Transformaciones Derivadas De La Explotación Petrolera

Transformaciones Derivadas De La Explotación Petrolera

I.- Los cambios en la estructura económica

Durante el período petrolero se opera un conjunto de cambios de gran trascendencia en la organización y funcionamiento de la economía nacional, los cuales orientaron en gran medida, el tipo de desarrollo económico, político y social que se ha operado en el país desde entonces. Podemos destacar como los cambios más importantes:

1.- La industria petrolera ha pasado a ser el sector fundamental de la economía venezolana.

Se entiende por sector fundamental de una economía, aquel que tiene mayor influencia sobre la actividad productiva y sobre el crecimiento económico general. En el período anterior la agricultura de exportación ocupó ese lugar clave, de allí que girara alrededor de ella toda l vida económica, social y política del país. El rápido crecimiento de la producción y de exportaciones petroleras permitió que éstas superaran rápidamente a las del sector agropecuario (1926) con lo cual la industria petrolera pasó a ser el sector fundamental de nuestra estructura económica. Este cambio va a tener profundas implicaciones en la vida del país.

En primer lugar, se trata de un, sector extranjero, cuyas decisiones se toman desde el exterior, lo que colocó desde el comienzo a nuestro país en una nueva situación de dependencia con respecto a los países originarios de las empresas petroleras; dependencia no sólo económica y tecnológica, sino también política a partir de entonces se institucionalizó la intervención abierta o solapada de gobiernos extranjeros, especialmente el de Estados Unidos, en nuestra política interna, justificándola con la defensa de los intereses de sus empresas en nuestro país.

En segundo lugar, los ingresos provenientes de la agricultura de exportación circulaban a través de casi todo el país, abarcando sectores importantes de la población venezolana, mientras que los ingresos petroleros apenas beneficiaban directamente a un número de empleados y obreros que no superó nunca el 3% de la población trabajadora. Por otra parte, dichas empresas adquirían en el exterior todos sus materiales y equipos, así como los bienes de consumo que necesitaban sus trabajadores, constituyéndose en enclaves separados del resto de la economía nacional, sin vinculaciones directas con los demás sectores, lo que hacía que su crecimiento tuviera una importancia directa casi nula sobre el resto de la economía. En tal sentido su efecto fundamental se ejercía indirectamente a través del pago de impuestos y regalías al Estado venezolano, lo cual, como ya hemos señalado, hace cobrar a la política de gasto público del gobierno una importancia decisiva para el destino del país.

La producción de petróleo que era de 502.000 barriles diarios en 1940 sube a 1.500.000 en 1950, a 2.849.000 en 1960 y a .3.708.000 en 1970. A partir de este último año tiende a bajar ligeramente, pero su aporte a la economía del país crece considerablemente en virtud, del alza a los precios petroleros que de alrededor de 2 bolívares por barril en la década de los 60 subió, en 1974, a más de 13 dólares, de tal manera la industria petrolera mantiene hasta el presente su condición de sector fundamental de la economía venezolana, como lo comprueban los siguientes indicadores calculados para 1973.

a) El petróleo representa el 95 del valor de las exportaciones venezolanas.

b) El petróleo representa, aproximadamente, un 55% del valor del producto físico del país, es decir, un valor igual al de toda la producción industrial, minera y agrícola nacional.

c) El petróleo aporta directamente el 70% de los ingresos ordinarios del Estado.

d) El petróleo aporta directamente el 60% de todas las divisas extranjeras que ingresan al país, las cuales son las que sirven para pagar nuestras importaciones.

Para ilustrar cuantitativamente el crecimiento de la industria petrolera y su importancia para la economía del país se acostumbra presentar la serie estadística  del crecimiento de la producción y de las exportaciones del producto, la cual da una idea precisa del acelerado proceso de extracción, pero que no expresa, en modo alguno, su real importancia para la economía venezolana.  En este sentido solo hay que tomar en cuenta la parte que perciben los trabajadores y el Estado venezolano. Es decir, el Ingreso Nacional Petrolero, que constituye la parte del Valor de nuestro petróleo que se queda en el país y que influye realmente sobre su economía. Para aclarar este concepto nos remitimos al gráfico siguiente:

Producción de Petróleo en Venezuela (1917-1973)

2.- La explotación del mineral de hierro.

En el año de 1950 se inicia la explotación de mineral de hierro en el Estado Bolívar, realizada, al igual que la de petróleo por empresas extranjeras representantes de grandes trusts internacionales, la Iron Mines of Venezuela, subsidiaria de la Bethlehem Steel Corporation y la Orinoco Mining, de la Unired Steel Corporation, consorcios norteamericanos.

La historia del hierro repite la serie de venalidades iniciada por las empresas petroleras. Veamos como las relató el Dr. Salvador de la Plaza:

“En 1925 fueron descubiertos los depósitos de El Pao y en 1927 se le otorgó concesión de explotación a un señor Boccardo, de Ciudad Bolívar, quien la traspasó en 1932 a la iron Mines Co., subsidiaria del trusi norteamericano Bethlehem Steel Corporation. Estos depósitos están ubicados en el Distrito Piar del Estado Bolívar y la superficie de la concesión abarca 8.600 hectáreas. Sorpresivamente en 1928 fue sancionada una nueva Ley de Minas con la sola finalidad de modificar los artículos relativos al impuesto de explotación y en tal forma, como veremos luego, que quedaron eximidos los concesionarios de pagarlo. A la Iron,  no obstante que la concesión había siclo otorgada a Boccardo en 1927, se le concedió en 1932 la “gracia” de convertir su concesión a esa nueva Ley, por lo que quedó exenta de pagar impuesto de explotación.”

“El hecho de que los trusts norteamericanos, entre ellos Bethlehem Steel con la concesión a la Iron, comenzaron a interesarse en el hierro de Venezuela, debido principalmente a que los riquísimos depósitos de alto tenor de Estados Unidos estaban dando señales de un próximo agotamiento, llevó al Gobierno de ese entonces a designar en 1937 una Comisión para el estudio y exploración de la Guayana, especialmente en lo que a hierro se refería. Esa Comisión rindió en 1939 un amplio estudio sobre la Sierra Imataca.”

