Decreto de Guerra a Muerte

Decreto de Guerra a Muerte

El Decreto de Guerra a Muerte es un documento realizado por Simón Bolívar en el transcurso del comienzo de la segunda república, en este documento Simón Bolívar escribe sobre los numerosos crímenes realizados por Domingo de Monteverde, Francisco Cervériz, Antonio Zuazola, Pascual Martínez, Lorenzo Fernández de la Hoz, José Yánez, Francisco Rosete y otros jefes realistas. El documento fue dado a luz en la ciudad de Trujillo, el 15 de junio de 1813. En él escribió contra los realistas españoles amenazándolos que se fueran del país o los acabarían sin piedad alguna, aunque el español no esté haciendo nada igual acabarían con él. Como objetivo tenían acabar con los españoles, liberar a América y liberar a la República. Ambos lados habían sufrido una gran cantidad de muertes y pérdidas. Pero más adelante Bolívar se dio cuenta de las amasare que ha causo para la República y Españoles. En su proclama de Ocupare en 1816, Bolívar decir:

“…La guerra a muerte que nos han hecho nuestros enemigos cesará por nuestra parte: perdonamos a los que se rindan, aunque sean españoles. Ningún español sufrirá la muerte fuera del campo de batalla”

El 26 de noviembre de 1820, en el mismo lugar donde 7 años antes Bolívar había declarado la Guerra a Muerte, Él y Capitán General Pablo Morillo, firman el Tratado de Regularización de la Guerra.

 DECRETO DE GUERRA A MUERTE

Decreto de Guerra a Muerte, dado en Trujillo el 15 de junio de 1813

 

SIMÓN BOLÍVAR,

Brigadier de la Unión, General en Jefe del Ejército del Norte,

 Libertador de Venezuela.

A sus conciudadanos

Venezolanos: Un ejército de hermanos, enviado por el soberano Congreso de la Nueva Granada, ha venido a libertaros, y ya lo tenéis en medio de vosotros, después de haber expulsado a los opresores de las provincias de Mérida y Trujillo.

Nosotros somos enviados a destruir a los españoles, a proteger a los americanos, y a establecer los Gobiernos Republicanos que formaban la Confederación de Venezuela. Los Estados que cubren nuestras armas, están regidos nuevamente por sus antiguas Constituciones y Magistrados, gozando plenamente de su libertad e independencia; porque nuestra misión sólo se dirige a romper las cadenas de la servidumbre, que agobian todavía a algunos de nuestros pueblos, sin pretender dar leyes, ni ejercer actos de dominio, a que el derecho de la guerra podría autorizarnos.

Tocado de vuestros infortunios, no hemos podido ver con indiferencia las aflicciones que os hacían experimentar los bárbaros españoles, que os han aniquilado con la rapiña, y os han destruido con la muerte; que han violado los derechos sagrados de las gentes; que han infringido las capitulaciones y los tratados más solemnes; y, en fin, han cometido todos los crímenes, reduciendo la República de Venezuela a la más espantosa desolación. Así pues, la justicia exige la vindicta, y la necesidad nos obliga a tomarla. Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre; que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de nuestra ignominia, y mostrar a las naciones del universo, que no se ofende impunemente a los hijos de América.

A pesar de nuestros justos resentimientos contra los inicuos españoles, nuestro magnánimo corazón se digna, aún, abrirles por la ultima vez una vía a la conciliación y a la amistad; todavía se les invita a vivir entre nosotros pacíficamente, si detestando sus crímenes, y convirtiéndose de buena fe, cooperan con nosotros en la destrucción del gobierno intruso de la España, y al restablecimiento de la República de Venezuela.

Todo español que no conspire contra la tiranía en favor de la justa causa, por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo, y castigado como traidor a la patria y, por consecuencia, será irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario, se concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestro ejército con sus armas o sin ellas; a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía. Se conservarán en sus empleos y destinos a los oficiales de guerra, y magistrados civiles que proclamen el Gobierno de Venezuela, y se unan a nosotros; en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al Estado, serán reputados y tratados como americanos.

Y vosotros, americanos, que el error o la perfidia os ha extraviado de las sendas de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables, y que sólo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido hasta el presente los autores de vuestros crímenes, han podido induciros a ellos. No temáis la espada que viene a vengaros y a cortar los lazos ignominiosos con que os ligan a su suerte vuestros verdugos. Contad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades; el solo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia. Nuestras armas han venido a protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos.

Esta amnistía se extiende hasta a los mismos traidores que más recientemente hayan cometido actos de felonía; y será tan religiosamente cumplida, que ninguna razón, causa, o pretexto será suficiente para obligarnos a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos que nos deis para excitar nuestra animadversión.

Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.

Cuartel General de Trujillo, 15 de junio de 1813. —3º

SIMON BOLIVAR

Es copia,

Pedro Briceño Méndez,

Secretario.

