Guerra Federal

LA GUERRA FEDERAL O EL PERÍODO DE INSURRECCIONES CAMPESINAS

La Guerra Federal fue la lucha armada que, con carácter de guerra civil, sostuvieron los liberales contra el gobierno de los conservadores entre 1859 y 1863. Por su duración se llama también Guerra Larga o Guerra de los Cinco Años. El nombre de “Federal” se debe a que los liberales tenían como bandera el federalismo o autonomía de las provincias.
El ámbito que abarcó el enfrentamiento fue todo el país. El carácter general que mantuvo fue el de guerra de guerrillas, es decir, de ataques de pequeños grupos armados contra el ejército gubernamental.
Los protagonistas fueron los generales Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón, por el lado liberal, y José Antonio Páez por el bando del gobierno conservador. Zamora y Falcón fueron seguidos por las masas populares.
Los liberales ofrecieron un programa que repetía, en forma más radical, las reformas impuestas en la hegemonía de los Monagas, cuando estuvieron al lado del gobierno:

* Voto universal, directo y secreto en la elección de todos los poderes.
* Abolición total de la pena de muerte.
* Abolición de la esclavitud para siempre
* Eliminación de la prisión por deuda.
* Garantías individuales (libertad de prensa, de tránsito, de asociación, de cultos; inviolabilidad de la correspondencia, del domicilio, de la propiedad).
* Igualdad ante la ley.
Se pueden señalar como antecedentes de la Guerra Federal los siguientes:
* La fundación del Partido Liberal en 1840 y la propagación de sus ideas en el periódico “El Venezolano”, que dirigía el fundador del Partido Antonio Leocadio Guzmán.
* La represión que desencadenó el gobierno conservador en 1846 (segunda presidencia del Carlos Soublette) contra los liberales. Su líder Antonio Leocadio Guzmán fue preso y desterrado. Se alzó Francisco Rancel en protesta, y fue muerto; lo mismo hizo Ezequiel Zamora y fue desterrado.
* Las medidas liberales que tomó la hegemonía de los Monagas, lo que demostró que era factible llevar a la práctica la ideología liberalista.
* El derrocamiento de José Tadeo Monagas por Julián Castro en 1858, que provocó alzamientos de los liberales en todo el país. Con estos alzamientos empezó la guerra.

Las causas fundamentales de la Guerra Federal son las siguientes:

* El reparto desigual de las tierras, y la ganadería, estaban en manos de unas cuantas de familias de caudillos militares que habían luchado en la Independencia.
* La miseria en la que vivían alrededor de cuarenta mil libertos (ex-esclavos) que, al no encontrar trabajo, habían regresado como sirvientes a las casas de sus antiguos amos o deambulaban por distintas partes del país en situación de miseria.
* Las prédicas de los liberales sobre la igualdad social, en contra de la desigualdad que se manifiesta por todas partes. Esto coloca al pueblo contra los conservadores y los propietarios de grandes haciendas y hatos.

* La crisis económica de 1858 tanto a nivel nacional como internacional. Como reflejo de esta crisis el país se hace deficitario, ya que los ingresos obtenidos por los productos de exportación disminuyen, puesto que esos productos bajaron de precio.
En el proceso de la guerra estuvieron a la cabeza del gobierno los siguientes presidentes:
* 1858-1859: Julián Castro, quien, como estudiamos antes, renunció.
* 1859: Dr. Pedro Gual, quien renunció.
* 1859-1861: Dr. Manuel Felipe Tovar, que fue derrocado.
* 1861-1863: General José Antonio Páez (tercera vez que gobernaba), quien estableció la dictadura para dominar la guerra, pero fue vencido y debió firmar la rendición ante los liberales.
Bajo la dirección de Ezequiel Zamora, los liberales obtuvieron grandes victorias; entre ellas la más célebre fue la de Santa Inés, cerca de Barinas. Zamora murió en 1860 en el sitio de San Carlos. Lo sustituyó Juan Crisóstomo Falcón.
La guerra se extendió por casi todo el territorio nacional. Sin embargo, los principales sitios de operaciones fueron los Llanos, el centro-norte y el oriente del país.
El conflicto adquirió carácter de movimiento de masas bajo una dirección partidista (del Partido Liberal).