“El 10 de noviembre de 1946 y con el nombre de Oliver Iron Mining Co., la Orinoco Mining Co., subsidiaria del trust norteamericano Uníted State Steel Corporation, solicitó y obtuvo del Estado la concesión de explotar unos depósitos de hierro en el Distrito Heres del Estado Bolívar. Sobre esos mismos depósitos le había sido otorgada concesión a un señor Alfredo Gruber, quien la vendió y traspasó a la Orinoco. Esos depósitos integran el hoy renombrado Cerro Bolívar y las concesiones abarcan una superficie de 8.093 hectáreas. El hierro contenido en esas concesiones lo ha avaluado la Orinoco en 35.000 millones de bolívares.”

“Al año siguiente, el 3 de diciembre de 1947 le fueron otorgadas a la misma Orinoco otras concesiones en el Territorio Delta Amacuro, con superficie inicial de exploración de 30.000 hectáreas, las que al ser convertidas en concesiones de explotación quedaron reducidas a 12.500 hectáreas. Dado que para la fecha de otorgamiento de esas concesiones ya había sido declarado ese Territorio de reserva nacional, hubo, para ceñirse a la Ley, que establecer ciertas “ventajas especiales” en el título de la concesión y, entre ellas, la h) que obligaba a la Orinoco a: crear y sostener una pequeña granja agrícola modelo en la región, sin fines de lucro, de conformidad con las disposiciones legales y pertinentes y contratar a ese fin los servicios de un agrónomo venezolano. Esta granja será instalada después de que las concesiones entren en explotación en lugar inmediato a éstas (Gaceta Oficial N° 22.481 del 3-12-47). Como entre una concesión de hierro y una granja agrícola modelo no existe relación alguna, La ilusión de tal “ventaja especial” no dejó de llamar la atención. La única explicación que hasta ahora ha sido sugerida es que la Orinoco, basada en experiencias técnicas, se proponía emplear como explosivo para la extracción de hierro en el Cerro Bolívar en lugar de la dinamita, el nitrato de amonio, el que mezclado con aceite de desperdicio o con petróleo, tiene la propiedad de que su manipulación es más sencilla y menos peligrosa, pues no deja residuos, como ocurre algunas veces con la dinamita, residuos que al hacer explosión en el momento en que son triturados los bloques de rocas, ocasionan pérdidas de vida y deterioro de bienes. Pero el nitrato de amonio es también un fertilizante y como tal la Orinoco no pagaría derechos al importarlo por tratarse de que sería consumido en la Granja Agrícola Modelo. Así pues, la Junta Revolucionaria de Gobierno de los años 46 y 47 no sólo otorgó riquísimas concesiones de hierro al trust norteamericano United State Steel Corporation —Casa Matriz de la Orinoco Mining Co.— sino que con la modesta “ventaja especial” h) le donó, libre de derechos arancelarios, la importación del explosivo que sería usado en la extracción del hierro en el Cerro Bolívar. En 1958 y posiblemente por ser bajo el tenor del mineral, la Orinoco renunció a las concesiones en el Territorio Delta Amacuro.”

“En el mismo Estado Bolívar y con superficie de 6.000 hectáreas, otro trust norteamericano, Republic Steel Corporation. Con el nombre de The María Luisa Ore Company y por traspaso que le hiciera el señor Tade4 Shoen, obtuvo una concesión.”

“Otras concesiones y en otros años fueron otorgadas por el Estado, pero lo de interés en constatar es que los trusts norteamericanos, por otorgamiento directo o p traspasos, llegaron a controlar para diciembre de 1957 más de 40.000 hectáreas de concesiones. Por renuncia de algunas de ellas caducidad de otras, para el 31 de diciembre de 1961 el área de concesiones había disminuido a 31.893 hectáreas y para el 31 de diciembre de 1962 a 26.893 hectáreas, según reciente información del Ministerio de Minas e Hidrocarburos, por haber sido declarada 1 caducidad durante ese último año de die concesiones, de 500 hectáreas cada una, que le habían sido otorgadas al señor Héctor Figarella.”

El desarrollo de la producción de mineral de hierro, impulsado por las crecientes necesidades de la economía norteamericana determinó que rápidamente nuestro país se colocara entre los principales exportadores mundiales del producto.

Con la producción de mineral de hierro se incrementan el poder económico, así con los beneficios del capital extranjero en Venezuela. Nuestro país, en cambio ha percibido hasta ahora muy poco por dicha explotación. En tal sentido, la profundización d iniciado proceso de nacionalización del sector abre nuevos y promisores caminos al auténtico desarrollo económico del país, pues la combinación de petróleo y hierro en manos de la nación venezolana sientan las bases un nuevo tipo de desarrollo, basado en la construcción de una industria pesada capaz de producir maquinaria y equipo para las necesidades nacionales y la exportación, la forma como se sepa utilizar esas posibilidades, depende en gran medida el futuro la economía venezolana.

3.- El comportamiento de la agricultura.

Como ya se ha visto, la agricultura de exportación venía en crisis desde fines del siglo XIX. Después de la Primera Guerra Mundial con el alza de los precios internacionales del café y del cacao, hubo una importante recuperación, pero no lo suficiente para que la incapacidad de la clase terrateniente, unida al éxodo campesino hacia las ciudades y campos petroleros y a la ausencia de una política oficial adecuada terminaran por llevarla a la ruina. La agricultura de exportación comienza desde entonces su fase de decadencia definitiva, con lo cual se consolidó la importancia determinante de la exportación petrolera sobre la economía nacional.