Ediciones de la Presidencia de la República. Itinerario Documental de Simón Bolívar, pp. 44-46

Reforma Universitaria de 1827

3.- Reforma universitaria de 1827

La obra educacional desarrollada por el Libertador en todas las áreas de la instrucción, primaria, secundaria, artísticas, técnica, hubiese resultado incompleta si ella no hubiese contemplado la reorganización de estas casas de estudios superiores y no hubiese revisado y actualizado los respectivos Pensum.

Pero este hombre de pensamiento superior, también dedicó parte de su tiempo a la educación universitaria. Esta venía arrastrando el pesado lastre de los programas coloniales, que mantenían las universidades estancadas con disposiciones completamente absurdas y anacrónicas, como aquella que en nuestra Universidad de Caracas prohibía que los médicos ocupasen la rectoría.

Así se deja ver a su paso por Lima, en la que reformó la vida académica de su Universidad, lo mismo se manifiesta en la reorganización de los estudios universitarios de la Universidad de Bogotá, como lo dispone el siguiente decreto:

“Simón Bolívar, Libertador Presidente de la República de Colombia, etc. Teniendo en consideración varios informes que se han dirigido al Gobierno, manifestando no ser conveniente que los tratados de Legislación Civil y Penal escritos por Jeremías Benthan, sirvan para la enseñanza de los principios de la Legislación universal, cuyos informes están apoyados por la Dirección General de Estudios. Decreto: Artículo 1°. En ninguna de las universidades de Colombia se enseñaran los tratados de Legislación de Benthan, quedando por consiguiente, reformado el artículo 168 del Plan General de Estudios…”

 En lo que atañe a la Universidad de Caracas, Simón Bolívar le dedicó buena parte de su atención. Este hombre de excepcionales dotes, sin ser universitario, dedicó buena cuota de interés a la solución de los problemas de nuestra universidad, y esta atención duró hasta el término de su vida, pues ya en el m omento de hacer su testamento, como epílogo de su preocupación por el acontecer universitario, dejo en preciosa herencia algunos libros de su biblioteca:

“Es mi voluntad – dice en esa última voluntad- que las dos obras que me regaló mi amigo el señor general Wilson, y que pertenecieron antes a la biblioteca de Napoleón, titulados El Contrato Social de Rousseau y El arte militar de Montecucull, se entreguen a la universidad de Caracas…”

 Resalta su preocupación por esta casa de Estudios, en 1827 cuando en su estadía en Venezuela, por razón de los sucesos de La Cosiata, redactó y publicó la Constitución para la Universidad.

Un Decreto del Libertador de Grande Importancia para la Universidad de Caracas

SIMÓN BOLÍVAR

Libertador Presidente…

Opuesta al interés y fomento de los estudios la prohibición que impone los estatutos de la Universidad de Caracas en cuanto nunca pueda reelegirse la misma persona para rector ni elegirse doctor alguno de estado regular, ni el que sólo lo sea en medicina; y en cuanto a que hayan de alternar precisamente en las elecciones de rector se guie exclusivamente el claustro de dicha Universidad por la aptitud y ventajas que se promete en bien de los mismos estudios.

DECRETO

 Articulo 1°. Cesa desde hoy la prohibición que impone los antiguos estatutos de la Universidad de Caracas de elegir para el Rectorado de la Universidad a los doctores en Medicina a los de estado regular.

Artículo 2°. Cesa también la obligación de que alternen en dicho Rectorado un doctor secular y un eclesiástico.

Artículo 3°. Son, por consiguiente, elegibles para el encargo de Rector de la Universidad todos los doctores de que se compone el claustro, y aún reelegible la misma persona que esté al terminar el bienio por el cual fue elegida.

Artículo 4°. Quedan revocados los estatutos de dicha Universidad en cuanto sean contrarios al presente decreto.

Artículo 5°. Mi Secretario General Libertador de Caracas, a 22 de enero de 1827, 17 de la Independencia.

Firmado por el Libertador Presidente

                             SIMÓN BOLÍVAR

El Secretario de Estado y general de S.E. –J.R. Revenga.

 

 Sobre este aspecto citamos una vez más al historiador Salcedo Bastardo quien nos expone que con esa nueva Constitución para esa institución, “se derogaron normas arcaicas, se remozó y modernizó debidamente la institución, se sentaron las bases de un nuevo orden que bien podría estimarse como punto de partida para una reforma universitaria. Gracias a las nuevas reglas, la Universidad consolidó su autonomía, se le adjudicaban bienes y rentas propias para atender de modo independiente a sus requerimientos. En esa Constitución Bolivariana se proclama una política universitaria de puertas abiertas; enfáticamente se establece que en calidad de asistente “no se impedirá a ninguno a oír las lecciones de un catedrático”. A los estudiantes se le reconoce participación en el comando del instituto disponiendo que “además de las visitas que el Rector hará a las clases cuando se lo sugiera su celo, elegirá en cada bimestre dos estudiantes de cada clase, para que informen sobre la conducta del catedrático”.