Consecuencias

* La Constitución Federal de 1864 dividió al país en Estados, gobernados por Presidentes, con el nombre de Estados Unidos de Venezuela.
* Se multiplicó en el país el fenómeno del caudillismo, especialmente el de tipo militar. Estos caudillos, una vez finalizada la guerra, se transformaron en jefes políticos y dueños de tierras. Los insurgentes durante la guerra fueron los presidentes de los Estados en que se distribuyó el país en tiempos de paz.
* Hubo grandes pérdidas materiales: los pueblos y las aldeas fueron saqueados, los campos arrasados. La desolación se enseñoreó en las ciudades.
* El país quedó despoblado. Se calcula que murieron unas 100 mil personas.
* La ganadería sufrió pérdidas irreparables.
* Se agudizaron los problemas económicos y fiscales: la nación se endeudó y los préstamos forzosos empeoraron la situación de la población.
* La insalubridad, la desnutrición y las enfermedades se hicieron sentir en la población tanto en las ciudades como en los campos.
* Se extinguió la Oligarquía Conservadora y cayó definitivamente el poder de Páez.
* Se estableció en el país la igualdad social; desaparecieron los títulos de nobleza, que existían desde la época colonial.

Características Económicas

La década de 1830 a 1840 fue de cierta bonanza económica. Tuvo gran importancia la Sociedad Económica de Amigos del País, que se había creado desde 1829 con el fin de orientar la economía, con carácter de institución asesora. Los renglones que dieron mayores ingresos fueron la ganadería, el cultivo del tabaco y los derechos de aduana.
A partir de 1840 comienza una crisis económica que modifica paulatinamente el cuadro de bonanza. Baja el precio del café, que es el principal producto de exportación: de 0.09 pesos por libra en el año fiscal 1831-32 bajó a 0.06 en el año 1848-49. El segundo producto, cacao, apenas subió, en los mismos años, de 0.13 pesos a 0.16 por libra.
La cantidad de café exportado bajó igualmente: de 37% de las exportaciones en el año fiscal 1831-32 a 22% en 1848-49. En consecuencia, bajaron los ingresos del tesoro.
* La entrada per capita para 1839 era apenas de 54.13 pesos.
* Circulaba el dinero, pero una tercera parte de la población estaba fuera de la economía dineraria y practicaba el trueque, básicamente en las zonas rurales. “Las principales excepciones las constituían algunas ciudades, como Caracas, Valencia, Maracaibo, Angostura-Ciudad Bolívar, La Guaira, Puerto Cabello, Cumaná (y pocas más), así como las regiones de agricultura intensiva cuyos productos eran destinados principalmente al mercado externo; los valles de Caracas, de Aragua, del Tuy, la región yaracuyana…”
En el periodo de la hegemonía de los Monagas (1847-1858) se acentuó la crisis. Hubo medidas impopulares como el empréstito forzoso para sufragar gastos militares. La deuda externa fue de 21 millones de pesos y la deuda nacional de 28 millones. El 25% de los ingresos por concepto de impuestos aduaneros fue destinado al pago de la deuda externa. Como consecuencia, el presupuesto era deficitario; esto se reflejaba en el pago de los sueldos a los empleados públicos, que se retrazaba a veces hasta seis meses. Hay, por lo tanto, descontento popular.