La caída de la agricultura de exportación no significó, sin embargo, una baja absoluta de la producción agrícola, pues el aumento del mercado interno y la apertura de vías de comunicación permitió que ella se orientara hacia el consumo nacional. En efecto, de 1920 a 1936 el producto agrícola total creció más de un 66%. Más adelante, el aumento de la demanda de materias primas agrícolas que trajo consigo el desarrollo industrial, así como el apoyo oficial a algunos programas agrícolas, favorecieron el desarrollo capitalista de la agricultura, el cual ha traído consigo un conjunto de innovaciones técnicas (mecanización, uso de fertilizantes y herbicidas, lucha contra las plagas, etc.), especialmente en la ganadería de leche, textiles y oleaginosas, arroz, tabaco, papas y caña de azúcar, desarrollo que se ha concentrado en los Estados Zulia, Portuguesa, Yaracuy, Aragua, Carabobo, Miranda, Barinas, Guárico y Trujillo.

Otro aspecto que vale la pena subrayar es la realización de varios intentos de reforma agraria, el último de los cuales se inicia en 1960 con la vigente Ley de Reforma Agraria, mediante la cual se habrían asentado unas 100 mil familias campesinas para 1972. Diversos documentos oficiales permiten comprobar, sin embargo, la poca profundidad del intento y lo exiguo de sus resultados. En efecto, según algunos, lo pequeño de las parcelas asignadas (un promedio de diez hectáreas por familia), y la insuficiente asistencia técnica y crediticia no han hecho sino desarrollar el minifundismo con resultados muy precarios, tanto para la economía nacional como para los propios campesinos, cuyo ingreso para una familia con promedio de cinco integrantes es de Bs. 3.554 al año: es decir de Bs. 296 por mes. Por otra parte, sólo el 14,7 por ciento, es decir, menos de 20 mil de los 130 mil campesinos asentados, han logrado realmente un resultado aceptable al alcanzar un ingreso mensual de 935 bolívares por familia. Los restantes o han tenido pérdidas y han fracasado (8.500 familias) o siguen viviendo en las mismas condiciones de miseria tradicional (102.000 familias con ingreso mensual promedio de 218 bolívares).

En todo caso, el desarrollo de la agricultura está bastante rezagado con relación a las necesidades de la población venezolana. Todavía tenemos déficits importantes que obligan al país a realizar importaciones de unos 3.000 millones de bolívares en productos agrícolas, muchos de los cuales podrían ser producidos en el país (maíz, caraotas y frijoles, frutos y hortalizas, etc.). Ese atraso de la agricultura crea serios problemas al desarrollo industrial y repercute negativamente en el nivel de la vida de la población.

4.- El desarrollo del sector comercial y servicio.

En la estructura económica anterior, el sector comercial, exportador e importador, jugaba como ya hemos dicho, un papel central dentro del funcionamiento de la economía como financiador, comprador y exportador de la producción agrícola, importador de los bienes industriales requeridos y pagador al fisco nacional de la casi totalidad de sus ingresos en forma impuestos.

La agonía de la agricultura de exportación y el hecho de que las petroleras exportaban ellas mismas su producción hizo que declinara rápidamente la importancia de la función del sector comercial como exportador. Por otra parte se operaba un conjunto de procesos que la iban a compensar con creces de esa pérdida.

El primer lugar el aumento del mercado interno impulsado por la actividad petrolera determinó un considerable aumento de las importaciones, cuyos beneficios superaron la pérdida de ingresos por la disminución de las exportaciones agrícolas.

En segundo lugar, el crecimiento de la producción nacional tanto agrícola, como industrial fortalecieron el comercio interno, lo que incrementó aún más la importancia económica del sector.

En tercer lugar, el auge de toda la economía hizo crecer considerablemente las necesidades de transportes y otros servicios ligados a la producción y comercialización de los productos (bancos, almacenadoras, financiadoras, compañías de seguros, etc.) actividades que fueron también desarrolladas en gran medida por la burguesía mercantil, con el consiguiente aumento de su poder económico.

En síntesis, el sector comercial y de servicios, o sector terciario, se constituye en el principal beneficiario del auge petrolero, pues allí se obtienen las más altas tasas de ganancia, situación que ha redundado negativamente sobre nuestro desarrollo agrícola e industrial. En efecto, a pesar de que el comercio y los mencionados servicios constituyen actividades necesarias y de gran importancia para la economía de todo el país, el hecho que en esos sectores se obtengan los mayores beneficios con muy poco riesgo, ha desestimulado las inversiones menos seguras en la industria y en la agricultura que son los pilares fundamentales de una economía sana y equilibrada.

5.- El desarrollo industrial.

a) El proceso de crecimiento:

Durante el período gomecista cambió muy poco el panorama industrial del país. Como señala Orlando Araujo:

En efecto, sólo se desarrollaron medianamente algunos renglones corno cigarrillos, textiles, cerveza, jabón, etc., de modo que para 1936 el producto industrial, incluyendo el artesanal, apenas llegaba al 6% del producto nacional. El aumento de la demanda interna que trajo consigo el negocio petrolero se satisfacía, como hemos visto, con importaciones crecientes de productos industriales.

Con el estallido de la II Guerra Mundial en 1939 sucede un doble fenómeno que va a influir sobre el desarrollo industrial del país. Por un lado aumentó el ingreso nacional por el incremento de las exportaciones petroleras que trajeron consigo las actividades bélicas y porque la Reforma Petrolera de 1943 elevó la participación del Estado venezolano en los beneficios de las Compañías Petroleras. Por el otro disminuyeron y se encarecieron considerablemente nuestras importaciones, lo que hizo posible el desarrollo de algunas industrias nacionales; tales como cemento, caucho, alimentos y bebidas, etc.

Al fin de la guerra se presenta, tanto en lo nacional como en lo internacional, un conjunto de condiciones favorables para la compra de maquinaria y equipo, además de haberse formado durante la guerra un conjunto de nuevos empresarios industriales. En el orden internacional, la victoria de los aliados significó el comienzo del desmoronamiento de los grandes imperios coloniales, la formación del Campo socialista, la fundación de las Naciones Unidas, etc., fenómenos todos que contribuyeron a cimentar los deseos de desarrollo económico por parte de los países atrasados, deseos que se concretizaban en la formación de una industria nacional.