En beneficio a los estudiantes se consigna categóricamente la exención del servicio militar y de cualquier tarea que los aleje de su función específica.  Los estudiantes son solidariamente responsables con los profesores del prestigio del instituto; en los actos públicos llamados “certámenes” junto a cada profesor participaran obligatoriamente en un número de dos, “ninguno de los cuales podrá excusarse”, para que enteren al país de “los progresos que hacen los jóvenes  y el estado que tienen los estudios en la Universidad”. Se abre la vía para un sistema justo de equivalencias y reválidas que unifique a las diversas universidades; se reconoce la igualdad de títulos con todas las universidades de Colombia. Para la provisión de cátedras se consagra el sistema de libres concursos de oposición, y se recuerda expresamente a los jurados “obrar con justicia sin afición ni pasión”.

A los profesores los quiere como maestros integrales, les prescribe que no solamente deben ser transmisores de conocimientos, sino también “el modelo de los jóvenes confiados a su enseñanza: la decencia, el decoro, la urbanidad, la cultura en el idioma, todo debe relucir en los maestros, a fin de que con  estas lecciones prácticas, formen buenos discípulos”.

Considera que, en interés de la majestad misma del cuerpo colegiado, es muy importante la presencia de los profesores en los actos del instituto, y prevé sanciones severas para los inasistentes consuetudinarios. Se funda un sistema de jubilaciones “con renta entera” a los veinte años de servicio, y como estimulo a la producción de obras de texto, se permitía especialmente con reconocimiento de meritos computables para la jubilación anticipada a quien escriba o traduzca libros fundamentales.

Ratifica Bolívar su confianza en la alternabilidad republicana, y al propio tiempo, mirando el interés universitario en el sentido de dar oportunidad a mayor número de personas en la conducción del instituto, establece que el Rector durará tres años en su cargo. Dentro de este nuevo orden se apunta como ideal el tipo de universitario culto o humanista; hacia esa meta se dirige el propósito bolivariano cuando, para los futuros médicos se indica textualmente que con preferencia la enseñanza “será más bien práctica que teórica”.

 También una buena síntesis de esas Reformas, contenidas en el reglamento de 289 Artículos, es la que nos presenta Ildefonso Leal:

  • Destacó la importancia de la formación científica de los catedráticos universitarios. La decencia, el decoro, la urbanidad, la cultura en el idioma, todo debe recluir en los maestros, a fin de que con estas lecciones practicas formen buenos discípulos”.
  • Consagro el sistema de jubilaciones “con renta entera” a los veinte años de servicio, ordeno premiar especialmente con reconocimientos de meritos computables para una jubilación anticipada a quien escribiera o tradujera libros fundamentales.
  • Eximió a los estudiantes del servicio militar, para garantizar una buena marcha de la enseñanza.
  • Consideró indispensable la enseñanza de las matemáticas, los idiomas modernos.

La legitimidad de la propiedad

Principios y hechos que evidencian al Libertador como Reformador Social

La Legitimidad de la propiedad

El goce de la libertad es un derecho natural del hombre, aún cuando en la práctica ello ha sido exclusividad de minorías y oligarquías.

El Libertador entendió y aceptó que la propiedad era el derecho de gozar y disponer libremente el hombre de sus bienes y el fruto de sus talentos, industria o trabajo, de acuerdo a la prédica por los Derechos del Hombre, dentro de los postulados revolucionarios.

Así como Bolívar entiende claramente lo, que es el derecho de la propiedad, igualmente entiende que en su aplicación se han venido estableciendo grandes desajustes en los cuadros de la comunidad. Invalidan cualquier orientación tendiente a la igualdad o seguridad social. Aplicado esto al plano de la República, se evidencia numerosas fallas en torno a la interpretación de la propiedad. De allí que Bolívar, en su condición de Legislador, avance sobre audaces plataformas de interpretación del derecho de propiedad,  cuando dispone la Reforma Agraria, no solamente en el empeño de lograr mayores cosechas, sino en el intento de lograr para los desasistidos y desheredados, propiedades que garanticen para ellos y sus hijos la seguridad de una hacienda familiar de la cual extraigan su sustento diario.

Bolívar busca, con la interpretación y aplicación del derecho en todas sus formas y objetivos, beneficiar en todo a la ciudadanía. Por ello establece como base inconmovible de la propiedad tres especiales virtudes ciudadanas: la equidad o igualdad, la justicia y la moral. Bolívar expresa que al Estado, surgido de la voluntad popular, le corresponde garantizar y proteger por todos los medios el derecho de propiedad. Sólo en un Estado nacido de golpes de estado puede irrespetarse ese derecho, por cuanto que los gobernantes de un estado de esencia profundamente democrática y, por consiguiente, con todo el respaldo de las leyes surgidas de la voluntad del pueblo, pueda menospreciarse, debilitarse o vulnerarse tal derecho.