* La crisis de 1858 es el nombre que se da al panorama económico de ese año en que termina la hegemonía de los Monagas y hay ambiente para la Guerra Federal. Esa crisis se manifiesta por los siguientes hechos:
1. La confiscación de bienes de los que se rebelan contra el gobierno. Dentro de esta confiscación esta el ganado; por eso la ganadería disminuye. Además, esta área de la economía sufre los embates de ladrones que se extienden por los Llanos y se presentan como enviados del gobierno para incautar el ganado.
2. La epidemia del cólera, que trae por resultado la dificultad del transporte de alimentos de las zonas de producción a las de consumo. El resultado directo es la escasez de productos como el maíz, las caraotas y el arroz, que constituían el alimento de los pobres.
3. El acaparamiento de los alimentos y, por lo tanto, su aumento de precio a niveles especulativos.
4. Disminución del comercio de cueros con el extranjero debido a la escasez de compradores.
5. Aumento de las deudas interna y externa debido a que se incrementan los gastos militares, dos millones y medio de pesos se destinan anualmente para pagar la deuda externa y el cuarenta por ciento de los ingresos se dedica para pagar capital de la deuda interna.
6. Baja de los precios de exportación del café, el cacao y el azúcar, con lo cual disminuyen aun más los ingresos al fisco.
7. Deterioro del salario de los empleados públicos causado por la continuación de la política gubernamental de entrar en mora en sus pagos. Los empleados se ven obligados a vender los recibos de sus pagos a un precio muy por debajo de su monto real.
* La Guerra Federal acentuó la crisis de 1858. La economía se arruinó; los impuestos a la ciudadanía aumentaron hasta en un setenta y cinco por ciento; fueron obligados a contribuir con nuevos empréstitos forzosos; Venezuela aumento su deuda externa; disminuyó la exportación; aumentó el desempleo, lo mismo que el costo de la vida; la ganadería se vio diezmada porque matar ganado había sido una de las acciones de los federalistas contra los dueños de hatos que eran conservadores; la ruina alcanzó igualmente a la agricultura y e! comercio.

Características Sociales

El período 1830-1864 presenta inicialmente una sociedad dividida políticamente: centralistas y separatistas, luego civilistas y militaristas, liberales y conservadores.
El hecho más trascendental fue la abolición de la esclavitud, por la cual los antiguos esclavos pasaron a ser ciudadanos.
La Guerra Federal dio por resultado un cuadro social de ciudadanos iguales ante la ley y la eliminación de los privilegios y los títulos de nobleza que persistían desde el período colonial.
Sin embargo, el proceso social de la Guerra Federal no fue fácil. Es bueno tener en cuenta lo siguiente:
Hubo “notas o matices raciales a medida que se desarrollaba la insurrección que enfrentaba a negros contra blancos, y pardos contra mantuanos, lo cual confirmaba el hecho de que las animosidades raciales basadas sobre las restricciones de casta coloniales, persistían aún. Se identificaba al blanco como el gran terrateniente y monopolizador de la riqueza, así como también era la educación privilegio de los ricos, los poderosos y los blancos (…)” Zamora declara “la ‘Guerra a Muerte” contra los Centralistas, en tanto sus partidarios marchaban tras el al grito de; “Vamos a
Caracas a matar a todos los blancos, a todos los ricos y a todo el que sepa escribir”. Eventualmente se unió al movimiento Juan Crisóstomo Falcón, prosiguiendo sus propias operaciones con sus partidarios”.
Caracter1sticas Culturales
Desde 1830 hasta 1864 una importante generación de escritores elevó el nivel cultural venezolano. Se destacan;