Todas esas favorables condiciones permitieron que se iniciara, a partir de 1945, un crecimiento de la industrialización relativamente importante para la época. Frente a los hechos cumplidos, las empresas del capitalismo monopolista, que hasta entonces eran contrarias a nuestro desarrollo industrial, comienzan a establecer sus empresas en el país, ya directamente, ya asociadas con el capital criollo en empresas mixtas. Como resultado crecen de 1945 a 1958 la producción industrial de alimentos (33,9%) textiles (21,2%), otros bienes de consumo (61,1%) y, sobre todo, los materiales de construcción (56,6%). favorecidos estos últimos por la política de “concreto armado” de Pérez Jiménez. es decir, la predilección por parte del dictador de vistosas obras públicas, de gran suntuosidad, especialmente en la capital de la República (Torres de El Silencio. Teleférico, Autopistas, Hoteles de lujo, etc.).

Durante ese período (1950-1958) el Estado prestó algún apoyo al naciente desarrollo industrial en forma de créditos y protección arancelaria, pero fue incapaz de denunciar el Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos que era uno de los instrumentos que más frenaba dicho desarrollo.

A partir de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez se inicia un período de presión de todos los sectores progresistas de la vida nacional para que se acelerara el crecimiento industrial, proceso liderizado por la Asociación Pro-Venezuela con el apoyo de los partidos políticos y del movimiento obrero y campesino; pero es a partir de 1961, año en el que la baja del ingreso nacional petrolero creó serias preocupaciones en los círculos dirigentes del país, cuando comienza un proceso más organizado y acelerado de industrialización favorecido por una generosa política crediticia y proteccionista del Estado.  Como resultado de esa política el producto industrial crece de 2.547 millones de bolívares en 1958 hasta 6.589 millones de bolívares en 1971, aumentando así su participación en el producto territorial total de un 10,8% en 1958 a 13,9% en 1971, cifras que testimonian un crecimiento relativamente importante. Tratemos de analizar ahora el tipo de desarrollo industrial que se ha operado en el país, y su relación con el bienestar general de la población y con el futuro de nuestra nación

b) Característica de la industrialización Venezolana

1- Se trata de una industria que se inicia produciendo en el país lo que antes se importaba (sustitución de importaciones), por ello, lejos de expresar las reales necesidades de la población venezolana expresa el patrón de consumo norteamericano. “Los bienes industriales importados expresan el grado de desarrollo de la fuerza de trabajo y de los instrumentos de producción en el país que los produjo: implican una determinada técnica, acorde con ese grado de desarrollo. Pero son también el resultado de las exigencias particulares que impone la estructura económica de esos países. Las economías capitalistas-monopolistas tienen su talón de Aquiles en el lado demanda del mercado, de allí que su problema fundamental no sea el de producir, sino el de vender, el crear constantemente nuevos elementos estimulantes del consumo. Tal motivación se expresa, necesariamente, en el patrón de consumo: la producción no se limita a satisfacer necesidades, sino también a crearlas. A través de los medios de comunicación de masas, el aparato publicitario empresarial cumple en el capitalismo superior su tarea clave de producir constantemente nuevas necesidades, de crear objetivos ideales de consumo que amplíen la demanda global y eviten el trauma de la producción material. De allí que el intenso proceso de sofisticación del consumo que es característico de los países capitalistas avanzados sea un fenómeno inherente a su estructura económica, expresa una insoslayable necesidad para su mantenimiento en tanto que tal estructura sea un requisito de su crecimiento mientras subsista el conjunto de relaciones de producción capitalista-monopolista que le sirven de sistema fundamental.”

2- Para producir esos bienes tuvo que hacer uso de la tecnología que usaban en sus países las empresas que nos vendían las importaciones, lo que determinó la alianza del capital criollo con esas empresas extranjeras que aportaban sus marcas y patentes. Como resultado tenemos, por una parte un proceso de intensa penetración del capital extranjero en nuestra industria que sube de 576 millones de bolívares en 1958 a 4.128 millones en 1971, y. por la otra que nuestro país tiene que pagar altas sumas cada año por el uso de patentes y marcas de fábrica extranjeras.

“Por la puesta en práctica en Venezuela de la etapa final de la tecnología estadounidense a través de las inversiones directas hemos tenido que incurrir en costos muy elevados. Tales Costos imposibles de cuantificar en su totalidad por la carencia de información. están representados por los dividendos que perciben tales empresas, por los altos salarios del personal directivo y técnico norteamericano utilizado en el país, por la remisión disimulada de utilidades bajo la forma de sobre-precios de materias primas importadas, etc…”

3- Nuestra industria ha sido, hasta ahora, pna industria de ensamblaje, es decir, que compra en el extranjero las partes y materias primas de un bien y la maquinaria para armarlo en el país. Un ejemplo típico es la “construcción” de automóviles, industria que depende en alto grado del abastecimiento extranjero, ya que sólo una parte mínima de sus componentes comienzan a producirse en el país, también con tecnología e inversiones extranjeras.

4- Debido al uso de esa tecnología extranjera concebida para los grandes mercados de los ‘países capitalistas, con una o dos fábricas se producía mucho más de lo que requería el mercado nacional, lo cual, además de mantener ociosa una parte de la capacidad productiva de las empresas, favoreció la formación de monopolios en los distintos sectores de la producción, lo que es una de las causas del alto costo de la vida del país.

Podemos concluir señalando que el crecimiento industrial ocurrido representa una etapa de avance en el desarrollo económico del país; pero debe corregir todavía serias fallas, como son su carácter dependiente y la concentración de sus capitales en un pequeño grupo de capitalistas nacionales y extranjeros para poder avanzar a constituirse en una industria madura, verdaderamente nacional y al servicio de todos los venezolanos.

c) Las industrias básicas.