Bolívar se muestra muy identificado con la filosofía revolucionaria, pues acepta la teoría política de la Revolución Francesa del sacerdote Sieyes que dice:

“siendo las propiedades un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ellas sino cuando una necesidad publica, legalmente comprobada, lo exija evidentemente bajo la condición de una justa indemnización…”

Bolívar se muestra conforme a estas manifestaciones sobre el derecho de propiedad, sólo que aplicándose todas estas teorías en el campo práctico americano, en naciones completamente libres y de diferentes textura a como se presentaban en los países europeos. Él adecúa los conceptos a la necesidad real de los países para los cuales legisla; Sin embargo, por la situación política y social de los territorios que luchaban por su independencia, por estas causas u otras, encontramos que puede expropiarse una propiedad privada en caso de verdadera utilidad pública.

Quien determina la utilidad pública, ante una expropiación, es la Ley y nunca será la persona afectada.

En la época de Bolívar había muchas cosas que había que resolver de inmediato y en forma práctica.

Los grandes propietarios no querían ceder sus propiedades para que pudieran utilizarse en beneficios de los demás. No había nada y había que hacer escuelas, hospitales, canchas deportivas… y como no querían dar, esas propiedades ociosas, el Estado las expropiaba porque eran para utilidad pública y para el bien del pueblo.

Naturalmente que esos terrenos eran pagados y el precio se podía discutir con el Estado.

Jamás el Libertador, sobre las áreas del derecho de propiedad obró arbitrariamente; ni siquiera en los años en que hubo que imponer todo el peso de la autoridad; pues él, en todo momento, vio en el derecho de propiedad una de las bases inconmovibles de la justicia social y él siendo un defensor, no podía en ninguna forma pisotear o despreciar lo que en su proyecto político constituía una de las bases más firmes de su doctrina. Por ello en uno de sus proyectos propuso:

“…Nadie puede ser privado de su propiedad, cualquiera que sea, sino con su consentimiento; a menos que la necesidad pública o la utilidad en general, probada legalmente, lo exijan/. En estos casos, la condición de una justa indemnización, cando las circunstancias lo permitan, debe presuponerse”.

Con todas estas circunstancias que se han expuesto en el desarrollo este objetivo, la doctrina bolivariana, resultado del brillante pensamiento de este hacedor de naciones libres, se presenta más concorde con el proyecto político democrático que diseño y practicó Simón Bolívar.

La Justicia y La Seguridad Social

Principios y hechos que evidencian al Libertador como Reformador Social

4.- Justicia y seguridad social

No hubiera podido  darse la epopeya de la Emancipación, si en el proyecto político diagramado por Simón Bolívar para los pueblos Americanos, no apareciese como base cardinal la justicia.

La más conocida definición de justicia nos viene de los romanos, quienes en una interpretación subjetiva decían que la justicia se entendía como la aceptación de una constante y permanente voluntad de reconocer y respetar en cada ciudadano su derecho.

Aceptando esta explicación y sin entrar en detalles de índole hermenéutica, aclaramos que no hubiera podido establecerse la dignidad y soberanía de las naciones americanas, en una forma plena, si hubieran fallado los mecanismos de la justicia., uno de los cuales, la igualdad social es de los más importantes. Si revisamos todos los cuadros de la doctrina bolivariana nos encontramos con que el estado anímico del Libertador siempre estuvo alimentado del deseo por implantar la justicia en la América y así lo manifestó en numerosas oportunidades.

Bolívar siempre tuvo vigente su preocupación por la administración de la justicia; y por esta razón al referirse a la importancia de la justicia decía:

“La justicia es la reina de las virtudes y con ella se sostiene la Igualdad y la Libertad”

 Y abundando en estas reflexiones, ratificaba su conducta en Caracas en 1.813, y ante los delegados del Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, exponía su famoso discurso:

“…Las buenas costumbres y no la fuerza son las columnas de las leyes; y el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertas…”.

  Bolívar hasta en el Congreso Admirable de 1.830, insistió en una u otra forma, en destacar la importancia de la administración de justicia como una actividad funcional del estado y en su proyecto constitucional en Angostura.

Paseándose por todos los ámbitos constitutivos de la justicia, explicaba al General O’Leary, el 13 de septiembre de 1829, lo siguiente:

“…La igualdad legal es indispensable donde hay desigualdad física, para corregir, en cierto modo, la injusticia de la naturaleza…”

 Entendiéndose como igualdad, al basamento de toda acción de justicia; pues de otro modo se implantaría la injusticia, lo que podría servir de detonante en la efervescencia e incomodidad sociales.

Muy ligada a la justicia está la seguridad social, ella es el respaldo pleno de la justica, de acuerdo a la interpretación del Libertador, la seguridad social consiste en la garantía y protección que la sociedad concede a cada uno de sus miembros para la conservación de su persona, derechos y propiedades.

El carácter social de la lucha obligó al libertador a establecer la justicia para tratar de dar seguridad al pueblo, ya que ahora, siente más de cerca el dolor popular y entiende sus aspiraciones.