Los humanistas Fermín Toro y Cecilio Acosta. Fermín Toro fue político pero, más que todo, ensayista. Escribió un análisis de la situación social de Venezuela en su ensayo “Europa y América”. Cecilio Acosta analizó la educación nacional, la criticó y propuso soluciones para mejorarla, en su ensayo “Cosas sabidas y cosas por saberse”.
Los historiadores Felipe Larrazábal y Rafael María Baralt. Larrazábal fue profundo investigador e intérprete de la Historia. Escribió en torno al Libertador una “Vida de Bolívar”, que tuvo gran éxito durante el siglo. Rafael María Baralt es quien primero escribió una historia sistemática de nuestro país, es su “Resumen de la Historia de Venezuela”, en la que colaboró como coautor Ramón Díaz Baralt fue igualmente un cultivador del estudio del idioma castellano. De él es un “Diccionario de galicismos”.
* Los periodistas en el campo político Antonio Leocadio Guzmán y Juan Vicente González. Antonio Leocadio Guzmán, que, como vimos, fue el fundador del Partido Liberal, logró que se creara una opinión contra los conservadores y se formara el ambiente propicio para la Guerra Federal, a través de su actuación como director de su propio periódico, “El Venezolano”. Juan Vicente González es, a la vez que periodista, historiador, biógrafo y ensayista. Trabajó a la Historia como un arte dentro de la corriente del romanticismo. Mantuvo durante varios años la “Revista Literana” y escribió en periódicos, entre ellos ” El Liberal”, “El Venezolano”,” El Foro”,” Diario de la Tarde”, “El Nacional”, “El Heraldo”, “La Prensa”. Militó en las filas del Partido Conservador y, por ello, polemizó duramente con Antonio Leocadio Guzmán en la prensa. Como historiador escribió un ” Manual de Historia Universal”, “Páginas para la historia de Colombia y Venezuela”. Como biógrafo es autor de trabajos sobre José Félix Ribas, Martín Tovar y Tovar, José María Vargas. Entre los ensayos están sus “Mesenianas”.

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La Prostitución

La prostitución no es un trabajo, es una forma de violencia contra las mujeres.
 

ANRed – Sur

"Consideramos que la prostitución no se ubica en la llamada "esfera privada" ni es el conjunto de actos individuales de un grupo determinado de personas sino que es una institución social patriarcal basada en la desigualdad social, sexual, económica, cultural y política entre varones y mujeres. Como consecuencia de ello no puede ser considerada expresión de libertad femenina, ni trabajo, ni inevitable.

Subsistirá mientras subsistan esas desigualdades. Ponemos en discusión el significado mismo de la prostitución". Este planteo lo realizan las mujeres de la Campaña "Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución". Aquí reproducimos dos artículos publicados en "Una perspectiva abolicionista sobre la prostitución y la trata".

La prostitución no es un trabajo, es una forma de violencia contra las mujeres
Existen hoy dos posiciones respecto a la prostitución:
1- La que la considera un trabajo como cualquier otro y una elección libre, fruto de un contrato entre dos individuos: cliente y mujer prostituida.
2- La que, en cambio, sostiene que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres.

Nosotras decimos que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres, una violación de los derechos de las humanas, porque:

La prostitución se inscribe en las relaciones de opresión patriarcales, que colocan a los varones del lado del dominio y a las mujeres de la sujeción. La pregunta no es, ¿por qué las mujeres ingresan a la prostitución?, sino: ¿por qué tantos varones compran cuerpos de mujeres y niñas para la satisfacción de su sexualidad? No es un contrato entre cliente y mujer en prostitución, porque no se puede hablar de consentimiento -condición de todo contrato- en condiciones de profunda desigualdad.

Las mujeres no "se prostituyen", son prostituidas por clientes y proxenetas protegidos por el Estado, compelidas por la necesidad económica, por presiones de todo tipo, por la violencia material y simbólica, por costumbres e ideas contenidas en los mensajes culturales que consideran que las mujeres de todas las clases sociales somos objetos disponibles para satisfacer supuestas "necesidades" de los varones también de todas las clases. La relación entre cliente y mujer prostituida no es una relación laboral entre empleador y empleada ni entra dentro del campo del derecho del trabajo.

Ninguna forma de trabajo puede separarse del cuerpo. Pero en la prostitución el comprador obtiene derecho unilateral al uso sexual del cuerpo de una mujer. El "cliente" prostituyente le impone su cuerpo, su sexualidad y su placer a la mujer prostituida. El placer de ella no importa. No es un intercambio sexual recíproco. Hechos que en cualquier trabajo se consideran acoso o abuso sexual: los toqueteos, las violaciones, las insinuaciones verbales, los requerimientos sexuales indeseados, en la prostitución forman parte de la naturaleza misma de la actividad. ¿Cómo reclamarían las mujeres prostituidas contra el acoso sexual, el abuso o la violación? ¿Con qué parámetros se mediría?