 —Párrafo aparte merece el desarrollo de un conjunto de industrias básicas en manos del Estado que representan un considerable avance, y de cuyo desarrollo dependerá esencialmente el futuro del país. Nos referimos esencialmente a las industrias siderúrgicas y petroquímicas, que representan el punto de partida de un auténtico desarrollo industrial nacional basado en la transformación de nuestras materias primas (petróleo, hierro y productos agrícolas), y no en el ensamblaje de partes y productos importados. Estas empresas, unidas a la industria petrolera y del hierro nacionalizadas, constituyen las bases del futuro económico de Venezuela, sin olvidar en ningún momento la necesidad de un cambio radical en la agricultura del país.

6.- Características de la nueva estructura económica

A pesar de la gran importancia de los cambios ocurridos, permanecen y se acentúan, aunque cambiando de forma, los rasgos característicos señalados en la estructura económica anterior, es decir, la nonoproducción, la dependencia y la heterogeneidad estructural.

a)      La monoproducción:

Ya para 1936 la producción venezolana de petróleo constituía más del 50 por ciento del valor de toda la producción agrícola, industrial y minera, porcentaje nunca alcanzado por el cacao ni el café en sus mejores épocas. Para 1972 a pesar del crecimiento agrícola e industrial este porcentaje apenas había bajado a un 47 por Ciento.

La hegemonía del petróleo mantiene una amenaza constante para la seguridad de los venezolanos, creando un clima nada propicio para el progreso y el bienestar colectivo.

…La importancia del petróleo depende del precio pagado por consumidores que se encuentran fuera del territorio nacional. La excesiva proporción que ocupa en el conjunto de cuanto producimos obliga a que en gran parte tenga que enviarse a otros países y lo que hace verdaderamente grave nuestro elevado coeficiente de exportación es que el 92,8 por ciento es de petróleo. La mono- producción nacional es tan marcada que se vuelca hacia afuera en los peligrosos niveles señalados.”

“(…) La hegemonía del petróleo, determinante de las grandes exportaciones que extreman nuestra dependencia del comercio exterior, crea una situación de peligro, independiente  de las entidades o empresas que pudieran administrar este recurso nacional. Aun cuando fueran empresas venezolanas o el propio Estado quienes manejaran la industria petrolera, el peligro señalado subsistiría porque se debe a la exagerada significación del petróleo en su relación a la economía general del país…”.

b)      La Dependencia:

El carácter dependiente de la economía venezolana también se acentúa y diversifica. Por una parte, el nuevo sector fundamental de la estructura es ahora propiedad de empresas extranjeras, de cuyas decisiones en materia de precios y volumen de las exportaciones dependerá desde entonces la vida económica del país. Por la otra, se genera la ya mencionada dependencia tecnológica y, finalmente, la introducción del patrón de consumo extranjero significó una nueva forma de dependencia que transformaría totalmente la vida de los venezolanos, inducidos desde entonces, a través de los medios de comunicación dominados por el gran capital, a sumar cada día nuevas modas y hábitos de consumo, muchos de ellos innecesarios, para dar salida a la inmensa producción del capitalismo mundial.

c)      La heterogeneidad estructural:

El proceso de descomposición de la vieja estructura atrasada ha sido de tal lentitud que continúa hasta el presente. Todavía tienen vigencia en el campo venezolano relaciones de trabajo basadas en el rentismo parasitario de los terratenientes. Como se ha visto, la Reforma Agraria, lejos de resolver el problema ha creado una importante capa de campesinos pobres de muy baja productividad. Mientras tanto, se desarrolla en las ciudades y en el campo un capitalismo dependiente que coexiste en algunas regiones con el atraso característico de la estructura anterior. En otras palabras, el capitalismo crece sin ser capaz de absorber a toda la población trabajadora, lo que crea el llamado fenómeno de la marginalidad, es decir, el hecho que una parte de la población queda al margen del crecimiento económico capitalista tanto en el campo como en las ciudades, lo que da lugar en estas últimas al desarrollo de barriadas llenas de ranchos miserables donde se incuban las más diversas formas de desadaptación social.

En síntesis, continuamos siendo un país monoproductor y dependiente. con una estructura heterogénea en la que la miseria extrema de sectores importantes de las masas populares se hace cada vez más notoria y humillante frente al enriquecimiento acelerado de la minoría que recoge los frutos del crecimiento capitalista dependiente.

7.- Caracterización del tipo de desarrollo económico

Así como el tipo de crecimiento característico de la economía agropecuaria era el que convenía al desarrollo del capitalismo en los países avanzados de la época, el del período petrolero es el que correspondía a los intereses de los grandes consorcios monopolistas del período imperialista.

Hasta 1936 seguíamos siendo un país productor de materias primas para nutrir el crecimiento de la economía capitalista mundial. por lo cual recibíamos un pago en sueldo y salarios a los trabajadores y en impuestos y regalías al gobierno que servía para fortalecer nuestra condición de compradores de la producción industrial de aquellos países.

En otras palabras: la forma de crecimiento consistía en cambiar cantidades crecientes de petróleo por mercancías industriales, lo que, lejos de aumentar la capacidad productiva del país, la empobrecía porque el petróleo es un bien agotable cuyas reservas disminuyen con cada barril extraído, y beneficiaba a los países extranjeros que lo explotaban a muy bajo costo y nos vendían artículos industriales a precios cada vez más altos.

Para consolidar este sistema de relaciones de explotación del país, Estados Unidos impuso a Venezuela la firma del Tratado de Reciprocidad Comercial por medio del cual dicho país se comprometía a dar facilidades de venta al petróleo venezolano a cambio de que mantuviéramos bajos los derechos de aduana (aranceles) que pagaban en nuestro país las mercancías norteamericanas que importábamos. De esa manera impedían que se desarrollara una industria nacional, pues las empresas venezolanas requerían protección arancelaria para poder competir con la producción industrial extranjera.