Bolívar, en el Congreso Constituyente de Bolivia, en 1826, expone a los diputados su decidid acción en beneficio de la acción de seguridad social, cuando dice:

“…Se han establecido las garantías más perfectas; la libertad civil es la verdadera libertad; las demás son nominales o de poca influencia con respectos a los ciudadanos. Se ha garantizado la seguridad personal, que el fin de la sociedad y de la cual emana las demás…”

Esa justicia social está precisada conceptual y doctrinariamente por Bolívar, cuando n os habla y legisla sobre los derechos del hombre, la libertad, la igualdad, la seguridad. Y la más descollante manifestación de esa justicia está en su empeño por erradicar la esclavitud, la atención hacia el problema indígena, buscando mejorar su condición y dictando medidas para proveerlo de tierras, escuelas, etc.

En base a este modo de pensar, el Libertador reconoce los valores de cada quien y reivindica lo que pudo haber sido pisoteado en la conducta de los ciudadanos. El sentir revolucionario de Bolívar se afianza al convencerse de que sin pueblo no había de garantía de triunfo.

Según Bolívar, la propiedad era uno de los derechos del hombre, y se basaba para eso en los principios filosóficos y económicos sostenidos por el Liberalismo francés del siglo XVIII. En Bolívar encontramos frente a la propiedad privada, un estado regulador que debía intervenir en favor de los desposeídos.

Simón Bolívar, el reformador social, conforme a la ley, distribuyó bienes entre los hombres que hicieron posible que Sudamérica quedara libre.

La idea del reparto de la propiedad, en cuanto a los patriotas se refiere, arranca con Páez, y Bolívar la endosa con toda conciencia de que ella viene a coronar la construcción revolucionaria. Bolívar le presta todo el apoyo… y busca implementada con normas que la hagan operativa.

El apoyo a la promesa de Páez habría hecho de distribuir entre sus tropas las propiedades en el Apure que correspondiesen al Gobierno español, la realiza Bolívar mediante una serie de decretos, entre los que aparecen los que promulga en el año de 1817 en Angostura.

El 3 de septiembre de 1817 decreta que:

todos los bienes y propiedades muebles e inmuebles de cualquier especie, y los créditos, acciones y derechos correspondientes a las personas de uno y otro sexo que han seguido al enemigo al evacuar este país o tomado parte activa en su servicio, queda secuestrada y confiscada, a favor del Estado”.

 En el mismo decreto se establecía que todas las haciendas y propiedades de cualquiera especie pertenecientes a los padres capuchinos y demás misioneros que han hecho voto de pobreza, quedan confiscados a favor del Estado, y que todas las propiedades secuestradas o confiscadas por el gobierno español a los patriotas, serán embargados y administrados por el Estado, hasta que presentándose sus antiguos dueños o sus herederos, se decida si por su conducta posterior no ha desmerecido la protección del gobierno.

El 23 del mismo mes se establecía el Tribunal de Secuestros en Guayana para conocer sobre los derechos, propiedad y legitimidad de los bienes secuestrados.

El 10 de octubre se promulga la Ley sobre repartición de bienes como recompensa a los oficiales y soldados del ejército patriota.

Principios y Hechos que Evidencian al Libertador como Reformador Social

Principios y hechos que evidencian al Libertador como Reformador Social

1.- Igualitarismo: Su posición ante la población indígena y esclava.

2.- El Poder Moral: Su significado.

3.- Opinión Pública: Periodismo y Libertad de Expresión.

4.- La Justicia y La Seguridad Social.

5.- La Legitimidad de la Propiedad.

El Papel del Estado en la Educación

Las ideas educativas del Libertador estaban orientadas inicialmente a la patria y luego a los individuos. Le daba prioridad a la educación aun sobre la acción bélica, a la cual consideraba sólo como un medio para alcanzar la libertad y la independencia.

Su condición de maestro, la cual enfatizó en Angostura al llamarla “la profesión más apreciada de la humanidad”, le permitió comprender que las luchas y las guerras son transitorias y que lo permanente reside en la formación de los hombres.

El primer deber del Estado es educar el pueblo, repetía frecuentemente el Bolívar. Por eso en toda su acción de gobierno, hubo un marcado interes por oficializar la educación, a fin de que todo el pueblo goce de este beneficio. más no solamente impone la enseñanza al pueblo sino que la consagra como obligatoria y gratuita, que dentro de la democracia es precepto indiscutible. Fundó escuelas, colegios en ciencias y artes y universidades. Además, protegió las costumbres autóctonas y la enseñanza del idioma, proclamó la excelencia de la oratoria y estimuló la elocuencia. La moral y las buenas costumbres tenían para él un significado especial, por eso se empeñó en la formación ético-religiosa de las nuevas naciones e incluso cuidó el aseo entre los estudiantes. Ordena que todo “todo joven que se encuentre sin una boleta que acredite alumno de alguna escuela o colegio, sea en castigo, tomado para el servicio público o de las armas”. Se preocupa por la educación femenina, en cuzco en 1825 decreta la creación de un colegio, en el cual se admitiran a las niñas de cualquiera clase social que esten en aptitud de recibir la educación, considerando que “la educción de las niñas es la base de la moral de la familia”,  En el Congreso de Angostura dijo: “Sin moral republicana, no puede haber gobierno libre. Para afirmar esta moral he inventado un cuarto poder que críe a los hombres en la virtud y los mantenga en ella”. En las ideas revolucionarias del Libertador sobre el papel de la educación y el Poder Moral está basada la creación del Poder Ciudadano, que junto al Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y el Electoral conforman los cinco poderes públicos de nuestro país. Corresponde al Estado sufragar los gastos educativos, brindar igual oportunidad a todos sus miembros, poner al alcance de éstos las fuentes de la cultura. En Cuzco (Perú), ante la penuria fiscal se ve obligado a establecer que en la escuela nacional las hijas de los ciudadanos pudientes contribuyan a acrecer los fondos del instituto. otros ingresos también son utilizados con el mismo objeto. En Bolivia por su empeño, “el gobierno se compromete a señalar en favor de la educación todos los ahorros que en lo sucesivo puedan hacerse en el arreglo de otros ramos de la educación pública”.