Considerarla trabajo legitima la violencia y las desigualdades sociales y sexuales entre varones y mujeres. En todo trabajo está comprometida la subjetividad, pero en la prostitución lo está de una manera más profunda, ya que existe una relación inseparable entre cuerpo y subjetividad, entre cuerpo y sexualidad. La sexualidad es una parte fundamental e imprescindible de la construcción de identidad. La identidad sexual está marcada por la masculinidad y la femineidad socialmente construida, es decir por la desigualdad jerárquica entre los sexos. La prostitución daña a las mujeres de una manera muy distinta a la del trabajo. La prostitución produce daños físicos y psíquicos que algunos estudios comparan con los sufridos por quienes padecen una guerra.
Si prostituir menores de 18 años se considera un delito, ¿cómo puede convertirse en un trabajo y en una elección libre el día en que la mujer cumple 18 años? El trabajo infantil está prohibido (en nuestro país, antes de los 14 años), pero se promueve la preparación educativa de niñas y niños para sus futuros trabajos: escuelas técnicas, comerciales, de magisterio, etc. Si la prostitución es trabajo, ¿cómo se formaría a las niñas para el mismo?, ¿cuáles serían los cursos de aprendizaje? ¿Secundarios con orientación servicio sexual? ¿Dónde y con quiénes se harían las prácticas? ¿Con los padres, con los tíos, con los maestros?.

Considerar a la prostitución trabajo favorece la trata y la legalidad de proxenetas y rufianes, al convertir la explotación sexual en un negocio legal. Sirve también para crear la ficción de un descenso en la tasa de desempleo, útil para mejorar la imagen de la actual fase del capitalismo, que se caracteriza por el carácter estructural de la desocupación y la exclusión social.

La prostitución es una forma de violencia contra las mujeres, de violación de los derechos de las humanas, de explotación sexual, institución fundamental en la construcción de una sexualidad basada en el dominio masculino y la sumisión femenina y en la cosificación de nuestros cuerpos. No es, por tanto, una expresión de la libertad sexual de las mujeres.

Por todo esto sostenemos que no se debe hacer distinción entre prostitución y trata forzada y voluntaria, ni entre prostitución infantil y adulta, ni diferenciar entre personas menores y mayores de 18 años. Estas distinciones legitiman prácticas de explotación sexual, transformándolas en aceptables y permisibles. Utilizan una falsa idea de elección y consentimiento que no reconoce los condicionamientos sociales e individuales y el complejo proceso que lleva a una mujer a ejercer la prostitución y las diversas formas, sutiles o brutales de coerción, no siempre demostrables.

Enfoques jurídicos frente a la prostitución
La prostitución es el más violento punto de unión entre patriarcado y capitalismo, ya que reúne explotación económica y violencia de género. Las cifras son contundentes: en el informe del año 2000 del Fondo de Población de Naciones Unidas, se estimaba que cada año 4 millones de mujeres y niñas/os ingresan en los prostíbulos del mundo para ser consumidos sexualmente. El 90% de los casos de trata y tráfico son de mujeres y niñas para prostituirlas. Según Naciones Unidas, durante 4 siglos 11 millones de personas fueron reclutadas en África para el sistema esclavista, mientras que solamente desde el año 1990 al año 2000, más de 30 millones de mujeres y niñas/os fueron traficadas en el Sudeste Asiático. La globalización del mercado del sexo, unida a la pobreza expone a millones de mujeres y niñas/os excluidas (la población más vulnerable) al riesgo cierto de ser víctimas de tráfico y trata.

En general, los Estados establecen tres marcos jurídicos sobre los que basan sus posturas frente a la prostitución: ellas son la prohibición, la abolición o la reglamentación.