El desarrollo industrial, que podría haber cambiado el tipo de crecimiento económico fue rápidamente penetrado por el capital extranjero, de tal manera que si antes comprábamos los bienes industriales terminados, ahora seguimos comprando, y en mayor cuantía, las materias primas y partes semielaboradas al extranjero, con lo cual seguimos siendo un país exportador de materias primas e importador de la producción de dichos países.

Otro aspecto que vale la pena destacar dentro del tipo de crecimiento ocurrido es la desigual distribución de los frutos del crecimiento. Una pequeña minoría de capitalistas monopoliza la riqueza que se concentra cada vez más en un reducido número de venezolanos. Baste señalar en tal sentido que según el censo de población de 1950 existía en el país para ese año 64.698 patronos y que esta cifra se reduce en el censo de 1971 a 13.002. Mientras tanto se condena a una miseria vergonzosa a la gran mayoría de los venezolanos.

II.- Los cambios en la estructura social:

Como consecuencia de los cambios económicos señalados, en la vieja estructura social basada en el latifundio y en la explotación de trabajadores por los terratenientes y la burguesía mercantil, sufre un considerable impacto que iniciara el proceso de descomposición definitiva, al mismo tiempo que comienza el ascenso de las nuevas clases y capas sociales:

1.- Las clases sociales tradicionales

a)      El campesinado

La historia del campesinado venezolano es la historia de su lucha sostenida a través de variosig1os por mejorar sus condiciones de vida. Las crónicas coloniales están llenas de revueltas de esclavos e indígenas y de las más variadas formas de protesta campesina, situación que no sufrió cambios de importancia después de la independencia. La liberación de los esclavos en 1854 señala el punto de partida de una estructura económica en la que el trabajo campesino responde, en lo fundamental a las circunstancias de la servidumbre feudal.

La reacción del campesinado, contra un orden de cosas que, sólo ofrecía como perspectivas la seguridad de una miseria vitalicia, fue de dos tipos. Por una parte, la lucha por la propiedad de la tierra y contra los privilegios de los terratenientes que tienen su punto culminante en la Guerra Federal; por la otra, incorporación a la lucha armada en las partidas, montoneras y ejército de la época como soldados, en busca de arriesgar en la guerra su vida miserable contra la posibilidad de una mejora social o económica. Era lo que Juan Parao, el personaje de Gallegos en su obra “Cantaclaro” denominaba “cambiar el menudo por la morocota”.

La llegada de los caudillos andinos al poder con Cipriano Castro y su consolidación con la dictadura de J. V. Gómez apoyada en el creciente flujo de ingresos petroleros, hicieron cada vez más difíciles las condiciones para con esos dos tipos de reacción del campesinado. La creación de un sólido aparato militar basado en mandos regionales fieles al dictador y el floreciente poder económico del Estado permitieron “pacificar” al país bajo el signo de la fuerza y el terror, lo que fortaleció inicialmente el poder social de los latifundistas y la explotación del campesinado.

Es fácil comprender que, en tales circunstancias la explotación petrolera creara las condiciones básicas para la descomposición del campesinado con su emigración a los campos petroleros y áreas urbanas a que ya nos hemos referido, no sin la oposición de los latifundistas, que hicieron grandes esfuerzos para impedir el éxodo campesino, tales como la solicitud de detención a las obras públicas, institución de la recluta coactiva, etc., pero tales medidas resultaron a la postre, inoperantes frente a la magnitud del proceso de transformación que estaba viviendo el país.

El éxodo campesinado no tuvo sin embargo, la misma intensidad en todas las zonas rura1es dependiendo de las facilidades de comunicación, del grado de densidad, poblacional de cada zona rural con relación a la disponibilidad de, tierras laborables, de las condiciones de salubridad, etc.

Trujillo, Falcón y Lara, tres Estados vecinos, aportaron el 72 por ciento de la población que para 1941 habitaban los municipios petroleros del Estado Zulia. Sucre y Nueva Esparta, Estados que tuvieron acceso por vía marítima dieron también un importante aporte de trabajadores; en cambio, Estados de pocas vías de comunicación, como Bolívar y Apure, tuvieron poca actividad migratoria.

En las zonas poco afectadas por el fenómeno petrolero, el campesinado siguió viviendo en las mismas condiciones anteriores, pero estaba abierta, definitivamente, una puerta de escape que se ampliaría con el desarrollo posterior de las vías de comunicación. La clase campesina tradicional, se transforma, pues- en Una clase descendente, en descomposición tanto por el abandono de las actividades agrícolas por los importantes contingentes que fluyeron a las ciudades y campos petroleros como por la Penetración del capitalismo en el campo y el surgimiento de1os obreros agrícolas (trabajadores asalariados).

Para 1936 la población ocupada en la agricultura (incluye ganadería, pesca, explotaciones forestales, etc.) era de 625 mil trabajadores que representaban el 57 por ciento de toda la población activa ocupada en el país. Para 1971 la cifra absoluta había subido ligeramente (a 656 mil trabajadores); pero baja considerablemente su importancia relativa hasta un 23 por ciento. Cambia también radicalmente la composición del campesinado con el crecimiento de los obreros agrícolas, y los asentados por la Reforma Agraria.

b)      Los terratenientes

La primera Guerra Mundial agravó considerablemente la crisis crónica en que se debatía la agricultura latifundista. Por una parte la baja de los precios del café y del cacao afectó seriamente el valor de las exportaciones; por ¡a otra, “las casas comerciales alemanas, las más importantes —señala Salvador de la Plaza — suspendieron sus anticipos en dinero y artículos a los propietarios y hatos”.

Al fin de la guerra pareció mejorar la situación, aumentaron los precios del café y del cacao y el valor de las exportaciones venezolanas tuvo un enorme incremento, para luego caer en la violenta crisis de 1920 que golpeó seriamente a terratenientes y comerciantes.