La gran preocupación de Bolívar fue la educación, consideraba que la Libertad no podría alcanzarse sin la misma. De una formación basada netamente en las doctrinas de Rousseau, pensaba que lo más importante era la formación para el trabajo. Pensaba que el pueblo llano debía dominar artes manuales como carpintería, ebanistería, herrería y otras similares que le garantizaran además de su libertad económica la posibilidad de prosperar dentro de la sociedad que se formaba.

Bolívar creo la escuela Lancasteriana de Caracas, se instaló el 20 de Julio de 1823, bajo la dirección del maestro Carlos Bello, hermano de Andrés Bello, quien le asesoró desde Londres y le envió material didáctico.

El sistema lancasteriano, fue un sistema que permitía a un maestro enseñar gran número de alumnos, ayudado con el trabajo de alumnos más avanzados. Este programa educacional era el que más convenía en la época por cuanto que, por la carencia de recursos financieros y por la ausencia de personal docente capacitado, no se podía extender grandemente la politica educacional por más que hubiese las mejores intenciones de parte del gobierno. Pero Bolívar quiso ir más allá, trayendo personalmente al propio Lancáster, conjuntamente con la Municipalidad de Caracas.

Lancáster fue un hombre difícil, no quiso pagar contribuciones eclesiásticas, ni impuestos militares. Se había conducido en desacuerdo con muchas instituciones que termino yéndose en 1827, hablando mal de todo el mundo, hasta el propio Bolívar.

El pionero de la Educación para Simón Bolívar es considerado el Trabajo.

Es importante resaltar el alto maestro; esto se evidencia en el maestro Simón Rodríguez:

Usted formó mi corazón para la libertad, para lo grande, para lo hermoso”. Dio gran importancia al educador como forjador de naciones y dijo: El objeto más noble concepto que tuvo del oficio de frases en que se refirió a su que puede ocupar al hombre, es ilustrar a sus semejantes. Para el Libertador el trabajo docente estaba en el lugar más elevado, de él dependía la formación de la juventud. La educación tenía que ser popular y complemento de la acción de patria, la comprensión plena de sus deberes ciudadanos, y una formación intelectual que impidiera que le quitasen sus derechos. También la educación ayudaría a comprender la necesidad del cumplimiento del deber; para el libertador de nada valía ser libre si se continuaba en la ignorancia de ahí que para él: “Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción

De allí su máximo pensamiento expresado en el Congreso de Angostura en el que pronunció con profundo sentir “Moral Y Luces Son Nuestras Primeras Necesidades” Sus ideas fueron inspiradas de su más noble pasión, apoyadas de los escritos de Juan Jacobo Rousseau quien afirmaba que la educación es un proceso que se inicia con el nacimiento y termina con la muerte del individuo.

Sus principales ideas educativas fueron:

  • · El proceso educativo debe ir dirigido hacia la formación de ciudadanos amantes de la libertad y del respeto por las leyes y sus instituciones.
  • · La enseñanza debe adaptarse a la edad, al carácter, y a las inclinaciones de los niños y niñas.

Algunos fragmentos del Discurso de Angostura:

Si el principio de la igualdad política es generalmente reconocido, no lo es menos el de la desigualdad física y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social. Es una inspiración eminentemente benéfica, la reunión de todas las clases en un estado, en que la diversidad se multiplicaba en razón de la propagación de la especie. Por este solo paso se ha arrancado de raíz la cruel discordia. ¡Cuántos celos, rivalidades y odios se han evitado!”

