra larga y dura como tendría que ser ésta; me parece, pues, lo más prudente y patriótico, ya que hay tantos que n o me quieren, que me separe del poder, presentándole al Congreso mi renuncia inmediatamente.”

f).- Vuelven los Conservadores

El nuevo gobierno tomó la apariencia de una “fusión” de los dos partidos, bajo el lema de “olvido de lo pasado”. Sin embargo, la presencia en el gobierno de conservadores y liberales, enfrentados durante tanto tiempo, dio al traste con tales propósitos de conciliación. Pronto estallaron las contradicciones entre ambos, con el resultado que querían los conservadores de deshacerse de sus rivales y tomar el gobierno ellos solos para volver a su antigua hegemonía.

Los conservadores olvidaron la consigna de “olvido al pasado” y decretaron una comisión  para examinar y revisar las cuentas y la actuación de los funcionarios del antiguo régimen y establecer su responsabilidad civil, todo con el deliberado propósito de perseguir a los personeros del gobierno de Monagas. Este decreto tuvo un efecto negativo, pues “creo temor y desconfianza a muchos de los mismos funcionarios que se habían pronunciado por la revolución de marzo”.

El nuevo gobierno, bajo la inspiración de los conservadores, trató de enjuiciar al expresidente, asilado en la legislación francesa. Era la primera vez que en Venezuela un gobernante derrocado apelaba al derecho de asilo. El empeño del gobierno de enjuiciar a Monagas movió la solidaridad del Cuerpo Diplomático acreditado en Caracas, en respaldo al representante de Francia. El Ministro de Relaciones Exteriores, el liberal Wenceslao Urrutia, firmó con el Cuerpo Diplomático, un acuerdo de garantías, denominado Protocolo, según el cual Monagas se pondría “por escrito a disposición del gobierno” y éste, a su vez, garantizaba a Monagas su seguridad personal y se comprometía a expedirle un salvoconducto para salir al exterior.

El Protocolo Urrutia contiene entre otro, los siguientes compromisos:

“Hoy, día 26 de marzo de 1858, habiendo sido convocado el Cuerpo Diplomático por el señor Ministro de Relaciones Exteriores, plenamente autorizado por el Gabinete, a una conferencia en la casa de Gobierno, con el fin de convenir en el mejor modo de lograr los deseos, tanto del gobierno de la República como del Cuerpo Diplomático, relativamente a la pronta salida del país del Señor General José Tadeo Monagas y su familia, se reunieron los señores Carlos Eames, Ministro Residente de los Estados Unidos ; Ricardo Bingham, Encargado de Negocios de la Gran Bretaña; Leoncio Levraud, Encargado de Negocios del Imperio Francés; José Pereira Leal, Encargado de Negocios del Imperio de Brasil; José M. García de Quevedo, Encargado de Negocios de España y Parma; y Pedro Van Rees, Comisionario Especial de S.M., el Rey de los Países Bajos; y hallándose presente el señor doctor Wenceslao Urrutia, Ministro de Relaciones Exteriores, empezó la conferencia.

…sentó el señor Urrutia, como base imprescindible de la negociación, que el General Monagas se pusiese a la disposición del nuevo gobierno. Hicieron presentes algunos miembros del Cuerpo Diplomático de la delicadísima situación en que se hallaban colocadas las banderas de las Naciones amigas de Venezuela, bajo cuyo amparo se halla el General desde el día que hizo renuncia de la Presidencia de la República…

Después de una breve discusión se acordó lo siguiente:

El General Monagas se pondrá por escrito a disposición del Gobierno, protestando al propio tiempo no tomar parte en ningún plan que se oponga a las miras de la revolución; este criterio será trasmitido por el señor Encargado de Negocios de Francia al Gobierno de la República, cuyos miembros todos empeñan su palabra de que no será el General Monagas sometido a juicio, ni en materia alguna vejado, sino que antes bien se le tratará con todo el decoro y miramiento.

El Gobernador de la Provincia lo acompañará a su casa particular…Habrá una guardia en la puerta con el fin de evitar todo vejamen, y dentro de la casa dos personas respetables comisionadas por el Gobierno para cuidar de que el General Monagas sea bien tratado e impedir todo desmán o insulto contra su persona.

El Gobierno responde de la seguridad del General durante el tiempo que permanezca en esta habitación, el señor Urrutia no puede fijar cuantos días durará eta detención… pero empeña su palabra a nombre suyo y de todo el Gabinete, que será muy corta…

Expirando el plazo, no fijo, pero sí muy corto, se dará al General Monagas, pasaporte y un salvoconducto para trasladarse con su familia al punto del extranjero que elija… El Gobierno garantiza su seguridad hasta que salga del territorio nacional.

El Cuerpo Diplomático, individual y colectivamente, empeña su palabra de hacer todos los esfuerzos que quepan en la esfera de su acción moral sobre el General Monagas para que las promesas hechas por éste al Gobierno provisional de la República en su carta de sumisión sean efectivas”.

Este acuerdo fue atacado duramente  como una información  del Cuerpo Diplomático en los asuntos internos de Venezuela y los conservadores lo aprovecharon para sacar del Gabinete al mismo liberal firmante del documento. El Gobierno, en su empeño contra Monagas, se negó a cumplir el Protocolo, dando origen a un serio incidente diplomático que culminó con la intervención de buques de guerra de Francia y Gran Bretaña, que bloquearon nuestros puertos y apresaron embarcaciones venezolanas.

El asilo del General Monagas se prolongó por más de cinco meses.

Fermín Toro, que remplazó a Urrutia en la Cancillería y que al principio había protestado contra el pacto, tomó en sus manos la defensa del Protocolo y consiguió al fin la autorización para que Monagas saliera del país con la debida seguridad. Poco después la Convención Nacional que se había instalado en Valencia el 5 de julio, dictó un decreto por el cual declaró a Monagas traidor a la patria, lo privó de sus grados militares, le embargó sus bienes y ,lo expulsó a perpetuidad del país. Con esta medida los conservadores le cobraban a Monagas el haberlos desplazado del gobierno después de 1846. Pero en las condiciones políticas que vivía el país, aquellas medidas de la Convención de Valencia resultaron inútiles e impracticables. El “destierro perpetuo” del General Monagas duró menos de tres años. En 1861 desembarcó en oriente y participó activamente en la Guerra Federal.

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