La prohibición: implica la sanción y el castigo, tanto para quienes acepten un pago a cambio de sexo como para quienes lo demanden. Penaliza la totalidad del sistema. Lo cierto es que en el marco de la cultura patriarcal la tendencia es a penalizar a las mujeres en situación de prostitución y a absolver, en la mayoría de los casos, a los clientes-prostituyentes.

La abolición: El abolicionismo afirma que todo tipo de prostitución es explotación del cuerpo de otra/o y la considera como un grave atentado contra la dignidad de las mujeres, ya que las que se encuentran en estado de prostitución son mayoritariamente mujeres. Esta postura ideológica, ética y política postula la desaparición de la prostitución y tuvo siempre el apoyo de gran parte del movimiento feminista. Considera que las mujeres en situación de prostitución son víctimas. No reconoce diferencia entre prostitución "libre" y "forzada" porque las situaciones de prostitución no se dan nunca en libertad, las mujeres son consideradas, en todos los casos, como mercancías. Todas son violencias contra las mujeres que se explican a partir de la existencia de la institución social de la prostitución. Las abolicionistas nos oponemos a toda posibilidad de reglamentación o legalización, ya que sería perpetuar la injusticia. Como feministas no apoyamos ni reivindicamos las opciones que sirven para los intereses de dominación patriarcales y refuerzan los sistemas de género (construcciones sociales alrededor de los sexos). Los argumentos sobre "asunción voluntaria" incluso "complaciente" de las funciones que el patriarcado nos asigna los consideramos una de las formas más eficaces de mantenimiento y reproducción del sistema de género (y en general de todo sistema de explotación social). Nuestro país tiene tradición abolicionista ya que ha firmado y ratificado la "Convención contra la Trata de personas y la Explotación de la prostitución ajena" (Naciones Unidas 1949), en la que se establece que el delito del tratante se configura aunque la víctima haya dado consentimiento. ¿Por qué entonces hay parte de nuestra sociedad que se resiste a la causa abolicionista? Son muchos los motivos, como algunos de los prevalecientes deberíamos anotar:

Porque es en nuestra cultura patriarcal en donde la prostitución está asociada a la sexualidad masculina.
Porque permite un control "moral" que nos divide entre "buenas" y "malas" y esto debe seguir existiendo para mantenernos disciplinadas.
Porque, además, es un negocio sumamente redituable, que habilita múltiples negocios igualmente redituables, en un sistema en donde el lucro es un valor primordial.

La reglamentación: Bajo este marco jurídico al Estado le correspondería censar y registrar a todas las prostituidas, darles un carnet identificatorio, controlar sus enfermedades de transmisión sexual a fin de evitar contagios a los clientes-prostituyentes, habilitar los locales para tal fin, establecer las zonas permitidas y cobrarles impuestos a todo el sector dedicado a éste "negocio". Los reglamentaristas contemporáneos, conservadores ó modernos y liberales, continuadores todos de la tradición pro-prostitución, convalidan y legitiman el uso sexual de las mujeres.

Para ello utilizan varias justificaciones:
Los conservadores, herederos directos de aquellos del siglo XIX y gran parte del XX, son los que consideran a la prostitución un mal necesario y proponen un control sanitario y moral sobre las mujeres. Consideran la prostitución como un mal inevitable, que es necesario aceptar y reglamentar para evitar la clandestinidad en la que se ejerce. Al Estado le cabe el rol de control sobre esta "actividad".

Los "modernos y liberales" defienden la "libertad de elección", están a favor del "consentimiento" y señalan a la prostitución como una de las formas de ejercicio de la sexualidad. ¿A qué libertad aluden estos sostenedores de la prostitución? Sin duda, se refieren a ellos mismos, hablan de la libertad de los usuarios de prostitución. Para las mujeres, los servicios prestados en esas condiciones, no constituyen prácticas sexuales mucho menos deseadas. Son prácticas de sobrevivencia. Se impone a las mujeres el acceso a su cuerpo por un precio. ¿Dónde está la libertad? Curioso consentimiento que encubre relaciones sociales de desigualdad entre mujeres y varones, pobres y ricos, adultos y niñas/os.