La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una república; moral y luces son nuestras primeras necesidades. Tomemos de Atenas su areópago, y los guardianes de las costumbres y de las leyes; tomemos de Roma sus censores y sus tribunales domésticos; y haciendo una santa alianza de estas instituciones morales, renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso. Tomemos de Esparta sus austeros establecimientos, y formando de estos tres manantiales una fuente de virtud, demos a nuestra República una cuarta potestad cuyo dominio sea la infancia y el corazón de los hombres, el espíritu público, las buenas costumbres y la moral republicana. Constituyamos este areópago para que vele sobre la educación de los niños, sobre la instrucción nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en la República; que acuse la ingratitud, el egoísmo, la frialdad del amor a la patria, el ocio, la negligencia de los ciudadanos; que juzgue de los principios de corrupción, de los ejemplos perniciosos; debiendo corregir las costumbres con penas morales, como las leyes castigan los delitos con penas aflictivas, y no solamente lo que choca contra ellas, sino lo que las burla; no solamente lo que las ataca, sino lo que las debilita; no solamente lo que viola la Constitución, sino lo que viola el respeto público. La jurisdicción de este tribunal verdaderamente santo, deberá ser efectiva con respecto a la educación y a la instrucción, y de opinión solamente en las penas y castigos. Pero sus anales, o registros donde se consignan sus actas y deliberaciones; los principios morales y las acciones de los ciudadanos, serán los libros de la virtud y del vicio. Libros que consultará el pueblo para sus elecciones, los magistrados para sus resoluciones, y los jueces para sus juicios. Una institución semejante que más que parezca quimérica, es infinitamente más realizable que otras que algunos legisladores antiguos y modernos han establecido con menos utilidad del género humano.”

Y al proponer en ese Congreso, el de angostura, el “Poder Moral” ésta incluía una “Cámara de Educación” que debía regirse por los siguientes artículos:

Atribuciones de la Cámara de Educación

Art. 1º.- La Cámara de Educación está encargada de la educación física y moral de los niños, desde su nacimiento hasta la edad de doce años cumplidos.

Art. 2º.- Siendo absolutamente indispensable la cooperación de las madres para la educación de los niños en sus primeros años, y siendo éstos los más preciosos para infundirles las primeras ideas, y los más expuestos por la delicadeza de sus órganos, la Cámara cuidará muy particularmente de publicar y hacer comunes y vulgares en toda la República algunas instrucciones de todas las madres de familia sobre uno y otro objeto. Los curas y los agentes departamentales serán los instrumentos de que se valdrá para esparcir estas instrucciones, de modo que no haya una madre que las ignore, debiendo cada una presentar la que haya recibido, y manifestar que la sabe el día que se bautice su hijo o se inscriba en el registro de nacimiento.

Art. 3º.- Además de estas instrucciones, la Cámara cuidará de publicar en nuestro idioma las obras extranjeras más propias para ilustrar la nación sobre este asunto, haciendo juicio de ellas, y las observaciones o correcciones que convengan.

Art. 4º.- Estimulará a los sabios y a todos a que escriban y publiquen obras originales sobre lo mismo, conforme a nuestros usos, costumbres y gobiernos.

Art. 5º.- Como la Cámara misma recogerá dentro de poco tiempo mejor que nadie todos los datos y conocimientos necesarios para semejantes obras, compondrá y publicará alguna que sirva a la vez de estímulo para que se ocupen otros de este trabajo, y de ilustración para todos.

Art. 6º.- No perdonará medio ni ahorrará gasto ni sacrificio que pueda proporcionarle estos conocimientos. Al efecto de adquirirlos comisionará, pues, hombres
celosos, instruidos y despreocupados que viajen, inquieran por todo el mundo y atesoren toda especie de conocimientos sobre la materia.

Art. 7º.- Pertenece exclusivamente a la Cámara establecer, organizar y dirigir las escuelas primarias, así de niños como de niñas, cuidando de que se les enseñe a pronunciar, leer y escribir correctamente, las reglas más usuales de la aritmética y los principios de la gramática, que se les inspiren ideas y sentimientos al trabajo, respecto a los padres, a los ancianos, a los magistrados, y adhesión al Gobierno.

Art. 8º.- Siendo nuestros colegios actuales incapaces de servir para un gran plan de educación, será un cuidado muy especial de la Cámara delinear y hacer construir los que se necesitan en toda la República, tanto para los niños como para niñas, que deben estar separados por lo menos desde que la razón empieza a obrar en ambos. La forma, proporción, y situación de estos establecimientos, será la más conveniente con su objeto, y se consultará en ellos no solamente la solidez y extensión sino la elegancia, el aseo, la comodidad y el recreo de la juventud.

Art. 9º.- La Cámara determina el número de colegios que deben construirse, señala la provincia si es posible la posición que precisamente debe ocupar cada uno, calculando para esto las ventajas del lugar, por su facilidad para reunir allí todos los niños, por la salubridad del terreno, por la abundancia y bondad de los alimentos, etc.
Art. 10.- Cada colegio estará bajo la dirección inmediata de un institutor que será nombrado por la Cámara, escogiéndolo entre los hombres más virtuosos y sabios, cualquiera que sea el lugar de su nacimiento. La mujer del institutor será la institutriz inmediata del de las niñas, aunque bajo la dirección de su marido. Este empleo será el más considerado, y los que lo ejerzan serán honrados, respetados y amados como los primeros y más preciosos ciudadanos de la República.

Art. 11.- La Cámara formará el reglamento de organización y policía general de estos establecimientos, serán sus clases, especificando la educación que respectivamente conviene a los niños para que adquieran desde su niñez ideas útiles y exactas nociones fundamentales, las más adaptables a su estado y fortuna, sentimientos nobles y morales, principios de sociabilidad y patriotismo. Este plan se presentará al Congreso para que siendo examinado y aprobado se convierta en Ley de la República.

