Período de José María Vargas

5.- Periodo de José María Vargas (1835-1836)

A las elecciones se presentaron como candidatos: José María Vargas, Santiago Mariño, Carlos Soublette, Diego Bautista Urbaneja, Bartolomé Salom, Francisco E. Gómez, Andrés Narvarte y Tomás de Heres.

Realizada las elecciones y establecidos los escrutinios, no hubo ganador, pues  de acuerdo al Reglamento Electoral vigente, se necesitaba la mayoría de dos tercio para el ganador. El Congreso resolvió el asunto, escogiendo entre los tres candidatos con mayor número de votos: En sucesivas elecciones eliminatorias se logró el ganador que fue el Dr. José María Vargas.

Su gestión presidencial constituyó un cambio importante en los aspectos políticos, pues fue la primera vez que un civil llegaba a la Primera Magistratura Venezolana.

Su gabinete ministerial lo integró del modo siguiente: Antonio Leocadio Guzmán, para la Secretaria del Interior y Justicia; Santos Michelena, para Hacienda y Relaciones Exteriores; Francisco Conde, para Guerra y Marina.

El gobierno del Dr. Vargas se enfocó hacia el logro de mejoras sociales, de todo tipo, para el pueblo; fue, pues, un gobierno de alto contenido social.

a).-  Revive la pugna entre caudillos

A fines del período presidencial de Páez comenzó a manifestarse de nuevo la pugna entre los militares. En las elecciones de 1834 Páez y la oligarquía se pronunciaron por la candidatura del General Carlos Soublette. Al mismo tiempo, un buen número de jefes militares lanzaron como candidato al General Santiago Mariño. Frente a ambas candidaturas militares se abrió paso la del Dr. José María Vargas, con el apoyo de sectores civiles integrados por propietarios, agricultores y universitarios, quienes aprovechaban la división reinante entre los militares para presentar una alternativa de gobierno civil. La candidatura del Dr. Vargas fue objeto de una violenta oposición por parte de los militares  que apoyaban a Mariño. Según este sector a los militares les correspondía el derecho exclusivo de gobernar el país, por haber sido ellos, según pretendían, quienes conquistaron la independencia en los campos de batallas.

“…En 1834 temían los militares que la República se convirtiera para siempre en una organización puramente civil, perdiendo ellos de este modo el derecho de dirigirla que creían haber adquirido en las guerras de la Independencia…”                                                                                                                                                                                                                          José G. Fortoul-Historia Contemporánea

 Por su parte los seguidores del Dr. Vargas defendían el derecho de los civiles a ejercer el gobierno. Alegaban que los militares debían volver a los cuarteles, ser garantes de la constitución y defensores de la soberanía, lo cual constituía su verdadero papel en la república.

b) Derrocamiento del Presidente Vargas

El Dr. Vargas fue elegido presidente de la República para el período 1835-1839, pero los caudillos militares que se habían opuesto a su candidatura, comenzaron a conspirar contra él y prepararon un golpe militar que estalló en Caracas en julio de 1835, a los cinco meses de haber asumido la presidencia. Tomaron parte en este movimiento militar los generales Santiago Mariño (candidato derrotado), Diego Ibarra, Justo Briceño, Pedro Briceño Méndez, Pedro Carujo, José Laurencio Silva, entre otros.  Este hecho político fue conocido como La Revolución de las Reformas, con ellas se rompieron las posibilidades de un buen gobierno civil, pues el Presidente Vargas fue detenido junto con el Vicepresidente Narvarte, los  obligaron a renunciar y los expulsaron del país.  Al pronunciamiento de los militares de Caracas, se unió el General José Tadeo Monagas en el oriente, y al igual que en 1831, proclamó la unión de la Gran Colombia, el régimen federal, el fuero militar y eclesiástico, y que los empleados públicos estuvieran en “manos de los fundadores de la libertad y antiguos patriotas”, esto es según ellos los militares.

El derrocamiento del Presidente Vargas.