Dicen favorecer a las mujeres en situación de prostitución, protegiéndolas. Les imponen con este motivo: su registro, controles sanitarios periódicos, lugares predeterminados donde realizar la "actividad", preservativos que podrán usar mientras el cliente-prostituyente no se oponga. Con estas medidas lo que en verdad se favorece es la explotación de la prostitución ajena en lugares cerrados, autorizados, con "libreta sanitaria" y con normas rígidas a cumplir, por parte de las prostituidas, bajo la vigilancia de los proxenetas y los fiolos, todo ello con la complicidad policial. Al reglamentar la prostitución, se esconde la figura de explotación sexual, sus víctimas serán ahora "trabajadoras". Los explotadores (proxenetas y fiolos) serán, ahora, "empresarios". Se está legitimando así la "industria de la prostitución" mediante unos compradores que siempre se mantienen invisibles.

Cuando una sociedad reglamenta la prostitución, no se limita a poner normas, sino que está dando un sistema de valores con un mensaje para toda la sociedad: es legítimo el uso comercial del cuerpo de las mujeres y esto se convierte en el paradigma de la sexualidad. Al mismo tiempo que la prostitución reglamentada concede al conjunto de varones la autorización moral y social para participar, sin responsabilidad ni escrúpulos, en la explotación de las mujeres ejerciendo su poder sobre ellas mediante la mediación del dinero.

El sistema prostitucional está relacionado con la pornografía, el turismo sexual, las líneas eróticas, el ciber-sexo, los sex-shops, los anuncios y publicidades, los programas televisivos que exponen a las mujeres como mercancía. Combatir la prostitución oponiéndose a su reglamentación implica, también, combatir el conjunto de actividades montadas alrededor de la mercantilización del cuerpo femenino.

Miremos qué les ha pasado a los países (casi todos del primer mundo) que han legalizado o reglamentado la prostitución. El tráfico y trata con fines de prostitución se ha convertido en una "industria" floreciente. Las mujeres y niñas/os que van a ser prostituidas provienen mayoritariamente de países pobres y son súper explotadas y esclavizadas en los locales para ese fin. Se ha banalizado y difundido el comercio sexual. No todas las mujeres en situación de prostitución quedan incluidas en esa falsa legalidad, pues sigue en parte ilegal, con dineros y con mujeres indocumentadas traídas mediante tráfico y trata. Se han aumentado la cantidad de prostíbulos. Se han diversificado otras formas de explotación sexual.

Las mujeres involucradas en la Campaña "Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución", repiten sin cansancio que todas tienen el derecho inalienable a ser libres.

Proponen:
Exigir al poder legislativo que sancione la Ley de trata sin condicionar la definición del delito del proxeneta a la edad de las víctimas ni a su falta de consentimiento.
No perseguir, discriminar, ni penalizar a las mujeres en situación de prostitución.
Puesta en marcha de un verdadero proyecto igualitario entre mujeres y varones consensuado y con seguimiento de las organizaciones que sostenemos esta propuesta.
Trabajo genuino y con nivel de vida adecuado que permita satisfacer todas las necesidades.
Espacios de apoyo y contención para todas las mujeres víctimas de las redes de prostitución.
Potenciar a través políticas públicas sobre la educación y los medios de comunicación una práctica de la sexualidad desde condiciones de dignidad y respeto no sexistas, no androcéntricos (centradas en el hombre) y no discriminatorias.
Campaña que desnaturalice la prostitución, señale los daños que produce en las mujeres y marque la responsabilidad del "cliente".
Penalización de sitios pornográficos, paidófilos, racistas y el turismo sexual con penas de cumplimiento obligatorio.
Campaña "Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución"

La despenalización del aborto no puede esperar

Por: Luis R. Delgado J.