Art. 12.- Todos los años publicará la Cámara tablas o estados exactos y circunstancias de los niños nacidos y muertos, de su constitución física, de su salud y enfermedades, de su adelantamiento, inclinaciones, cualidades y talentos particulares. Para hacer todas estas observaciones se servirá de los institutores, de los curas, de los médicos, de los agentes departamentales, de los ciudadanos ilustrados, y de todas las autoridades, que empezando por el mismo Presidente, le obedecen todas en materia de educación.

Art. 13.- Además de estas atribuciones, la Cámara de Educación dirigirá la opinión pública en las materias literarias, mientras se establece el instituto filosófico. Ella examinará o hará examinar y analizar las obras que se publicaren sobre cualquiera asunto, formando juicio de ellas en el Monitor del Areópago.”

Todas estas fueron atribuciones del Libertador en su función como Presidente de la República y su voluntad se manifiesta en decretos, leyes y disposiciones, etc.., que eran parte integrante de la administración del Estado; por lo que podemos decir que el Estado estuvo involucrado en toda esa programación de los aspectos escolares y a ella contribuyo con subvenciones dinerarias y adjudicaciones de edificios, o construcciones de los mismos.

La responsabilidad del Estado en estas cuestiones, la preciso el mismo Presidente Simón Bolívar,  en 1825 cuando expuso: “El gobierno forma la moral de los pueblos, los encamina a la grandeza, a la prosperidad y al poder. Porque teniendo a su cargo los elementos de la sociedad, establece la educación pública y la dirige”. “La Nación será sabia, Virtuosa, guerrera, si los principios de su educación son sabios, virtuosos, y militares; ella será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática si se cría en la escuela de estos errores”

Concepción de Bolívar sobre la Educación

Bolívar al igual que en sus Ideario Político, y Social, anhelaba una educación de espíritu progresista y revolucionaria, la importancia de la educación para el ejercicio de la vida ciudadana, llama que mantenía viva con gran fulgor, ya que sostenía la educación como la base fundamental de toda sociedad.

La educación que imaginaba Bolívar era para una época y una realidad, donde la situación social, política y económica concreta de Venezuela, urgía  como propósito una transformación en forma radical donde se educaría con el objetivo de construir la nación de patria americana y no para mantener la idea de España como patria; no se buscaría el conservar una estructura político administrativa caduca, sino justamente, para destruirla y construir una adecuada; no para la idea de una ficticia paz y armonía.

Bolívar sugería una educación revolucionaria; una educación para el futuro de Venezuela. No debemos olvidar que Simón Rodríguez fue el maestro que más influencia tuvo sobre Bolívar y que él era un revolucionario en el campo educativo hizo que su ilustre alumno pusiera en práctica las ideas por él fomentadas. Bolívar fue un visionario para su época; además de la educación para el trabajo, buscó innovaciones en Educación Superior, en formar escuelas donde las niñas pudieran formarse al igual que los varones, buscó la promoción de la educación popular, de la integración social en las escuelas y hasta llegó a enviar becarios a Europa.

Fue tan destacada su preocupación por el establecimiento de escuelas y colegios en toda la geografía marcada por su pasa que, incluso en sus orientaciones, dictaba normas para que se construyeran edificaciones bajo condiciones especiales de arquitectura, ambientación, salubridad y ambientes didacticos para aprovechar al máximo los esfuerzos.

La educación es la primera necesidad e indispensable en los pueblos, que gozan de libertad y, por consiguiente, de igualdad, porque entre la educación y la libertad debe existir una firme relación de solidaridad ya que ambos conceptos se complementan y, a través de ellos se establece las bases de la convivencia y cooperación en la comunidad.

Bolívar se preocupo fundamentalmente por la educación de los pueblos, siempre le concedió al proceso educativo especial importancia y en el cifró las esperanzas de poder inculcarle a los ciudadanos las ideas de patria y prepararlos para el desarrollo integral de la nación.

El Libertador tuvo claras las ideas de lo que debería hacerse con la educación. En su opinión las personas debían ocuparse de estudios. Las ciencias aplicadas, las técnicas y oficios, y buscaba que los jóvenes de su época compartieran con él sus ideas. Su idea era que cooperaran con el desarrollo económico del país.

Simón Bolívar fue un gran educador, no sólo porque promovió la apertura de institutos educativos, sino por su preocupación por la educación y la elevación del nivel moral tanto de los seres humanos como de las naciones.

Bolívar daba impoprtancia al hecho educacional que en muchas oportunidades, se refería a ello, para aconsejar y enfatizar sobre su practica en los ciudadanos.

Así por ejemplo, en abril de 1825 escribía a su hermana MAría Antonia la siguiente reflexión: “Un hombre sin estudio es un ser incompleto” y continua “la instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante que siempre esta proximoa revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre…” Estas dos citas  nos valen para entender cual fue la posición de Bolívar sobre la instrucción del pueblo.