La legitimidad de la propiedad

Principios y hechos que evidencian al Libertador como Reformador Social

La Legitimidad de la propiedad

El goce de la libertad es un derecho natural del hombre, aún cuando en la práctica ello ha sido exclusividad de minorías y oligarquías.

El Libertador entendió y aceptó que la propiedad era el derecho de gozar y disponer libremente el hombre de sus bienes y el fruto de sus talentos, industria o trabajo, de acuerdo a la prédica por los Derechos del Hombre, dentro de los postulados revolucionarios.

Así como Bolívar entiende claramente lo, que es el derecho de la propiedad, igualmente entiende que en su aplicación se han venido estableciendo grandes desajustes en los cuadros de la comunidad. Invalidan cualquier orientación tendiente a la igualdad o seguridad social. Aplicado esto al plano de la República, se evidencia numerosas fallas en torno a la interpretación de la propiedad. De allí que Bolívar, en su condición de Legislador, avance sobre audaces plataformas de interpretación del derecho de propiedad,  cuando dispone la Reforma Agraria, no solamente en el empeño de lograr mayores cosechas, sino en el intento de lograr para los desasistidos y desheredados, propiedades que garanticen para ellos y sus hijos la seguridad de una hacienda familiar de la cual extraigan su sustento diario.

Bolívar busca, con la interpretación y aplicación del derecho en todas sus formas y objetivos, beneficiar en todo a la ciudadanía. Por ello establece como base inconmovible de la propiedad tres especiales virtudes ciudadanas: la equidad o igualdad, la justicia y la moral. Bolívar expresa que al Estado, surgido de la voluntad popular, le corresponde garantizar y proteger por todos los medios el derecho de propiedad. Sólo en un Estado nacido de golpes de estado puede irrespetarse ese derecho, por cuanto que los gobernantes de un estado de esencia profundamente democrática y, por consiguiente, con todo el respaldo de las leyes surgidas de la voluntad del pueblo, pueda menospreciarse, debilitarse o vulnerarse tal derecho.

Bolívar se muestra muy identificado con la filosofía revolucionaria, pues acepta la teoría política de la Revolución Francesa del sacerdote Sieyes que dice:

“siendo las propiedades un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ellas sino cuando una necesidad publica, legalmente comprobada, lo exija evidentemente bajo la condición de una justa indemnización…”

Bolívar se muestra conforme a estas manifestaciones sobre el derecho de propiedad, sólo que aplicándose todas estas teorías en el campo práctico americano, en naciones completamente libres y de diferentes textura a como se presentaban en los países europeos. Él adecúa los conceptos a la necesidad real de los países para los cuales legisla; Sin embargo, por la situación política y social de los territorios que luchaban por su independencia, por estas causas u otras, encontramos que puede expropiarse una propiedad privada en caso de verdadera utilidad pública.

Quien determina la utilidad pública, ante una expropiación, es la Ley y nunca será la persona afectada.

En la época de Bolívar había muchas cosas que había que resolver de inmediato y en forma práctica.

Los grandes propietarios no querían ceder sus propiedades para que pudieran utilizarse en beneficios de los demás. No había nada y había que hacer escuelas, hospitales, canchas deportivas… y como no querían dar, esas propiedades ociosas, el Estado las expropiaba porque eran para utilidad pública y para el bien del pueblo.

Naturalmente que esos terrenos eran pagados y el precio se podía discutir con el Estado.

Jamás el Libertador, sobre las áreas del derecho de propiedad obró arbitrariamente; ni siquiera en los años en que hubo que imponer todo el peso de la autoridad; pues él, en todo momento, vio en el derecho de propiedad una de las bases inconmovibles de la justicia social y él siendo un defensor, no podía en ninguna forma pisotear o despreciar lo que en su proyecto político constituía una de las bases más firmes de su doctrina. Por ello en uno de sus proyectos propuso:

“…Nadie puede ser privado de su propiedad, cualquiera que sea, sino con su consentimiento; a menos que la necesidad pública o la utilidad en general, probada legalmente, lo exijan/. En estos casos, la condición de una justa indemnización, cando las circunstancias lo permitan, debe presuponerse”.

Con todas estas circunstancias que se han expuesto en el desarrollo este objetivo, la doctrina bolivariana, resultado del brillante pensamiento de este hacedor de naciones libres, se presenta más concorde con el proyecto político democrático que diseño y practicó Simón Bolívar.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s