Tal era la situación económica de la clase latifundista en el momento en que se inician las exportaciones petroleras. De 1921 a 1929 vuelven a subir los precios que prácticamente se duplican, pero el éxodo campesino y la incapacidad de la clase terrateniente y la falta de apoyo oficial para mejorar el financiamiento y la técnica de los cultivos como se había hecho en Brasil, impidieron que se aprovechara la nueva situación favorable.

Para 1928 el gobierno estableció el Banco Agrícola y Pecuario que llenó de júbilo a la clase terrateniente porque se desligaba del agiotismo de las casas comerciales y la hacía soñar con un gran crecimiento de la producción de café y de cacao, pero la crisis mundial de los años 30 vino a terminar, y ahora definitivamente, con tales esperanzas, pues la baja de los precios de dichos productos sumergió en la ruina a los hacendados. En 1934 la agricultura de exportación recibió el golpe de gracia con la fijación oficial del tipo de cambio del dólar a 3,93 cuando hasta entonces había oscilado entre 5 y 7 bolívares. Ello significaba que los dólares recibidos por la venta de un saco de café en el exterior tenían un valor en bolívares mucho menor que antes, con el consiguiente perjuicio para los cultivadores.

La agricultura de exportación no podría reponerse de este golpe final. Allí comienza la larga decadencia de la agricultura latifundista que sería acelerada, paradójicamente, por la creación del Banco Agrícola y Pecuario, creado para fortalecerla. En efecto, el surgimiento de una fuente de préstamos a bajo interés en momentos de una crisis agrícola y de auge de las actividades urbanas tenía que traer como consecuencia el estímulo del ausentismo. En efecto, los propietarios hipotecaban sus tierras y con el dinero obtenido emigraban también a las ciudades, donde algunos de ellos comenzaron a desarrollar nuevos tipos de actividades económicas.

Como resultado de este proceso, que se uniría más tarde a la penetración del capitalismo en el campo y la formación de un grupo importante de empresarios agrícolas, la clase terrateniente va perdiendo progresivamente su poder económico y político tradicional, se hace también una clase en descenso en escala nacional, aunque todavía mantenga la propiedad de importantes extensiones de tierra en algunas regiones, en especial en las zonas cafetaleras de Los Andes, en las regiones ganaderas de los llanos y en algunas zonas cacaoteras.

c)    La burguesía comercial

Como ya hemos señalado, con la crisis de la agricultura tradicional y el auge de las importaciones, la burguesía comercial perdió su (exportador-importador), lo que la separó definitivamente del latifundio y la ligó más al capitalismo extranjero, pues, por una parte, la capacidad de compra del país dependía ahora de las compañías petroleras y, por la otra, el abastecimiento de artículos industriales, cuya demanda crecía, se realizaba desde el exterior. Esta clase se fortalece-política- mente con la decadencia del latifundio y con la muerte de J. y. Gómez, después de la cual, aparece como el factor social más importante en el gobierno del Presidente López Contreras.

A medida que se desarrollan los transportes y servicios y se opera el proceso de industrialización, la burguesía comercial expande su poder económico hacia esos sectores hasta integrarse completamente con el resto de la clase capitalista que hoy domina la vida económica del país.

d)   El artesanado

De acuerdo con los censos de 1920 y 1936, el número de artesanos y trabajadores por su cuenta subió de 43 mil a 123 mil. Por su parte, el producto creado por ellos subió de 72 millones de bolívares en 1920 a 223 millones en 1936. Todo ello revela un gran auge dé esta clase social que participaría en muchas de las, luchas de la época al lado de la naciente clase obrera y de los sectores progresistas de las capas medias de la población que se desarrollaría dentro del nuevo proceso generado por la explotación petrolera.

A partir de entonces, a medida que se cumple el proceso de industrialización el artesano comienza a perder importancia pues la gran mayoría de ellos termina por convertirse en trabajadores asalariados.

2.- Nuevas clases sociales

a) La clase capitalista extranjera

La penetración de las empresas foráneas, y su dominio del sector fundamental de la nueva estructura económica, significo también la inserción de la clase capitalista extranjera en la estructura social del país en condiciones de clase dominante fundamental, con una solida influencia sobre el poder político interno basado en su gran poder económico y en el apoyo que le prestaban sus gobiernos de origen.

Para ejercer ese poder político la burguesía monopolista extranjera utilizó inicialmente a las clases dominantes internas tradicionales, es decir, a los latifundistas, cuya representación se sintetiza en la figura del dictador J. V. Gómez y en la burguesía comercial interna que, como ya hemos señalado, era una de las principales beneficiarias de la nueva situación.

La clase capitalista extranjera es una clase reaccionaria en temimos nacionales porque su interés es el de obtener beneficios para trasladarlos al exterior. No tiene ningún interés en el desarrollo integral de nuestro país; por el contrario, su conveniencia es mantener el atraso para ejercer en las mejores condiciones posibles la explotación de nuestros trabajadores y recursos naturales.

Como hemos visto, a medida que creció el mercado interno y los demás sectores de la economía, el capital extranjero penetró en. todos ellos, contribuyendo así a incrementar la dependencia del país.

b) La clase capitalista nacional:

Esta clase tiene sus orígenes en la burguesía comercial, en algunos grupos de terratenientes enriquecidos y en la capa de altos funcionarios públicos conocida como burguesía burocrática, es decir, que utilizó las ventajas del poder político para enriquecerse. Estas tres vías de origen contribuyeron a crear al comienzo una clase capitalista ligada al comercio importador, a la usura, a la especulación, especialmente en la compra y venta de terrenos en las ciudades, y al desarrollo de los medios de transporte y otros servicios necesarios al negocio petrolero y las importaciones.

Este campo de acción para los capitalistas se ampliará considerablemente con el desarrollo de la industrialización y el creciente apoyo en forma de créditos y protección de toda índole brindada por el Estado. Como consecuencia se desarrolla rápidamente el poder de esta clase, como lo evidencia el monto creciente de su capital, que sube de 30 mil millones de bolívares en 1950 a más de 85 mil millones en 1971.