La discusión sobre la despenalización del aborto o interrupción voluntaria del embarazo, ha avanzado en los últimos años en diversos países latinoamericanos y caribeños debido a la alarmante cifra de mujeres que anualmente fallecen de forma trágica por la práctica de abortos clandestinos.

El tema del aborto puede ser abordado desde diversas perspectivas que luchan por su despenalización o por su mantenimiento en la ilegalidad. Es nuestra intención abordar hoy la problemática de la interrupción voluntaria del embarazo, como un problema ante todo de salud pública, que de no resolverse de forma expedita seguirá causando muertes innecesarias a miles de mujeres al año. Este fenómeno por ser clandestino en la mayoría de los países no se conoce a profundidad, pero es una de las causas más importantes de mortalidad y deformaciones físicas en las mujeres sobre todo las más jóvenes a nivel mundial.

Enfocar la problemática del aborto, como un tema de salud pública, nos permite deslindarnos de posiciones que abordan dicha problemática como éticamente buena o mala, no es nuestra intención emitir un juicio a este respecto, lo que si consideramos es que la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo es necesaria, más allá de las valoraciones morales que podamos defender. Entendemos que cada vez que se habla de este tema, nuestro corazoncito judeo-cristiano se estremece, una suerte de espiritualidad se hace de nosotros y nos nubla el juicio crítico frente a un fenómeno recurrente en las sociedades a nivel global.

Sin embargo, la existencia del aborto clandestino es una amenaza para la vida de miles de mujeres fundamentalmente jóvenes y pobres, ya que el mismo se practica en condiciones insalubres por no decir sumamente peligrosas, mientras que la mujer con recursos puede practicárselo en una clínica privada, en la cual será bien atendida porque pagará una importante suma de dinero.

Insistimos, se trata de una problemática grave de salud pública, que afecta sobre todo a los sectores más desposeídos y excluidos de la sociedad, ya que las mujeres de recursos con su doble moral, cuentan con el suficiente dinero para acceder a los servicios competentes pero clandestinos de una Clínica y el domingo siguiente ir a una misa, mientras que a la mujer adolescente pobre le toca meterse un gancho de ropa, una cabilla o unas cuantas citotep, poniendo en riesgo su vida y en el mejor de los casos atrofiando su aparato reproductivo. Estas ideas deben entenderse bien para estudiar el problema con toda su crudeza.

En este sentido, promover la despenalización del aborto no es apoyarlo ni mucho menos aplaudirlo, se trata simplemente de una respuesta a una problemática social que nos está matando a muchas mujeres anualmente, y la única solución es que el Estado este en capacidad de atender con calidad y gratuidad la interrupción voluntaria del embarazo. Esta política social debe venir acompañada de una educación sexual efectiva y eficiente por parte del sistema educativo, los medios de comunicación y la familia, a su vez esto debe combinarse con una distribución masiva, gratuita y permanente de mecanismos anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados, sólo así se puede controlar el traumático fenómeno del aborto.

La necesidad de la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo, es ante todo un problema político y sociológico, el cual el Estado Laico (independiente de la tutela teológica y eclesiástica) venezolano debe darle una respuesta satisfactoria, ya que la postergación de esta reivindicación histórica de los movimientos revolucionarios y feministas, significa la pérdida innecesaria de más vidas que pudiesen ser salvadas.
La sociedad no puede seguir cerrando los ojos frente a este fenómeno bochornoso en pleno siglo XXI. Es inconcebible que la vida de miles de mujeres se exponga al peligro de la muerte, por los prejuicios de una sociedad hipócrita que se erige en defensora de la vida de los nonatos y una vez que estos nacen se desentienden de ellos, no les importa un comino la suerte que tendrá en su vida ese niño o niña, sino tiene hogar, si muere a los meses por falta de vacunas, si muere a los pocos años por el hambre, poco le importa a esta sociedad farisea.

Demás está decir que defender la vida humana pasa también por defender la vida de las mujeres.

¡Ni una muerta más!
¡Despenalización del aborto ya!