“Una compañía al mando del  Capitán Julián Castro se formó a la puerta de la casa de Vargas, con orden de no dejar entrar ni salir a nadie sin permiso de los revolucionarios. En las primeras horas de la mañana va a conferenciar con el cautivo Presidente el nuevo General Carujo. Es clásica en las tradiciones venezolanas la entrevista de este rebelde de oficio y el austero Presidente que se veía ahora secuestrado por la soldadesca. Empeñase Carujo en demostrarle que el único medio de evitar la guerra civil es renunciar la Presidencia, alegando que el Gobierno estaba de hecho vencido, que los hechos son la fuente del derecho y la revolución el origen de todo gobierno, y que el hecho del 8 de julio iba  a ser el derecho del día siguiente… Vargas opone a la brutal franqueza del soldado la calma entera del filósofo, y le contesta que el poder que está ejerciendo no es renunciable sino ante el Congreso, ni reconocerá nunca el Presidente de la República la autoridad de una revolución a mano armada.

¡Señor Doctor! –grita Carujo- El mundo es de los valientes.

¡Señor Carujo! –replica Vargas- El mundo es del hombre justo y honrado.”

José Gil Fortoul-Historia Contemporánea

Vencidos los revoltosos, estos altos magistrados  fueron devueltos  a los altos cargos, pero por corto tiempo pues el Dr. Vargas, ante los numerosos ataques de los opositores, entre ellos los del sector paecista, presentó renuncia formal del cargo ante el Congreso el 14 de abril de 1836. Su renuncia fue aceptada el día 24 del mismo mes.

Muchos de nuestros cambios políticos han ocurrido como consecuencia de acciones de violencia como la que produjo el derrocamiento del Dr. José María Vargas. Levantamientos, cuartelazos y golpes de estado han dado al traste con más de un gobierno en nuestra historia, independientemente del carácter civil o militar de quienes ejercieran la presidencia.

c) Fin de la Revuelta se Fortalece la Hegemonía de Páez

Al producirse el cuartelazo, el Presidente Vargas Nombró a Páez Jefe del Ejército frente a los alzados que a su vez habían designado a Mariño como Jefe Superior de la revolución. Páez que se encontraba en uno de sus hatos en Guárico, movilizó sus tropas hacia Caracas (los caudillos militares tenían sus propias fuerza, formadas a menudo por los peones de sus hatos y haciendas), y se pronunció en favor del Presidente Vargas. En el camino sumó a sus fuerzas las de algunos jefes alzados en el centro y entró a la ciudad evacuada poco antes por los revolucionarios. Páez declaró restablecido el gobierno legítimo y mientras regresaba del exilio el Dr. Vargas puso al frente del gobierno al General José María Carreño en su carácter de Presidente del Consejo de Gobierno. Luego optó por negociar con los alzados a los cuales, como en 1831, ofreció indultos y les garantizó sus grados militares y propiedades a cambio de que se sometieran al gobierno y reconocieran su autoridad. En agosto del mismo año el doctor Vargas regresó al país y reasumió la presidencia hasta marzo de 1836, fecha en la cual renunció y se separó definitivamente del gobierno, dejando encargado al Vicepresidente Andrés Narvarte. Cuando terminó el período de éste, en enero de 1837, se encargó de la presidencia una vez más el General Carreño hasta el 20 de mayo, cuando habiendo sido electo Vicepresidente el General Carlos Soublette, asumió la Presidencia y la ejerció como encargado hasta que terminó el período de 1839.

La insurgencia militar contra el Presidente Vargas Constituyó el hecho decisivo en este accidentado período constitucional. La lucha entre los caudillos militares se había impuesto y fracasaba el efímero ensayo de gobierno civil. El propio Presidente Vargas, poco antes de asumir el gobierno, había denunciado a “los hombres que habían creído que Venezuela es su patrimonio”, refiriéndose a caudillos militares que negaban a los civiles el derecho a gobernar y se disputaban entre ellos la dirección de la nueva República.

No obstante haber fracasado la revuelta, el Presidente Vargas no pudo terminar su período por falta de apoyo de Páez, quien pretendía, sin lograrlo, que el Dr. Vargas sirviera a sus fines políticos. El triunfo sobre los alzados no sirvió, pues, para afianzar al Presidente constitucional, sino más bien para fortalecer a Páez como caudillo. Estaba en juego en aquellos momentos la jefatura que Páez venía ejerciendo desde 1826. De haber triunfado la Revolución de las Reformas, Páez habría sido desplazado como caudillo principal por Mariño o Monagas. Esta circunstancia lo determinó a oponerse a los revolucionarios en la certeza de que su éxito lo afianzaría en el mando de la república. El triunfo le permitió, pues, apartar temporalmente a sus rivales militares y al mismo tiempo deshacerse del Presidente Vargas cuyo alto cargo pasó a ocupar el General Soublette, precisamente el candidato de Páez derrotado en las elecciones de 1834.

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