A medida que ha avanzado el proceso de crecimiento económico del país se van perdiendo las fronteras entre capitalismo mercantil, industrial, financiero, etc. y se conforma una solida burguesía integral donde sus más connotados representantes tienen intereses en todos los sectores de la economía.

Paralelo al auge de su poderío crece también su conciencia de clase y su capacidad de organización para la defensa de sus intereses. Ya en 1944 se funda la Federación Venezolana de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción (FEDECAMARAS) que ha cumplido un importante papel como organizadora de la clase capitalista, con una capacidad económica, política e ideológica que la colocan como uno de los más importantes factores de poder en la Venezuela de hoy.

Un aspecto importante de la clase capitalista criolla es su íntima ligazón con capital extranjero. Según cifras del Banco Central de Venezuela, para 1971 el total de la inversión extranjera en el país era de 15.400 millones de bolívares y el capital nacional complementario, o asociado a él era de 19.592 millones. Si a esto se agrega la dependencia tecnológica del capital criollo respecto, al extranjero, se llega a la conclusión de que ambos tipos de capital nacional y extranjero, forman hoy una unidad difícilmente separable.

c)  La clase obrera:

Como ya se ha señalado, uno de los efectos más importantes del desarrollo de la explotación petrolera fue el crecimiento de la clase obrera que aumenta, de unos 70.000 trabajadores en 1920 a unos 141.000 en 1936. Se trataba, todavía, de un desarrollo incipiente pues para éste último año dichos obreros representaban apenas un 13 por ciento del total de los trabajadores venezolanos, pero fueron ellos ya desde aquel entonces, apoyados por el estudiantado y otros sectores de la pequeña burguesía, la vanguardia de las luchas económicas y sociales por la mejora de las condiciones de vida del pueblo venezolano y contra la explotación del país por parte de las compañías extranjeras y sus aliados criollos.

Era, entonces, una clase, no sólo poco numerosa, sino también débil organizativamente fuera del sector petrolero y de los transportes, pues en el resto de la economía las empresas empleadoras tenían apenas un promedio de cuatro trabajadores, lo que limitaba la organización y la toma de conciencia de su condición de clase explotada. A pesar de ello, durante el período gomecista se realizaron las primeras huelgas en lucha por el aumento de salarios, como la de los trabajadores petroleros del Distrito Bolívar del Estado Zulia (1925) que duró dos semanas y logró el aumento del salario de 5 a 7 bolívares diarios.

En 1936 fue aprobada la primera Ley del Trabajo, que además de garantizar un conjunto de prestaciones y derechos a los trabajadores, permitió por primera vez la organización de sindicatos. A finés de dicho año se inició la primera huelga legal organizada en la historia del país, que apenas logró pequeñas mejoras de salario debido a la intervención del gobierno de López Contreras en defensa de las compañías petroleras, pero que señala, en cambio, el inicio del auge de las organizaciones sindicales en Venezuela y de la importancia política creciente de la clase obrera.

A partir de entonces, como resultado del desarrollo del capitalismo su número crece ininterrumpidamente hasta alcanzar en 1971 1.789.429 asalariados, es decir, un 60% del total de la población trabajadora del país.

Mientras se opera su crecimiento cuantitativo se desarrollan las organizaciones obreras con muchos altibajos, ya sea por las condiciones políticas negativas durante algunos períodos como el de Pérez Jiménez, como por la propia división del movimiento obrero en base a parcialidades políticas. Esta división de la clase obrera, todavía vigente, ha contribuido a restarle poder, mientras que, como ya hemos visto, la clase capitalista unida y solidaria en su organización nacional (FEDECAMARAS), ha incrementado considerablemente su influencia en todos los órdenes de la vida nacional.

d)  Otros trabajadores:

Como parte de las consecuencias del éxodo campesino hacia las áreas urbanas aumentaron considerablemente los trabajadores domésticos, especialmente mujeres. Su número sube de 35 mil en 1920 a 108 mil en 1936 y a158 mil en 1971.

Aumenta también los trabajadores ocupados en la Administración Pública que se constituye en el primer empleador del país al subir de 13 mil trabajadores en 1920, 56 mil en 1936, 500 mil en 1971 y 900.000 en 1980.

Se opera también el ascenso de un conjunto de sectores medios de la población (pequeña burguesía), tales como profesionales, estudiantes, pequeños propietarios, etc., que desde la dictadura de J. V. Gómez hasta la actualidad han jugado un importante papel político y social y como orientadores ideológicos de las distintas tendencias que privan en nuestro país.

e)    Las masas marginales:

Como ya hemos señalado, el crecimiento dependiente, desarticulado e insuficiente que ha tenido la economía del país, unido al acelerado proceso de urbanización han tenido como consecuencia el surgimiento y desarrollo de una considerable masa de desempleados y trabajadores con ocupaciones precarias (buhoneros, limpiabotas, cuidadores de vehículos y otros trabajadores de muy bajos ingresos) que habitan, junto con sus familias en ranchos insalubres y en condiciones miserables.

Esta población que ocupa junto al campesinado los más bajos lugares de la escala social, constituyen las llamadas masas marginales, que representan un porcentaje superior al 45 por ciento de la población urbana del país, cifra que expresa la crítica más seria y objetiva a la actual sociedad venezolana y a la forma de crecimiento económico que se ha verificado en el país.

El crecimiento de nuestra población marginal está íntimamente ligado al fenómeno migratorio. De un lado, la migración interior, principalmente del medio rural, cuyos habitantes siguen buscando en las ciudades mejores condiciones de vida y de trabajo. De otro lado la inmigración extranjera de países vecinos, cuyos habitantes han trasladado al nuestro los problemas económicos y sociales de sus países de origen, con lo cual han contribuido a aumentar la presión sobre nuestros servicios sanitarios, asistenciales, educativos, y a incrementar el desempleo y los índices delictivos.